sábado, 16 de abril de 2022

Remedios del monte

Indígenas amazónicos de Bolivia lanzan recetario de medicina ancestral

“Remedios del monte” contiene 38 escritos basados en la sabiduría de los pueblos Mojeño, Tsimane, Yuracaré y Movima. En tiempos de coronavirus, es también una respuesta a la vulnerabilidad a la que las comunidades están expuestas, frente a la desatención del Estado.

LEVANTAR LAS DEFENSAS

Jengibre.- Mantiene el cuerpo sano y fuerte. Primero se debe machacar, hacer hervir con agua, colar y luego mezclar con alcohol.

Uña de gato.- Hervir la corteza y tomar como infusión durante varios días. Este remedio también combate el cansancio y la tristeza, además ayuda a prevenir el resfrío y enfermedades respiratorias.

Asaí.- Hervir la raíz y tomar como infusión durante 3 – 5 días para reforzar las defensas del cuerpo y combatir la anemia.

Paja Cedrón.-Hervir unas hojas y tomar como infusión para prevenir la gripe y la bronquitis, además facilita la expulsión de la flema y calma el dolor al tragar. Se puede hervir junto a las hojas de Eucalipto. El mate de Paja Cedrón se puede utilizar para calmar los nervios.

CURAR EL RESFRÍO

Cuchi.-Hacer hervir la cáscara de cuchi y ese jarabe tomar durante 5 días. Este remedio también cura calambres y a la mujer el dolor de vientre.

Aceite de Raya.-Se mezclan partes iguales de aceite del hígado de la raya con miel de abeja y se toma una cucharilla tres veces al día.

Paquío.-Moler medio kilo de la corteza de Paquío, cernir con una tela no muy tupida y hacer hervir el polvo en dos litros de agua y luego colar. Tomar dos veces al día durante dos días

Ajo-Ajo.-Cuando el resfrío es fuerte y viene acompañado de fiebre, se puede moler las hojas del ajo ajo y friccionar el cuerpo o bañarse con el agua de las hojas hervidas.

Hueso de carachupa.-Se raspa el hueso de la carachupa y el polvo que queda se mezcla con agua caliente para tomar una taza dos veces al día.

REMEDIOS PARA LA DIARREA.

Naranja o limón.- Hacer hervir la cáscara de naranja o limón, mezclar con miel de abejas o de caña y tomar como mate.

GUAYABO.- Hacer hervir la corteza del guayabo con raíz de motacú o con hojas de limón y tomar como mate.

Toronjil y vira vira.- Hacer hervir juntas las hojas de toronjil y vira vira, endulzar y tomar como mate.

Majo.- Las raíces del Majo que ocasionalmente se puede encontrar en el Monte sirve para combatir los parásitos intestinales. Se deben machacar y hacer hervir hasta que se forme un jarabe (se puede añadir dulce) y tomar una cucharada diaria hasta sentir mejoría.

BAJAR LA FIEBRE

Hoja de Tabaco.- Mezclar la hoja de tabaco con poco de alcohol y friccionar el cuerpo entero para bajar la temperatura.

Evantá.- Para fiebres fuertes se puede moler la planta de evantá, luego hacer hervir y realizar baños a la persona enferma hasta que le baje la temperatura.

Aceite de Majo.- Preparar una mezcla de aceite de majo y limón para untar en la cabeza, cuello y pecho de la persona con dolencia.

Pica Pica.- Raspar el tallo de pica pica y friccionar el cuerpo.

BAJAR LA FIEBRE

Motacú.- El aceite de motacú o la infusión elaborada con sus hojas sirve para curar la fiebre del estómago y de los riñones.

Urucú.- Hervir las hojas de urucú y bañar a la persona antes de dormir. También se puede hervir el cogollito de la planta y mezclar con miel para disminuir el amargo, tomar como infusión.

