jueves, 1 de enero de 2026

Cantumarca: la batalla inca más sangrienta por la plata del Qhara Qhara

En el siglo XV, a los pies del Cerro Rico de Potosí, se libró una de las batallas más cruentas del mundo andino. El reino Qhara Qhara, aliado con el Imperio Inca, enfrentó a los guaraníes que durante siglos avanzaron desde el oriente en busca de tierras y, sobre todo, de las fabulosas minas de plata de Porco, Potosí y Andacaba. El escenario fue Cantumarca, en plena Villa Imperial, donde la guerra dejó miles de muertos y marcó el destino de la región.

Bartolomé Arzáns de Orsúa y Vela, en su Historia de la Villa Imperial de Potosí, dejó constancia de aquel episodio que estremeció a los pueblos de Charcas. Según su relato, los guaraníes irrumpieron en el siglo XV con una violencia imparable: arrasaron poblados, sometieron territorios y avanzaron hasta Cantumarca, donde acamparon en las faldas mismas del Cerro Rico, decididos a apropiarse de las riquezas del reino Qhara Qhara.

La amenaza era directa. Las minas de plata —Porco, Potosí y Andacaba— no solo representaban riqueza, sino poder. Ante el peligro, el Inca Huayna Cápac acudió personalmente con su gran ejército y estableció su campamento en Tarapaya. Desde el sur, el rey Qhara Qhara llegó desde Macha para defender su territorio ancestral. La alianza estaba sellada por la urgencia y la sangre.

El primer choque fue devastador. Desde Tarapaya, los aliados enviaron a uno de los hijos del rey Qhara Qhara al mando de 4.000 soldados hacia Cantumarca. Pero los guaraníes ya los esperaban. La emboscada fue feroz: la primera batalla terminó en derrota para los incas y sus aliados. Doscientos guerreros incas murieron en el campo y el resto huyó de regreso a Tarapaya, llevando consigo el mensaje del desastre.

La respuesta no tardó. Herido en su orgullo y consciente del peligro que significaba aquella invasión, Huayna Cápac salió con el grueso de sus colosales tropas. La segunda batalla fue decisiva y aún más sangrienta. Según Arzáns, cerca de 6.000 guaraníes cayeron bajo las armas del ejército incaico, y los sobrevivientes huyeron hacia las montañas de los Charcas, abandonando su intento de controlar Cantumarca y el Cerro Rico.

La victoria fue total. El rey Inca y el rey Qhara Qhara ingresaron juntos a Cantumarca, no como conquistadores, sino como defensores del territorio. El pueblo los recibió con aclamaciones y festejos, celebrando no solo el triunfo militar, sino la preservación de sus tierras y de una riqueza que, siglos después, cambiaría la historia del mundo.

Así, en Cantumarca, entre polvo, sangre y plata, se selló una de las páginas más violentas y menos conocidas de la historia andina: la batalla que frenó el avance guaraní y consolidó, por un tiempo, el dominio del Qhara Qhara y del Imperio Inca sobre el corazón mineral de Potosí.

Texto y foto: Richard Ilimuri