viernes, 24 de abril de 2026

Mujeres guaraníes y la tradición alfarera en el Chaco boliviano

En una fotografía tomada en 1909, un grupo de mujeres guaraníes posa en la población de Tarairí, en la región del Chaco boliviano, donde desarrollaban una intensa actividad artesanal vinculada a la fabricación de piezas de alfarería. Esta práctica no solo representaba una fuente de sustento económico para las comunidades indígenas, sino también una expresión cultural transmitida de generación en generación.

Diversos registros históricos destacan el importante rol de las mujeres indígenas en la producción cerámica. En uno de los libros donde fue publicada esta imagen se describe el proceso artesanal y las creencias tradicionales que rodeaban el trabajo de las alfareras guaraníes. Según el texto, las supersticiones locales establecían estrictas normas durante la elaboración de las piezas: mientras la artesana trabajaba, ninguna persona debía acercarse a ella y, especialmente, se evitaba la presencia de mujeres embarazadas, consideradas un factor que podía alterar o perjudicar el proceso de fabricación.

El relato menciona además la observación realizada por el investigador Holmberg, quien presenció directamente el trabajo de una alfarera indígena en Tarairí. La mujer se encontraba sentada sobre el suelo, utilizando una red de chaguar para sostener la pieza en elaboración y evitar que el polvo contaminara la base recién terminada. Con notable habilidad, superponía cuidadosamente los rollos de arcilla, moldeándolos y consolidándolos con la yema de los dedos índice y medio.


Posteriormente, para eliminar las asperezas y granulaciones de la superficie, raspaba tanto el interior como el exterior del recipiente utilizando el dorso de sus uñas. Una vez concluida la forma principal de la vasija, realizaba el pulido final mediante fragmentos de caña y una vieja cuchara utilizada como espátula, logrando así un acabado más fino y uniforme.

Estas descripciones constituyen hoy un valioso testimonio histórico sobre las técnicas ancestrales de alfarería practicadas por las mujeres guaraníes del Chaco boliviano, así como sobre las creencias, conocimientos y tradiciones culturales que acompañaban su trabajo cotidiano a comienzos del siglo XX.

Texto y foto: Richard Ilimuri- Internet

martes, 21 de abril de 2026

Los Guarasugwe - Pauserna: el suicidio cultural de un pueblo en riesgo de desaparecer

Acosados por el avance de la civilización occidental y la pérdida de su territorio ancestral, los Pauserna —también conocidos como Guarasugwe— enfrentan un destino marcado por la extinción. Entre la resistencia y la resignación, este pueblo indígena ha tomado decisiones drásticas que revelan la dureza de su realidad.

El pueblo Pauserna, asentado en la región del Alto Paragua, departamento de Pando, convive con comunidades chiquitanas y guarayas. Su historia reciente está marcada por un proceso de debilitamiento cultural y social que amenaza con borrar su identidad.

Investigaciones realizadas hace más de tres décadas revelaron que las mujeres Pauserna adoptaron un sistema secreto y ancestral de control de natalidad. La decisión respondía a dos razones profundamente dolorosas: evitar que sus hijos crecieran en un mundo de esclavitud y sometimiento, y al mismo tiempo impedir que la extinción de su cultura se consumara a través de nuevas generaciones condenadas a la marginación. Este fenómeno ha sido descrito como un “suicidio cultural”.

La cosmovisión Pauserna se sostiene en la adoración del Yanemaray, su deidad suprema, considerada creadora de la tierra, los ríos, las plantas, los animales y del propio ser humano a partir de la semilla del zapallo. Los relatos transmitidos por los ancianos narradores mantienen vivos los mitos sobre el origen del mundo y del hombre guarasugwe-pauserna.

El chamán, figura central en la vida espiritual y social, actúa como intermediario entre lo sobrenatural y lo terrenal, preservando el vínculo con las divinidades de la selva y el cielo. A pesar de la presión externa, estas prácticas continúan siendo un pilar de identidad.

Una noticia alentadora para este pueblo es el proceso de dotación de Tierras Comunitarias de Origen (TCO) en la región pandina del Alto Paragua. Este reconocimiento territorial representa una oportunidad para fortalecer su supervivencia y garantizar la preservación de su cultura frente al avance de la colonización y la modernidad.

Texto y foto: Richard Ilimuri

lunes, 20 de abril de 2026

Los Mosetenes: resistencia en la Amazonía boliviana

La sociedad mosetén se estructura en torno a la familia monogámica rígida, donde el concubinato está drásticamente prohibido. La solidaridad comunitaria se expresa en el sistema de compadrazgo, que fortalece los lazos sociales. La tendencia endogámica se ha consolidado como respuesta a la presencia de colonizadores aymaras en su territorio, pues los mosetenes prefieren casarse entre ellos para evitar la apropiación de sus tierras por parte de los colonos.


Espiritualidad y cristianización

La cristianización católica es firme y generalizada, resultado de la intensa evangelización jesuítica y franciscana. En sus comunidades no se conocen expresiones protestantes como las adventistas o evangelistas, que sí han penetrado en otras zonas amazónicas. Sin embargo, los mosetenes mantienen un mundo mítico propio, reflejado en leyendas y cuentos que narran ancianos y niños, siempre vinculados al universo sobrenatural y a los guardianes espirituales.

Territorio y asentamientos

Gracias a la Ley 1715, los mosetenes lograron consolidar su Tierra Comunitaria de Origen (TCO) en las zonas de Inicua, Santa Ana y Muchanes, en los departamentos de Beni y La Paz.
Covendo y Santa Ana cuentan con electricidad propia.
Inicua y Muchanes disponen de energía eléctrica en sus escuelas y radios comunitarias, lo que ha mejorado la calidad de vida local.

Economía y actividades

La agricultura es la base de su economía desde tiempos ancestrales, complementada con la caza, pesca y recolección. Cada familia prepara entre 3 y 5 hectáreas por año, cultivando:
Yuca, arroz, plátano, frijol, sandía, tomate y cítricos.
Productos como la wualusa, propios de la región.

La artesanía se ha convertido en una fuente de ingresos, especialmente para las mujeres, que elaboran objetos con corteza de árboles y fibras vegetales, fortaleciendo la economía familiar y la identidad cultural.

Cultura y resiliencia

A pesar de la fuerte influencia externa, los mosetenes conservan sus relatos míticos y prácticas comunitarias que refuerzan su identidad. Su resistencia cultural se manifiesta en la defensa de sus tierras, la preservación de sus costumbres y la transmisión oral de su cosmovisión a las nuevas generaciones.

Los Mosetenes son un ejemplo de resiliencia amazónica, capaces de mantener su organización social y espiritualidad frente a la presión colonizadora y la modernidad. Su lucha por la autonomía territorial y cultural demuestra que la identidad indígena no desaparece: se transforma y persiste en cada generación que honra a sus ancestros y a la tierra que los sostiene.

Texto y foto: Richard Ilimuri