Pejichi.- Quemar la uña del pejichi y luego rasparla, hervirlas cenizas obtenidas en agua, colar y tomar como infusión. También se puede friccionar las mejillas y el cuello de la persona enferma con la uña del animal bien caliente.

REMEDIOS PARA LA TOS.

Ajo y limón.- Si se padece de dolor de garganta, preparar una infusión de ajo con limón y tomar hasta sentir mejoría.

Toborochi.- Realizar una infusión de la corteza del toborochi, mezclar con miel de abejas y tomar como mate durante una semana.

Pablo Diablo.- Hervir la corteza del palo diablo con jugo de limón, se puede añadir miel para mejorar el sabor.

Jaca Jaca.- Cuando la tos es intensa se raspa la raíz de jaca jaca y el líquido se pone con un algodón en la garganta.

REMEDIOS PARA LA TOS

Hígado de raya.- Friccionar el pecho del enfermo con el hígado de la raya por varios días, la persona debe cuidarse del frío y del susto durante el tratamiento.

Grasa de Carachupa.- Para la tos de ahogo se debe friccionar el pecho de la persona con grasa de carachupa, varias veces al día hasta que sienta mejoría.

Hígado de Peta de monte.- Comer el hígado puro de la peta de monte por tres días.

Aceite de Caimán.- Comer el hígado puro de la peta de monte por tres días. ESTE REMEDIO SIRVE PARA CURAR LA TOS DE

LA PULMONÍA Y LA TUBERCULOSIS.

Agua del Guineo.- Cortar el tallo de la planta de guineo al ras del suelo, dejar al sereno bien tapado y al siguiente día tomar el agua concentrada en el tallo. Tomar durante al menos 10 días.

Hígado de raya.- Calentar la grasa del hígado de la raya y tomar puro, una cucharilla al día. Para curar el asma, se debe mezclar la grasa diluida con mentisan y agua y tomar una cucharilla tres veces al día por varios días.

Aceite de larva.- Cuando se tumban los troncos del Motacú, después de un tiempo forman unas larvas cuyo aceite sirve para tratar estas enfermedades.

Dolor de oído.- Utilizar el líquido de la planta de algodón cuando está por florecer, echar una gotita al oído cuando exista dolor.

Quebraduras.- La cáscara de cuchi se hierve hasta que esté bien tinto y salga toda la esencia, luego se cuela y se vuelve a hervir hasta que tenga la consistencia de jalea, se pone en cataplasma en la parte afectada.

Debilidad y dolor de cuerpo.- Usar la grasa del anta para friccionar el cuerpo varias veces por varios días, también sirve la grasa del tigre (jaguar). Para el dolor y debilidad del cuerpo se debe raspar los tubérculos del patujú y friccionar el cuerpo y cabeza, varias veces.

Para enfermos del corazón.- Hacer hervir 7 hojas secas de algodón en 2 litros de agua hasta que quede 1 litro (tipo jarabe), tomar durante 15 días por agua.

Para desinflamar la vesícula.- Hacer hervir 3 semillas de Manga y tomar como infusión durante 10 o 15 días.

Parálisis facial.-Cuando se paraliza el cuerpo y para curar la embolia, se utiliza el hueso del borochi.

Diabetes.- Tomar la semilla del árbol de oro (Mara) como tableta, una por día con alguna comida en el estómago durante varias semanas. Este remedio puede provocar diarrea.

Fatima Monasterios Mercado

viernes, 15 de abril de 2022

15 de abril aniversario de Tarija



El 15 de abril de 1817 se libro una decisiva batalla en los campos de la Tablada de Tolomosa.
Los "montoneros", al mando de Eustaquio "moto" Méndez, derrotaron al ejercito realista.




En 1826 fue parte de las provincias Unidas del Rio de la Plata hasta el 24 de septiembre de 1831. A los naturales de Tarija se los llama tarijeños o chapacos.

Histórica, étnica, económica y culturalmente la región tarijeña se encuentra estrechamente relacionada con el Cono Sur. 

