s de la convivencia comunitaria, el respeto a la naturaleza y la transmisión de saberes ancestrales.
En las
comunidades chimanes, la organización social gira en torno a la familia
nuclear, integrada por parientes directos, aunque articulada con otras familias
emparentadas. Este entramado social permite la convivencia y el apoyo mutuo,
pilares fundamentales para la supervivencia cultural de este pueblo amazónico.
Una de las normas
más singulares de la cultura chimán es la prohibición del enojo. Para ellos, la
ira atrae la mala suerte e incluso puede provocar la muerte. Cuando algún
integrante de la comunidad se deja dominar por este sentimiento, es enviado al
monte por un tiempo, hasta recuperar la calma y restablecer el equilibrio
espiritual.
Antes de los
procesos de evangelización, la poligamia era una práctica aceptada: los varones
podían casarse con dos hermanas o con varias mujeres. Los asentamientos, por lo
general pequeños, están formados por un solo grupo de viviendas, habitadas por
personas unidas por lazos de parentesco cercano, lo que refuerza la cohesión
social.
El matrimonio
también cumple una función territorial. Los chimanes suelen casarse entre
miembros de su propio pueblo como una forma de proteger sus tierras. Una vez
consolidada la unión, la nueva pareja se establece en el lugar de residencia de
la familia materna de la mujer, bajo un sistema conocido como gineco–estático.
En la vida cotidiana, en las reuniones y en los eventos internos, el idioma
nativo chimán sigue siendo la lengua predominante.
Las viviendas
tradicionales, conocidas como pahuichis, son construidas con palmeras extraídas
del monte y transportadas hasta el lugar de asentamiento. La instalación de los
techos se realiza de manera comunitaria. Si bien en el pasado esta tarea estaba
reservada únicamente a los hombres, hoy participan las mujeres y toda la
familia, reflejando cambios paulatinos en la organización del trabajo.
La cosmovisión
chimán se sustenta en la creencia en Dojity y Micha, divinidades hermanas —uno
travieso y el otro formal— a quienes atribuyen la fundación del mundo, la creación
del ser humano, la flora y la fauna. El respeto por estas creencias se
manifiesta en el profundo vínculo con la naturaleza, así como en el
conocimiento de la medicina natural y en la destreza artesanal, especialmente
en tejidos de jatata, algodón y fibra vegetal.
La economía
chimán se basa principalmente en la pesca, la recolección de frutos y fibras
vegetales. En sus chacos cultivan alimentos como yuca, arroz, plátano, tomate,
caña de azúcar y palta. También siembran tabaco y algodón, productos que complementan
su subsistencia y fortalecen su autosuficiencia.
Entre normas que
buscan la armonía espiritual y prácticas que preservan su identidad, los
chimanes continúan defendiendo una forma de vida en equilibrio con la selva,
donde la calma, la familia y la tradición son la base de su existencia.
Texto y foto: Richard Ilimuri
