martes, 21 de abril de 2026

Los Guarasugwe - Pauserna: el suicidio cultural de un pueblo en riesgo de desaparecer

Acosados por el avance de la civilización occidental y la pérdida de su territorio ancestral, los Pauserna —también conocidos como Guarasugwe— enfrentan un destino marcado por la extinción. Entre la resistencia y la resignación, este pueblo indígena ha tomado decisiones drásticas que revelan la dureza de su realidad.

El pueblo Pauserna, asentado en la región del Alto Paragua, departamento de Pando, convive con comunidades chiquitanas y guarayas. Su historia reciente está marcada por un proceso de debilitamiento cultural y social que amenaza con borrar su identidad.

Investigaciones realizadas hace más de tres décadas revelaron que las mujeres Pauserna adoptaron un sistema secreto y ancestral de control de natalidad. La decisión respondía a dos razones profundamente dolorosas: evitar que sus hijos crecieran en un mundo de esclavitud y sometimiento, y al mismo tiempo impedir que la extinción de su cultura se consumara a través de nuevas generaciones condenadas a la marginación. Este fenómeno ha sido descrito como un “suicidio cultural”.

La cosmovisión Pauserna se sostiene en la adoración del Yanemaray, su deidad suprema, considerada creadora de la tierra, los ríos, las plantas, los animales y del propio ser humano a partir de la semilla del zapallo. Los relatos transmitidos por los ancianos narradores mantienen vivos los mitos sobre el origen del mundo y del hombre guarasugwe-pauserna.

El chamán, figura central en la vida espiritual y social, actúa como intermediario entre lo sobrenatural y lo terrenal, preservando el vínculo con las divinidades de la selva y el cielo. A pesar de la presión externa, estas prácticas continúan siendo un pilar de identidad.

Una noticia alentadora para este pueblo es el proceso de dotación de Tierras Comunitarias de Origen (TCO) en la región pandina del Alto Paragua. Este reconocimiento territorial representa una oportunidad para fortalecer su supervivencia y garantizar la preservación de su cultura frente al avance de la colonización y la modernidad.

Texto y foto: Richard Ilimuri

lunes, 20 de abril de 2026

Los Mosetenes: resistencia en la Amazonía boliviana

La sociedad mosetén se estructura en torno a la familia monogámica rígida, donde el concubinato está drásticamente prohibido. La solidaridad comunitaria se expresa en el sistema de compadrazgo, que fortalece los lazos sociales. La tendencia endogámica se ha consolidado como respuesta a la presencia de colonizadores aymaras en su territorio, pues los mosetenes prefieren casarse entre ellos para evitar la apropiación de sus tierras por parte de los colonos.


Espiritualidad y cristianización

La cristianización católica es firme y generalizada, resultado de la intensa evangelización jesuítica y franciscana. En sus comunidades no se conocen expresiones protestantes como las adventistas o evangelistas, que sí han penetrado en otras zonas amazónicas. Sin embargo, los mosetenes mantienen un mundo mítico propio, reflejado en leyendas y cuentos que narran ancianos y niños, siempre vinculados al universo sobrenatural y a los guardianes espirituales.

Territorio y asentamientos

Gracias a la Ley 1715, los mosetenes lograron consolidar su Tierra Comunitaria de Origen (TCO) en las zonas de Inicua, Santa Ana y Muchanes, en los departamentos de Beni y La Paz.
Covendo y Santa Ana cuentan con electricidad propia.
Inicua y Muchanes disponen de energía eléctrica en sus escuelas y radios comunitarias, lo que ha mejorado la calidad de vida local.

Economía y actividades

La agricultura es la base de su economía desde tiempos ancestrales, complementada con la caza, pesca y recolección. Cada familia prepara entre 3 y 5 hectáreas por año, cultivando:
Yuca, arroz, plátano, frijol, sandía, tomate y cítricos.
Productos como la wualusa, propios de la región.

