domingo, 5 de julio de 2026

Los Lecos: una cultura que resiste entre los Andes y la Amazonía paceña

"Una cultura que resiste ante el avance de la asimilación cultural"

Asentados principalmente en las provincias Franz Tamayo y Larecaja, en el norte de La Paz, el pueblo leco conserva parte de sus tradiciones pese a un prolongado proceso de asimilación cultural. La influencia aymara, la evangelización durante la época colonial y la incorporación a centros poblados como Apolo y Guanay transformaron progresivamente sus formas de vida, organización y prácticas culturales.

El pueblo leco está asentado principalmente en el norte del departamento de La Paz, en un territorio de transición entre los Andes y la Amazonía. Sus comunidades se encuentran en una zona ecológicamente caracterizada como ceja de selva y también en las riberas de los ríos Coroico y Mapiri.

A lo largo de su historia, los lecos estuvieron expuestos a diferentes procesos de transformación cultural. Desde la época precolombina recibieron influencia de poblaciones aymaras y, posteriormente, con la llegada de los españoles, fueron incorporados al proceso de evangelización impulsado durante la época colonial.

Con el paso del tiempo, la relación cada vez más estrecha con poblaciones económicamente activas, entre ellas Apolo y Guanay, favoreció un proceso de asimilación cultural. Como consecuencia, varias expresiones tradicionales fueron perdiendo presencia en la vida cotidiana, aunque algunas costumbres y elementos culturales materiales todavía permanecen, especialmente en determinadas celebraciones.

Una economía vinculada a la tierra y al bosque

La agricultura constituye una de las principales actividades económicas de las familias lecas. El aprovechamiento de los recursos del bosque también forma parte de sus medios de subsistencia, aunque estas prácticas han experimentado cambios debido a las transformaciones ambientales y económicas de la región.

Tradicionalmente, la caza y la pesca tuvieron una importante función dentro de la economía y la alimentación. Sin embargo, la expansión de los chaqueos, la transformación del bosque y otros cambios en el territorio han reducido progresivamente la disponibilidad de fauna silvestre, dificultando la continuidad de estas actividades tradicionales.

Del liderazgo del cacique a la organización actual

La organización social y política del pueblo leco atravesó diferentes etapas históricas. Entre ellas se identifican el periodo anterior a las misiones, la época de las misiones franciscanas, la etapa de las parcialidades y, posteriormente, la organización vinculada al sistema sindical contemporáneo.

Antes de la llegada de las misiones de evangelización, la autoridad principal estaba representada por el cacique de cada pueblo. Su liderazgo era reconocido y respetado por la comunidad y, de acuerdo con referencias históricas, el cargo podía tener carácter hereditario y vitalicio.

El prestigio del líder no dependía únicamente de su posición. Debía demostrar capacidades consideradas fundamentales para la conducción del grupo, entre ellas aptitudes para la guerra, la exploración y el conocimiento del territorio. También se valoraban sus habilidades como balsero, pescador y cazador, además de su capacidad para mantener buenas relaciones con los integrantes de la comunidad.

En los grupos étnicos de la región —entre ellos aguachiles, pamainos y lecos— era común una forma de liderazgo basada en el prestigio personal. Quien permanecía al frente de un clan debía demostrar cualidades y conocimientos que le permitieran orientar y proteger a su grupo.

Un territorio entre los Andes y la Amazonía

El hábitat tradicional de los lecos se caracteriza por la diversidad propia de la ceja de selva, un espacio de transición entre las regiones andina y amazónica. Esta ubicación permitió históricamente el aprovechamiento de distintos recursos naturales y facilitó una estrecha relación con los ríos y el bosque.

Actualmente, varias comunidades lecas mantienen su presencia en el norte paceño, aunque su dinámica social y económica ha cambiado debido a la integración con centros poblados, las nuevas actividades productivas y la transformación del territorio.

Vestimenta y cambios culturales

La vestimenta tradicional también refleja el proceso de transformación cultural. Antiguamente, los lecos utilizaban prendas como camisones de estilo similar al tipoy, además de collares elaborados con semillas y adornos de plumas para la cabeza.

En la actualidad, la vestimenta cotidiana responde principalmente a patrones contemporáneos, con el uso de pantalones de jean, camisas y otras prendas de uso común. Los elementos tradicionales han quedado, en gran medida, reservados para celebraciones, actos culturales y fechas festivas.

El pueblo leco enfrenta así el desafío de preservar su identidad en medio de profundos cambios sociales, económicos y culturales. Su historia, su relación con el territorio y los conocimientos transmitidos entre generaciones constituyen parte fundamental del patrimonio cultural del norte de La Paz.