En la segunda semana de abril de cada año teniendo por centro, el día 15 de abril, se celebra la fiesta de la tarijeñidad o fiesta de la tradición chapaca, ya que en esa  fecha conmemora la Batalla de la Tablada con la cual Tarija se libero del yugo colonial.

Tarija por su belleza, sus paisajes, por su cultura y tradiciones. 

Felicidades por tu mes aniversario



Richard  Ilimuri

sábado, 9 de abril de 2022

URUS: La Actriz que llego Hollywood y no se entero

Con la mirada pérdida, por su mejilla le bajaba una lágrima que recorrió su rostro marcado por las arrugas por el paso de los años y a la vez esbozó una sonrisa de alegría, esa que tuvo en 1953 cuando filmó Vuelve Sebastiana y que le sirvió de poco para mejorar su condición de vida. 

Así, la encontró y la retornó a su casa un caballero a Sebastiana Kespi Mamani, que se perdió por espació casi de 12 horas en Oruro y movilizó a todos quienes la vieron en el cine, la televisión, en las fotos de los periódicos y las revistas.

“He encontrado a mi mamá hace ratito, un caballero me lo ha traído a mi casa por el mercado Avaroa, dice que la vio en la tele y la ha reconocido, estaba en una plaza, desorientada le vamos a llevar al hospital”, dijo Emiliana Mamani al confesar que su mamá Sebastina sufre de alzhéimer, está sin protección social, pues no cuenta con un seguro y menos con una renta.

Su popularidad, su estrellato, sus medallas, sus fotos en todos los periódicos y hoy, en las redes sociales, de nada le sirvió a Sebastiana Kespi, para salir de la pobreza, para que el Estado le de educación y hoy una renta, un seguro social y una vida digna cuando se aproximan sus últimos, para vivir bien.

Sebastiana nació en el entonces cantón Santa Ana de Chipaya hoy capital del municipio Chipaya, tercera sección de la provincia Atahuallpa de Oruro. Las frías y desiertas pampas aledañas al Lago Poopó y el blanco manto del salar de Coipasa eran su referente geográfico, mientras que el pastoreo -de no más de 20 ovejas- y sus frecuentes viajes para trabajar en Antofagasta e Iquique son sus referentes de subsistencia económica.

El libro oficial de enseñanza del Estado Plurinacional de Bolivia que se distribuye en las escuelas denominado: Saberes, conocimientos y valores del pueblo Uru Chipaya dice: “Las pocas oportunidades de acceso a la educación superior, la agricultura y la ganadería de subsistencia a la que estamos expuestos nos obliga a que migremos en algunos casos de forma temporal y en otras oportunidades de forma permanente a otros lugares como Iquique, Antofagasta en la República de Chile, en estos lugares realizamos trabajos agrícolas”, así se les enseña su realidad y nos describimos nosotros mismos.

La realidad que nos describe y enseña el libro, es exactamente el de la familia Mamani-Kespi, a la que la fama de la mamá no le alcanzó para cambiar su vida, pero tampoco la de sus hijos Benedicto que migró a trabajar en las minas de Antofagasta y junto con su familia se quedó en Chile, porque tiene una mejor calidad de vida, dice Emiliana la hermana que lamenta la pobreza en que aún viven.

En la primavera de 1942, cuando Sebastiana Kespi nació, Hitler, llegó con sus tropas hasta Stalingrado, intentando alcanza los yacimientos de petróleo en el Cáucaso Ruso. Pese a la toma de Ucrania y haberse acercado a las puertas de Moscú, el ejército ruso dio un giro en la batalla y logró derrotar a los alemanes, este sería el punto de partida para la caída de Hitler y el ingreso de Rusia hasta el corazón de Alemania.

