miércoles, 30 de octubre de 2024

Descubren una Antigua Ciudad de Piedra Oculta en la Amazonía de Pando

Restos de una antigua ciudad de piedra, Imagen IA

Un hallazgo ocurrido en el norte de Bolivia podría cambiar lo que se conoce sobre las civilizaciones precolombinas del Amazonas. En el municipio de Nueva Esperanza, departamento de Pando, vestigios
de una antigua ciudad de piedra emergen entre la selva, revelando una sociedad avanzada que permaneció oculta durante siglos.

Nueva Esperanza, Pando.– En medio de la densa vegetación amazónica, trabajadores dedicados a la recolección de palmito realizaron hace aproximadamente 20 años un descubrimiento que hoy cobra relevancia histórica: los restos de una antigua ciudad de piedra, hasta ahora desconocida para la arqueología oficial.

El hallazgo, respaldado por investigaciones preliminares, confirma relatos transmitidos por generaciones a través de leyendas locales. Las primeras excavaciones permitieron identificar estructuras de piedra de gran tamaño, cuidadosamente trabajadas, que evidencian un notable dominio de técnicas de construcción y una organización urbana compleja.

Entre los restos se distinguen lo que podrían haber sido templos, viviendas y espacios comunitarios, así como fragmentos de cerámica y herramientas de piedra. Estos elementos sugieren que el sitio habría funcionado como un importante centro cultural y comercial, conectado con otros pueblos de la región amazónica.

Una ciudad de piedra silenciosa durante siglos, vuelve a salir a la luz
Uno de los aspectos más llamativos es la presencia de inscripciones y arte rupestre en algunas edificaciones. Estas manifestaciones ofrecen pistas clave sobre las creencias, rituales y formas de vida de sus antiguos habitantes, reforzando la hipótesis de que se trató de una civilización con una identidad cultural definida y relaciones de intercambio con culturas vecinas.

Especialistas señalan que la importancia del hallazgo va más allá del ámbito académico. El descubrimiento abre la posibilidad de impulsar la investigación científica, el turismo cultural y el desarrollo local, siempre que se garantice la protección del sitio y el respeto a las comunidades indígenas de la zona.

Autoridades y expertos coinciden en que la conservación de este patrimonio será fundamental para evitar su deterioro y saqueo. La antigua ciudad de piedra de Nueva Esperanza se perfila así como uno de los descubrimientos arqueológicos más relevantes del norte amazónico boliviano en las últimas décadas.

Mientras continúan los estudios, la selva comienza a revelar una historia olvidada. Una ciudad de piedra, silenciosa durante siglos, vuelve a salir a la luz para contar parte de los orígenes y la riqueza cultural de Bolivia.

Texto y foto: Richard Ilimuri- Inernet

lunes, 21 de octubre de 2024

Chiriguanos

Chriguanos a orillas del rio Bermejo
colección: Wissensbank

El nombre CHIRIGUANO pudo haberse originado como una deformación del idioma quechua o aimara, o inclusive del mismo guaraní, donde algunas interpretaciones lo vinculan con términos como guerrero salvaje. El uso de "chiriguano" generalmente llevaba una carga negativa, ya que los españoles y los pueblos vecinos veían a este grupo como agresivo y belicoso.

El término Chiriguano se utilizó para referirse a un grupo de guaraníes que habitaban una región del actual sureste de Bolivia y partes del norte de Argentina y Paraguay.

La palabra chiriguano tiene una connotación despectiva y fue aplicada por los conquistadores españoles como también a otros grupos indígenas para describir a los guaraníes que se habían desplazado hacia la región andina.

LOS GUARANIS. Habiéndose mantenido como un pueblo famoso por su resistencia a la conquista por los incas, llamados los españoles “Chiriguanos”. Establecían guerras para absorber esclavos como los Chané y los únicos que les doblegaron, fueron el ejército boliviano a finales del siglo XIX, actualmente se recuperan de la catástrofe racista.

Hoy en día, el término ha caído en desuso debido a su tono despectivo y ha sido reemplazado por denominaciones más respetuosas, como guaraníes o guaraníes occidentales.

Texto y foto: Richard Ilimuri - Internet

martes, 1 de octubre de 2024

Potosi del pasado

Conocer a Potosí en su pasado porque tiene mucha historia desde antes de la conquista, en la colonia, y luego en la república naciente que formo parte de Bolivia.

Esta ciudad no solo era de historia, sino también de cultura, arte, música.

Y todo lo que sea referente  Potosi del pasado y del presente.

En razón de que la Villa de Potosí, nació en un espacio libre de cualquier asentamiento humano, donde no existía más que ciénagas, paja brava, quéñua y alguna que otra planta silvestre, fue a partir del 1ro de abril de 1545 cuando se dio paso al nacimiento de este poblado que, en principio no era más que un simple asiento minero, como consecuencia de la explotación de las primeras vetas de plata descubiertas en el Cerro Hermoso.

El agua provenía de dos fuentes con una la denominada pileta Pichincha que alimentaba a los pilones de la calle Hoyos hasta la plaza principal y la segunda pileta alimentaba la red de la Caja de agua de plaza Sucre, San Juan.

Potosí fué una de las primeras ciudades virreynales que contó con provisión de agua potable por red de tuberías a piletas públicos. Y la acumulación de agua fué en 36 lagunas del Karikari. Para poner en movimiento el sistema industrial de ingenios.

Entonces las primeras casas levantadas en esta altitud andina eran del todo sencillas y arremolinadas en desorden. Casas levantadas sobre suelo húmedo.

 En estos sitios de tierra dura junto a lodazales, quedaron asentados piedras de formas diferentes, que sirvieron de cimientos para sostener las paredes de una y otra vivienda. Paredes que fueron levantadas con piedra, masa de tierra húmeda mezclada con paja brava, sin recibir revoque alguno. Viviendas con techos que eran cubiertos con ramas de quéñua trenzada, barro y paja sobre troncos mal formados procedentes de lugares cercanos al Cerro Rico.

 Aquellas primeras casas construidas en las faldas de la pirámide argentífera a partir de 1545, casi eran similares a las viviendas de los aborígenes kantumarkas; casas que apenas podían servir de una simple posada para descanso de españoles, al margen de otras viviendas destinadas a los indígenas.

De esta forma la Villa Imperial de Carlos V, creció vertiginosamente como ninguna otra ciudad americana. Y por la llegada a Potosí de cientos y cientos de forasteros europeos y originarios del antiguo imperio del Tahuantinsuyo, la construcción de casas era igualmente una fiebre, lo que motivó al trabajo de miles de ladrillos de arcilla y tejas de barro cocido, con destino a las arquerías, bóvedas, dinteles y techos.

Texto y foto: Richard Ilimuri-Internet