La artesanía se ha convertido en una fuente de ingresos, especialmente para las mujeres, que elaboran objetos con corteza de árboles y fibras vegetales, fortaleciendo la economía familiar y la identidad cultural.

Cultura y resiliencia

A pesar de la fuerte influencia externa, los mosetenes conservan sus relatos míticos y prácticas comunitarias que refuerzan su identidad. Su resistencia cultural se manifiesta en la defensa de sus tierras, la preservación de sus costumbres y la transmisión oral de su cosmovisión a las nuevas generaciones.

Los Mosetenes son un ejemplo de resiliencia amazónica, capaces de mantener su organización social y espiritualidad frente a la presión colonizadora y la modernidad. Su lucha por la autonomía territorial y cultural demuestra que la identidad indígena no desaparece: se transforma y persiste en cada generación que honra a sus ancestros y a la tierra que los sostiene.

Texto y foto: Richard Ilimuri

domingo, 19 de abril de 2026

Los Itonamas: guardianes del espíritu amazónico en el corazón del Beni

Los Itonamas, uno de los pueblos indígenas más antiguos del Beni, mantienen viva su espiritualidad y organización comunitaria pese a los cambios sociales y económicos. En 2026, su población se estima en alrededor de 2.940 personas, distribuidas principalmente en los municipios de Magdalena, Baures, San Ramón y San Joaquín, donde avanzan en la construcción de su Plan de Vida para fortalecer su autonomía y preservar su cultura. 

Identidad y creencias

A pesar de la asimilación a distintas sociedades, los Itonamas conservan su fe en lo sobrenatural. Su deidad principal, Dijnamu, representa el principio del mal y se manifiesta en los espíritus de los muertos, capaces —según su cosmovisión— de causar enfermedad o muerte. Esta creencia, profundamente arraigada, convive hoy con prácticas cristianas introducidas durante la colonización, sin que ello haya desplazado su espiritualidad ancestral.

Ubicación y población

Región: Departamento del Beni, provincias Itenez y Mamoré.
Comunidades principales: Magdalena, Chumano, San Ramón, Huaracajes, Nueva Calama, Versalles, La Selva y San Borja.
Población actual: Aproximadamente 2.940 habitantes según estimaciones de 2026.
En el censo de 2012, se registraron 16.158 personas autoidentificadas como itonamas, aunque la cifra ha disminuido por migración y pérdida de identidad lingüística.

Organización social

La estructura comunitaria se basa en familias extensas y parientes cercanos, unidos por relaciones de reciprocidad e intercambio. Cada comunidad cuenta con un cabildo, una capilla y una escuela, reflejo de su equilibrio entre tradición y modernidad. En 2024, el pueblo inició la elaboración de su Plan de Vida, un instrumento participativo para definir su desarrollo según sus valores culturales y normas propias. 

Economía y actividades

Base económica: Cría de ganado bovino, producción de leche, queso y mantequilla.
Complementarias: Agricultura, caza y pesca, tanto para el autoconsumo como para la venta local.
Productos agrícolas: Maíz, arroz, yuca y plátano.
En los últimos años, ha crecido la manufactura de madera, goma y artesanías elaboradas con fibras vegetales, fortaleciendo la economía familiar y la identidad cultural. 

Cultura y desafíos

Los Itonamas enfrentan el reto de preservar su lengua, hoy casi extinta, y de mantener sus tradiciones frente al avance urbano y la pérdida de territorio. Sin embargo, su resiliencia espiritual y comunitaria sigue siendo un ejemplo de resistencia amazónica. Las ceremonias dedicadas a Dijnamu, los cantos rituales y las danzas tradicionales continúan siendo expresiones vivas de su conexión con la naturaleza.

El pueblo Itonama, entre la modernidad y la tradición, reafirma su papel como custodio de la Amazonía boliviana. Su lucha por la autonomía territorial y cultural demuestra que la identidad indígena no desaparece: se transforma, se adapta y persiste en cada generación que honra a sus ancestros y a la tierra que los vio nacer.

Texto y foto: Richard Ilimuri