sábado, 4 de noviembre de 2023

Apolo: la historia de un pueblo valiente

Hace muchos, muchísimos años, antes de que Apolo tuviera calles, plazas y campanas, estas tierras ya estaban habitadas por pueblos valientes: los Aguachiles, los Lecos y los Apolistas. Ellos conocían la selva, los ríos y las montañas, y defendían su territorio porque allí estaba su hogar, su historia y su vida.

Cuando llegaron otros pueblos queriendo dominar estas tierras, primero los incas y después los españoles, los habitantes de Apolo no se rindieron fácilmente. Resistieron con coraje y cuidaron su libertad durante generaciones.

En ese tiempo, el territorio era tan grande que formaba parte de la antigua provincia de Caupolicán, que se extendía hasta las tierras bajas del actual Beni. Era una región importante y difícil de conquistar.

Entre los defensores del territorio se recuerda a Santos Pariamo, un indígena leco que luchó como guerrillero para proteger a su pueblo. Su nombre quedó en la memoria como símbolo de valentía y amor por la tierra.

Las tres fundaciones de Apolo

La historia de Apolo es especial, porque el pueblo fue fundado tres veces.

La primera fundación ocurrió el 29 de septiembre de 1587. El lugar se llamó San Miguel de Apolobamba y fue creado por el gobernador Juan Álvarez Maldonado. El pueblo se construyó en solo tres meses, pero los Aguachiles siguieron resistiendo y defendiendo su territorio.

La segunda fundación fue el 10 de agosto de 1615. Esta vez, el pueblo se llamó Nuestra Señora de Guadalupe, también conocido como Nuestra Señora de la Concepción de Apolobamba. Aunque cambió el nombre, la lucha y el espíritu del lugar seguían vivos.

La tercera y definitiva fundación ocurrió el 8 de diciembre de 1690. El misionero franciscano Pedro Sáenz de Mendoza fundó el pueblo con el nombre de Nuestra Señora de la Limpia y Purísima Concepción de Apolobamba. En esta etapa, el pueblo se formó principalmente con indígenas Lecos, Apolistas y Aguachiles, dando origen al Apolo que conocemos hoy.

Un pueblo que sigue vivo

Con el paso del tiempo, Apolo creció. Aprendió nuevas costumbres, pero nunca olvidó sus raíces. Las tradiciones, las historias y la memoria de sus antepasados siguieron pasando de generación en generación.

Hoy, Apolo es un pueblo que recuerda a quienes lucharon por su tierra y su libertad. Por eso se dice que Apolo fue fundado tres veces, pero su espíritu valiente nació una sola vez y nunca desapareció.

Hoy, Apolo no es solo un punto en el norte paceño. Es una tierra que guarda la huella de quienes resistieron, de quienes cayeron y de quienes persistieron. Una tierra que fue fundada tres veces, pero que nunca fue conquistada del todo.

textoy foto: Richard Ilimuri - Internet

jueves, 2 de noviembre de 2023

TODO SANTOS: Dia de las Almas en los Andes

En los andes la vida fluye en varios planos, la muerte no existe, sólo pasamos a otras formas de existencia y nuestros ancestros quechuas en la época Inka tenían en el calendario el AYA MARCAY QUILLA, dedicado a la conmemoración de las almitas de nuestros difuntos.

Las almitas regresan para vigilar y controlar los cultivos y las acciones de los familiares, con intensión de amistad. "Recogen" sus pasos en sentido contrario del que transcurrió su vida hasta llegar a la "paqarina" para volver a nacer en el mundo de los vivos.

Esta celebración comienza con el velatorio de las almas durante el amanecer de cada primero de noviembre. La aparición de la mosca azul o verde "shiririnka" en representación del espíritu de los difuntos que está de vuelta de sus largos viajes, nos hace sentir su cercanía.

Para la visita de las “almitas” se preparan ofrendas a las almas y se comparten frutas, potajes y bebidas andinas que en vida gustó al difunto. Esta ofrenda debe estar puesta en el lugar sagrado de la vivienda desde las 12 am. del día 1º de noviembre hasta las 12 am. del día 2. En ese tiempo el alma del difunto ha tenido suficiente tiempo para probar y purificar los alimentos. Por tanto, resulta comida sagrada que deben probar, aunque sea una pequeña porción cada miembro de la familia. Mientras tanto las familias visitan y ofrendan a sus difuntos en sus lechos de descanso eterno.

Recuperemos éste hermoso legado y costumbres de nuestra cultura originaria de los andes y recibamos la visita de nuestras almitas en nuestro hogar, así su memoria y amor nos acompañarán por siempre.

Enrique Riveros Yabar

miércoles, 1 de noviembre de 2023

PETROGLIFOS: Los Misterios ocultos de la selva amazónica boliviana

petroglifos esculpidos a detalle

La sequía y las intensas olas de calor que azotaron la región han dejado al descubierto petroglifos milenarios, testigos mudos de las antiguas culturas que habitaron estas tierras amazónicas ancestrales.

Como la re-baja de  los ríos, estas misteriosas inscripciones rupestres, talladas en las rocas por manos antiguas, han salido a la superficie después de siglos de ocultamiento.

Estos petroglifos, se encuentran entre las comunidades de Carmen Florida y Real Beni, pertenecientes a la Reserva de la Biósfera Pilón Lajas, Rurrenabaque.

Esculpidos con la habilidad y el detalle, revelan un fascinante legado de tradiciones, creencias, y expresiones artísticas que se remontan a tiempos inmemoriales, que hoy emergen a la luz.

Cada figura y símbolo capturada en la piedra cuenta una historia perdida en la maraña de la selva amazónica boliviana, ofreciendo una ventana hacia el pasado de las civilizaciones precolombinas que florecieron en estas exuberantes selvas.


Texto y foto: Richard Ilimuri