Mientras que en la Bolivia de 1942, con el fin de garantizar el envío de materias primas a los aliados de la Segunda Guerra Mundial, el gobierno militarizó las minas. Con la II Guerra Mundial la oligarquía minero feudal boliviana había ganado 800 millones de bolivianos por la venta de estaño, pero había bajado los salarios de los mineros. Frente a esta situación en Catavi se planteó una huelga para subir los salarios de los varones de 24 a 35 bolivianos y de las mujeres de 13 a 15 bolivianos, pero el Gobierno de Peñaranda aliado con los barones del Estaño decide bombardear la comunidad de Catavi dejando más de 35 muertos, en lo que se conocería como la Masacre de Catavi y, daría paso a la fundación del Movimiento Nacionalista Revolucionario en los campos de María Barzola.

Diez años después el MNR protagonizaría la Revolución de 1952 que nacionaliza las minas con la creación de COMIBOL, se reconocería por primera vez el voto Universal que habilitaba a las mujeres e indios para votar y se produciría la Reforma Agraria. Sebastiana Kespi, en la Revolución cumplió diez años, pero seguro que ni le llegó la noticia a los Chipayas, porque no tenían vías de comunicación.

Ella, le dice al periodista Alfonso Gumucio en un reportaje publicado por Página Siete, su profesor por tener buenas notas “la prestó” para que Jorge Ruiz y Jorge Roca filmaran con el Instituto indigenista de Bolivia, Ministerio de asuntos campesinos, Bolivia films, la película Vuelve Sebastiana.

El connotado periodista Orureño, Luis Ramiro Beltrán, había escrito un guion simple que dio para hacer una película que en 30 minutos contaba la vida de los Uru Chipaya, una población étnica en ese momento estaba a punto de desaparecer. El rol protagónico de Sebastina, fue interpretar lo que hacía a diario en su vida –pastar ovejas-, pero un día se pasó a tierras aymaras donde conoció a Esteban Lupy. El abuelo, que conocía la agresividad de los aymaras va en su búsqueda, pero enferma y al borde de su muerte hace que Sebastiana regrese a su ayllu. Ella, hasta hace poco recuerda, que de verdad lloró “cuando murió su abuelo” en la película. En las variadas entrevistas, lo único que hace Sebastiana es sonreír, en su rostro color bronce que denotaba su permanente exposición al sol, la tierna sonrisa de la niña indígena, hoy ya anciana se sigue acentuando mucho más con las dos adornos laterales en su pelo negro, que nunca deja de llevar.

Cansada de que solo la busquen para sacarle fotos o cuente como fue protagonista de Vuelve Sebastiana, ella en una de las últimas entrevistas con los medios en el pueblo Chipaya dijo “sólo me sacan fotos”, no me dan para comer se quejó. Paulino Lupy quien también participo del film como hermano de Sebastiana dijo que después de la filmación nunca más volvió a ver a Jorge Ruiz. “No sé si está vivo o muerto?, dijo el olvidado actor, quien tampoco superó su condición de pobreza.

Sebastiana cuando protagonizó la película, leía porque ella cursó hasta el tercer grado de primaria, pero la pobreza no la ayudó para avanzar. Mientras, Ruiz recibía los galardones y los elogios, el nombre de la protagonista ni siquiera aparecía en los afiches de la película. Ruiz cuando filmó a Sebatiana era un cineasta técnico que había sido invitado por el productor norteamericano Kenneth Wasson a incursionar en la producción cinematográfica. El primero filma Los Urus (1948) y después 1952 filma Vuelve Sebastiana.

Sebastiana, era una indígena pobre más, de un país que tenía en ese momento más del 50% de su población en la indigencia y la marginalidad, y así también la vio el Estado, por eso nunca pudo superar esa condición.

Según el censo de 1950, cuando se filmó Vuelve Sebastina, Bolivia tenía 2.704.165 habitantes, 600.000 habitantes vivían en las ciudades, 45.000 eran los obreros mineros de los barones del Estado y 2.059.165 era la población rural. Del total de la población el 70% era analfabeta y, de ese población rural por lo menos el 40% era indígena reducida al pongüeaje de la hacienda, que provenía sobre todo de las castas militares que habían gobernado el país desde la fundación de la Republica. El pueblo Chipaya apenas alcanzaba una población de 300 personas.

