Un origen
guerrero entre el mito y la historia
La información
documentada sobre las características y el origen del pueblo Canichana es
escasa. Sin embargo, diversas investigaciones coinciden en señalar su
ascendencia quechua–incaica y describen su carácter recio, aguerrido y
aventurero. La tradición oral los retrata como un pueblo dominante y orgulloso,
consciente de su fortaleza física y espiritual.
Sus ancestros
directos habrían sido los Chamchas, un grupo de guerreros con hegemonía incaica
en el altiplano y parte de los valles, que avanzó hacia la selva amazónica con
fines de conquista. En ese proceso, atacaron a pueblos como los Cayubabas e
Itonamas, lo que dio origen a múltiples relatos —algunos cargados de
exageración— sobre su ferocidad.
Incluso, el
nombre Canichana es asociado por algunos investigadores al término “caníbal”,
debido a su fama de pueblo indómito. Entre la ironía y la memoria oral, se les
llegó a llamar “come curas” o, en tono burlesco, “come monjas”, como recuerda Ignacio Guatara.
La colonia:
sometimiento espiritual sin conquista militar
Aunque nunca
fueron conquistados por las armas, los Canichanas sí sucumbieron a la
influencia colonizadora española a través de la evangelización. La explotación
se intensificó con la llegada de curas sin experiencia en los asentamientos
indígenas, especialmente en San Pedro Nuevo, antigua capital moxeña, dando
inicio a una de las etapas más oscuras de su historia.
En este contexto
surge la figura del cacique Juan “Maraza”, recordado como el jefe de todos los
pueblos de Moxos, cuya hazaña y liderazgo son aún motivo de orgullo para los
Canichanas.
De acuerdo con
registros de la Confederación Nacional de Nacionalidades Indígenas y
Originarias de Bolivia (CONNIOB), los grupos Canichanas actuales son
descendientes directos de este pueblo originario y suman aproximadamente 1.500
personas.
Exilio,
espiritualidad y adaptación
Algunas investigaciones
sostienen que, tras el fracaso de un intento de sublevación, los Canichanas se
vieron obligados a exiliarse y refugiarse en la llanura de los Moxos, en el
departamento del Beni, donde residen hasta la actualidad.
Durante décadas
fueron conocidos como los “hombres chanca”, en parte por la falta de
documentación sobre sus costumbres originarias. No obstante, los estudios
recientes destacan su profundo espiritualismo, que lejos de desaparecer, se
fusionó con el catolicismo, dando lugar a un sincretismo religioso expresado
con fuerza en rituales y celebraciones.
Economía,
medicina ancestral y expresiones culturales
La economía
Canichana se basa principalmente en la agricultura y la ganadería, actividad
adoptada sin abandonar la caza, la pesca y la recolección. En el ámbito de la
salud, conservan conocimientos de medicina tradicional, utilizando plantas como
el guayabo, palo santo, turúma, ambayba y hojas de mango, entre otras,
recomendadas también por pueblos vecinos.
