Caminar Yunga Cruz no es solo recorrer una ruta de montaña: es seguir las huellas de los pueblos precolombinos, cruzar paisajes que cambian del frío altiplano al verde profundo de los Yungas y vivir una experiencia donde la naturaleza, la historia y el esfuerzo humano se encuentran.
A más de 3.400
metros sobre el nivel del mar, en la comunidad de Chuñavi, municipio de
Irupana, comienza una de las travesías más intensas y simbólicas de Bolivia. El
Camino Precolombino de Yunga Cruz desciende desde las alturas andinas hasta las
cercanías de Chulumani, siguiendo antiguos senderos que durante siglos
conectaron culturas, territorios y formas de vida.
Cada paso revela un paisaje distinto: montañas imponentes, neblina que envuelve el camino, bosques húmedos y sonidos de la naturaleza que acompañan al caminante. No es una ruta sencilla; exige resistencia física, aclimatación y respeto por la montaña. Pero la recompensa es profunda: una conexión íntima con la historia, el silencio y la memoria de la tierra.
Yunga Cruz es más
que un destino de aventura. Es un viaje al pasado, una prueba personal y una
invitación a descubrir la riqueza cultural y natural de los Yungas bolivianos,
donde el turismo se convierte en experiencia y el camino, en relato vivo.