La revolución de 1952 produjo enormes cambios en el país. Las mujeres acudieron por primera vez a las urnas el 6 de junio de 1952, junto a ellas estaban los indios –indígenas y campesinos-. Aunque poco elegían porque siempre fueron manejados por sus dirigentes se incorporaron a la vida política del país. De 130.000 electores que se tenía antes de 1952 en junio de ese año se pasó a 960.000. Los mineros se incorporaron como trabajadores de COMIBOL, las tierras de hacienda comenzaron a ser tomados por los pongos y a distribuirse la tierra a través del Instituto Nacional de reforma Agraria.

Poco, duró el gobierno civil de la Revolución de 1952 a la cabeza de Víctor Paz Estenssoro. Los militares volvieron a tomar el poder en 1964 comenzó René Barrientos, le siguió Alfredo Ovando, Juan José Torres, el dictador Hugo Banzer que duró 7 años en el poder (1971-1978), para sacarlo un acuerdo civil militar llevó a 6 militares – Juan Pereda Asbún, Alberto Natusch Bush, David Padilla Arancibia, Celso Torrelio Villa, Guido Vildoso Calderóny Luis García Meza al poder y 2 civiles Walter Guevara Arze y Lidia Gueiler Tejada. Latinoamérica seguía la misma corriente con Augusto Pinochet, en Chile, Jorge Rafael Videla en Argentina y así.

Con militares en el poder y con las armas, Bolivia seguía en la pobreza y siendo el gran exportador de capitales junto con sus materias primas. No es que los militares no miraron a Sebastiana, no les interesaba, el interés era poder y plata.

Pese, a esta penosa realidad militar que se extendía desde la república, el dictador Hugo Banzer, ordenó en 1976 la realización del segundo censo, la población subió de 2 millones a 4.613.486 y mostró, que la Revolución del 9 de Abril fue protagonista de la migración campo ciudad. Del 70% de la población rural el censo dijo que sólo 58% se quedó en el campo y 12% había migrado a las ciudades, sería el 42% de la población urbana que pecharía para ser la nueva clase media porque accedería a la educación. Este era el inició para empezar un tránsito significativo entre el campo y la ciudad. El analfabetismo bajo de 70% a 40%, esto debido a la implementación del Código de la Educación.

Sebastiana, ya con 30 años continúa viviendo en Santa Ana de Chipaya, con su esposo Benigno Alave y sus hijos Benedicto y Emiliana. Cuando su pueblo fue censado se supo que el nivel de pobreza de la comunidad era de 96%. Seguían viviendo en las casas circulares trabajadas con adobe y paja, y que para mitigar el frio y los fuertes vientos que soplan en esa región utilizaban en la mezcla del barro trozos del cuero y lana de las ovejas y de los camélidos. La chipa, la pita, o sea el trenzado de paja, cuero y lana era fundamental para amarrar sobre todo los techos para que estos soporten los vientos. Pobres como eran su subsistencia seguía dependiendo de la migración y el trabajo temporal que les ofrecía la mina de Antofagasta y la pesca, pues la debilidad en que se desarrolló el pueblo Chipaya les hacía también depender del comercio con los aymaras, quienes también les dieron sus apellidos de Kespi, Mamani, etc..

Instaurada la democracia ( 1982-1984), se creó el municipio de Chipaya en 1983 con su capital Santa Ana de Chipaya, cantones Ayparavi y Wisthullani, ayllus Aransaya, Mananzaya, Wistullani y Unión Barras. Pero, la pobreza continuaba, porque los políticos de “izquierda” (UDP, MIR, MBL, PC) ahora empezaban a disputarse el poder y la crisis económica que había dejado la baja de los precios de los minerales en el mercado mundial y una devastadora sequía, de la cual fue una de los más afectados el pueblo Chipaya, pues, su población apenas alcanzó a 200 personas el resto fue expulsada a Oruro y Chile.

