un joven aventurero israelí de apenas 21 años, se perdió durante tres semanas en la espesura selvática del norte de Bolivia, enfrentando hambre, enfermedades, animales salvajes y la soledad absoluta. Su increíble travesía no solo quedó registrada en su libro Jungle, sino que décadas después inspiró una película protagonizada por Daniel Radcliffe.
La selva
amazónica boliviana no perdona errores. En 1981, Yossi Ghinsberg lo aprendió de
la forma más dura. Movido por el espíritu aventurero y el sueño juvenil de
encontrar comunidades indígenas desconocidas, el israelí se internó en la
región del río Tuichi, en el departamento de La Paz, acompañado inicialmente
por otros viajeros. Lo que comenzó como una expedición prometedora terminó
convirtiéndose en una lucha desesperada por sobrevivir.
Una serie de malas decisiones, sumadas a la falta de experiencia y a la traicionera geografía amazónica, provocaron que Ghinsberg se separara del grupo. En cuestión de horas, quedó completamente solo, sin mapa, sin provisiones y sin posibilidad de orientarse. La selva lo envolvió como un laberinto vivo, donde cada paso podía significar la diferencia entre la vida y la muerte.
Durante 21 días,
Yossi sobrevivió alimentándose de lo que encontraba: frutas silvestres, huevos
de aves y pequeños animales. Perdió peso de forma dramática, sufrió
infecciones, picaduras constantes y heridas que no sanaban. El clima, con
lluvias torrenciales y humedad extrema, agravó su estado físico y mental. En
varios momentos, estuvo al borde de rendirse.
Uno de los
episodios más aterradores ocurrió cuando se encontró cara a cara con un jaguar,
el mayor depredador de la región. El animal lo observó durante largos segundos,
en un silencio absoluto que Ghinsberg describió después como uno de los
momentos más intensos de su vida. Contra todo pronóstico, el jaguar se alejó,
dejándolo con vida.
La selva también
puso a prueba su fortaleza psicológica. Ghinsberg comenzó a sufrir
alucinaciones, hablaba solo y luchaba por mantener la esperanza. Aun así, se
aferró a una idea simple pero poderosa: seguir el curso del río, convencido de
que el agua, tarde o temprano, lo conduciría a la civilización.
El milagro llegó cuando fue finalmente rescatado por habitantes de la zona, tras un viaje extremo que desafió toda lógica de supervivencia. Contra las estadísticas y las probabilidades, Yossi Ghinsberg salió con vida de la selva boliviana, convirtiéndose en un símbolo de resistencia humana frente a la naturaleza indomable.
Años después, su
experiencia fue plasmada en el libro Jungle —también conocido como Back from
the Tuichi— donde relató con crudeza y honestidad cada momento de su odisea. La
historia alcanzó proyección mundial cuando fue adaptada al cine en la película
Jungle (2017), protagonizada por Daniel Radcliffe, llevando la Amazonía
boliviana y esta impactante historia real a millones de espectadores.
Hoy, más de cuatro décadas después, la travesía de Yossi Ghinsberg sigue siendo una advertencia sobre los peligros de la selva, pero también un testimonio extraordinario del instinto de supervivencia, la voluntad humana y la delgada línea que separa la vida de la muerte en uno de los territorios más salvajes del planeta.