Texto y foto: Richard Ilimuri

domingo, 21 de junio de 2026

Un pueblo en la selva, el enigma de los Toromonas

Un pueblo amazónico perdido entre la selva y el mito

Un pueblo en la selva

Los Toromonas fueron un grupo indígena asentado desde hace siglos en el departamento de Pando, entre los ríos Madre de Dios, Toromona y el arroyo Asunta. En la década de 1980 apenas quedaban familias que recorrían la selva, acosadas por caucheros, petroleros y madereros. Nunca se estableció un contacto formal con ellos y hoy se teme que hayan desaparecido.

Confusión y desaparición

La identidad de los Toromonas se ha visto envuelta en confusiones. Colonizadores han bautizado sus comunidades con el mismo nombre, lo que genera dudas sobre si son descendientes indígenas que abandonaron sus costumbres o simples colonos que aprovechan la ambigüedad. Investigadores también los han confundido con los Esse Ejjas o los Araonas, pueblos vecinos de la Amazonía. La hipótesis más aceptada es que los Toromonas fueron exterminados o que sus últimos sobrevivientes murieron intentando escapar de los invasores.

Exploradores en busca del misterio

En los años 80, el noruego Lars Hafskjold, agrónomo e investigador, se internó en la selva amazónica para contactarlos. Nunca regresó. Se presume que murió por alguna enfermedad tropical o que fue atacado en un eventual encuentro con indígenas.

Entre 2000 y 2003, el escritor y explorador Pablo Cingolani organizó expediciones en el Parque Madidi, con apoyo del gobierno boliviano, para buscar tanto al antropólogo desaparecido como a los Toromonas. Los resultados fueron negativos, reforzando el misterio.

Costumbres y economía

Registros de los años 70 señalan que los Toromonas habían perdido gran parte de sus usos y costumbres tradicionales debido al contacto con otras naciones indígenas más numerosas, como los Mosetenes.

Tradicionalmente practicaban la agricultura con sembradíos de maíz, legumbres y calabazas. Complementaban su dieta con frutos silvestres, caza y pesca, que incluso comercializaban en poblados cercanos. También criaban pequeños rebaños de caballos, chanchos de monte y aves silvestres, curtían pieles y confeccionaban vestimenta con plumas y fibras vegetales.

El mito de los “caníbales”

En años recientes, rumores señalaron la presencia de supuestos “caníbales” en la comunidad El Tabacal, provincia Nor Yungas, La Paz. Se decía que vestían con ropa hecha de corteza de plátano, collares de semillas y flores, y llevaban piezas de cuero animal en la cabeza. Sin embargo, no existen pruebas concluyentes de que se trate de Toromonas, lo que mantiene viva la mezcla de mito y realidad.

Un pueblo entre la historia y la leyenda

El destino de los Toromonas sigue siendo incierto. Su desaparición, la confusión con otros pueblos y las expediciones fallidas han convertido a este grupo en un símbolo de los pueblos amazónicos que fueron arrasados por la colonización y la explotación de recursos. Hoy, más que nunca, su nombre evoca la fragilidad de las culturas originarias frente al avance de la civilización.

Texto y foto: Richard Ilimuri

sábado, 6 de junio de 2026

La danza del Uchulo: tradición viva de Huacaraje

Con música de aire chobena y raíces genuinas en Huacaraje, Beni, la danza del Uchulo se mantiene como una expresión cultural que mezcla devoción, alegría y energía comunitaria en honor a San José y la Virgen del Carmen.

Una creación indígena

Los pobladores más antiguos recuerdan que esta danza fue creada por el indígena Remigio Guanuba. Desde entonces, se ha transmitido de generación en generación como símbolo de identidad local.

La rueda festiva

La coreografía se desarrolla en ruedas de 18 a 20 participantes, principalmente mujeres del pueblo, vestidas con el típico tipoy, el cabello adornado con simbas y jarichis, sombreros decorados y perfumes naturales. Bailan descalzas, con entusiasmo y fervor religioso.


Música y acompañamiento

Dentro de la rueda, los músicos interpretan melodías con pequeñas zampoñas elaboradas con tacuarilla, acompañadas por la caja y la chucuca. El ritmo contagia a todos los presentes y refuerza el carácter festivo de la danza.

La danzarina principal

Destaca la presencia de una bailarina que porta los nichoros o “uñas” (palabra itonama), una falda tejida con hilos resistentes de la que cuelgan uñas de ciervo, duras y templadas. Al mover las caderas, produce un sonido característico que acompaña la música, mientras sopla la calucha de una chonta, semilla de palmera espinuda típica de la región.


Texto y foto: Richard Ilimuri- Internet