El rostro de la niña Sebastania Kespi llegó a Hollywood en 20 de junio de 2004. El documental etnográfico Vuelve Sebastiana del cineasta Boliviano Jorge Ruiz fue presentada en el Teatro Egipcio en Hollywood, California dentro del programa de películas participantes en el 8th Los Ángeles Latino International Film Festival.

“Su esfuerzo de crear una nueva copia de Vuelve Sebastiana para el festival fue compensado por la calurosa recepción recibida por el público presente quienes dieron comentarios de elogio para el cineasta Jorge Ruiz. Muchos de los ahí presentes también agradecieron de forma efusiva al grupo responsable de la muestra por haberles brindado una película tan importante sobre la cultura Chipaya”, decía la publicación, pero nadie mencionó a la mujer Chipaya ni la condición en que aún continuaba viviendo.

Ese año el 2004, devastada por la crisis Sebastina se fue a Iquique y Antofagasta a trabajar. Su hijo Benedicto ya había migrado y echado raíces en Antofagasta y los nietos habían nacido ahí.

Dos años después, asumió el Gobierno Evo Morales, Sebastiana se la pasaría llorando, su esposo Benedicto murió dejándola sola con su hija Emiliana. “Tiene miedo enfermarse, desde que murió su esposo solita camina va donde sus amigas y camina llorando nomás”, dijeron sus vecinos. Fue para la noble Sebastiana el inicio de una enfermedad que va avanzando progresivamente y desconocida en el campo, como es el alzhéimer.

Una vez, entre llanto y sonrisa Sebastiana le dijo a un periodista: -quiero ir a conocer al hijo de Jorge Ruiz, Guillermo creo se llama”… “a eso quiero ir a La Paz”, continúo, pero, no alcanzó a conocerlo porque la ingratitud de Ruiz también se pasó a su generación.

Después, en esos arranques de buena voluntad de los políticos el vicepresidente actual, Álvaro García Linera, le prometió con el Programa de Vivienda Social del Gobierno que se financia con el 2% de los aportes de los trabajados darle una vivienda, pero esta nunca se construyó.

 A cambio, en marzo de 2016, cuando ya estaba con alzhéimer, el Ministerio de Culturas y Turismo entregó el Premio Nacional de Gestión Cultural “Gunnar Mendoza” 2016 a Sebastiana Kespi, como emblema de la cultura milenaria Uru-Chipaya y protagonista de la película “Vuelve Sebastiana” y le dio 40 mil bolivianos, que la indígena dijo que los destinaría a comprar alimentos.

Hoy, las condiciones de pobreza en el campo son las mismas que las que vivió Sebastiana. Hay un núcleo educativo moderno que construyó el actual Gobierno, pero la expulsión de habitantes campo ciudad hace que no haya alumnos para que disfruten de esta infraestructura. Los Chipayas, son vecinos del municipio de Sabaya donde no habitan ni 2000 pobladores. Son territorios inaccesibles, dicen, porque el contrabando y el narcotráfico se acercó a ellos.

El Censo del 2012, oficialmente dice que Bolivia tiene 10.027.254 habitantes de los cuales 6.751.949 viven en el área urbana y 3.275.949 en el área rural, vale decir que el 67,3% de la población es urbana y 32,7% apenas es rural. El departamento de Oruro aparece como el mayor expulsor de migración campo ciudad vale decir que 64% de su población vive en la ciudad y 36% en el área rural. Esta realidad se evidencia en el municipio Chipaya, pues por temas de coparticipación tributaria el municipio figura con 2000 habitantes, cuando en la realidad no alcanzan a vivir ni mil. Oruro, al igual que Potosí es eminentemente minero, pero su riqueza no condice con la realidad de sus habitantes. Nota publicada el 12 de noviembre de 2017