rias versiones de la Feria de Alasita durante su gestión como alcalde municipal en la década de 1970. Su figura es recordada hasta hoy como una de las más destacadas en la administración edil de la sede de gobierno.
La Feria de
Alasita, una de las expresiones culturales más emblemáticas de La Paz, tuvo
entre sus principales impulsores institucionales al general Armando Escobar
Uría, un yungueño que, desde el cargo de alcalde municipal, contribuyó
decisivamente a la consolidación y proyección de esta festividad dedicada a la
miniatura, la abundancia y la fe popular.
Escobar Uría,
oriundo de Ocobaya, comunidad yungueña del departamento de La Paz, asumió la
alcaldía en un contexto político complejo, marcado por gobiernos militares y
una intensa centralización del poder. Sin embargo, más allá del escenario
político de la época, su gestión se caracterizó por una fuerte preocupación por
el orden urbano, la identidad cultural paceña y la promoción de tradiciones
ancestrales que forman parte del patrimonio intangible de la ciudad.
Durante su
administración, la Feria de Alasita, celebrada cada 24 de enero en honor al
Ekeko, fue fortalecida como un espacio organizado y reconocido oficialmente,
permitiendo que artesanos, comerciantes y familias paceñas mantuvieran viva una
tradición heredada desde tiempos prehispánicos y adaptada a lo largo de la
historia colonial y republicana.
Una fotografía
tomada a inicios de la década de 1970 muestra al general Escobar Uría
recorriendo los puestos de la tradicional feria de la miniatura, en contacto
directo con artesanos y visitantes. La imagen, recientemente compartida en
redes sociales por Edwin Mansilla, ha reavivado el recuerdo de su figura y ha
generado comentarios que resaltan su cercanía con la población y su compromiso
con las expresiones culturales populares.
A más de medio
siglo de aquella imagen, Armando Escobar Uría continúa siendo evocado como uno
de los mejores alcaldes que tuvo La Paz, no solo por su perfil disciplinado
como militar, sino por su capacidad de valorar y proteger tradiciones
profundamente arraigadas en el imaginario colectivo paceño, como la Feria de
Alasita, hoy reconocida a nivel nacional e internacional.


