sábado, 20 de diciembre de 2025

Yunga Cruz: el camino ancestral que une el cielo andino con el corazón de los Yungas

Caminar Yunga Cruz no es solo recorrer una ruta de montaña: es seguir las huellas de los pueblos precolombinos, cruzar paisajes que cambian del frío altiplano al verde profundo de los Yungas y vivir una experiencia donde la naturaleza, la historia y el esfuerzo humano se encuentran.

A más de 3.400 metros sobre el nivel del mar, en la comunidad de Chuñavi, municipio de Irupana, comienza una de las travesías más intensas y simbólicas de Bolivia. El Camino Precolombino de Yunga Cruz desciende desde las alturas andinas hasta las cercanías de Chulumani, siguiendo antiguos senderos que durante siglos conectaron culturas, territorios y formas de vida.

 

Cada paso revela un paisaje distinto: montañas imponentes, neblina que envuelve el camino, bosques húmedos y sonidos de la naturaleza que acompañan al caminante. No es una ruta sencilla; exige resistencia física, aclimatación y respeto por la montaña. Pero la recompensa es profunda: una conexión íntima con la historia, el silencio y la memoria de la tierra.

 
Yunga Cruz es más que un destino de aventura. Es un viaje al pasado, una prueba personal y una invitación a descubrir la riqueza cultural y natural de los Yungas bolivianos, donde el turismo se convierte en experiencia y el camino, en relato vivo.

Richard Ilimuri

viernes, 19 de diciembre de 2025

Los pirahã: la comunidad que solo vive el presente

La tribu que vive sin pasado ni futuro

En una curva silenciosa del río Maici, en plena Amazonía brasileña, existe un pueblo que desconcierta a lingüistas, antropólogos y filósofos desde hace décadas. No por su violencia ni por su aislamiento extremo, sino porque parecen vivir en un mundo donde muchas de nuestras certezas —el tiempo, la memoria, la preocupación— simplemente no existen.


Los pirahã son amables, risueños, curiosos. Y, sin embargo, profundamente extraños para la lógica occidental.

Una tarde, un hombre llamado Xigagai estaba sentado junto al agua reparando una canoa. A su lado se sentó un misionero que llevaba años conviviendo con la comunidad. En medio del silencio del río, le preguntó por su padre.

Xigagai levantó la vista, pensó unos segundos y respondió con absoluta tranquilidad:

la vida de los pirahã, Donde el tiempo se detuvo

—No sé.

El misionero insistió. ¿Había muerto? ¿Vivía en otra aldea?

Xigagai se encogió de hombros.

—Yo no lo vi —dijo—. Entonces no lo sé.

Para los pirahã, el conocimiento solo es válido si procede de la experiencia directa. No creen en relatos heredados, ni en historias antiguas, ni en verdades transmitidas por otros. Si no lo has visto, oído o vivido tú mismo, simplemente no forma parte de tu mundo.

Y eso tiene consecuencias profundas.

Los pirahã no tienen mitos de creación. No conservan historias largas sobre antepasados. No usan números exactos. No conciben el tiempo como pasado, presente y futuro. Viven en un ahora continuo, sólido, completo.

Un lingüista les preguntó una vez cómo decían “mañana”. No supieron responder. Tienen formas de decir “después” o “no ahora”, pero nada que proyecte la mente hacia un futuro abstracto. Tampoco hablan del ayer como algo separado. Lo vivido se integra… o se disuelve.

Eso no significa que sean imprudentes o inconscientes. Todo lo contrario. Observan su entorno con una atención extrema. Saben cuándo el río va a crecer, cuándo un animal es peligroso, cuándo una tormenta se aproxima. No planifican a largo plazo, pero reaccionan con una precisión absoluta.

Una noche, una fuerte crecida arrasó parte de la aldea. Varias chozas desaparecieron bajo el agua. Nadie gritó. Nadie se lamentó. Al amanecer, comenzaron a reconstruir.

El misionero preguntó si no estaban tristes por lo perdido.

Una mujer respondió mientras ataba hojas nuevas:

—El río vino. El río se fue. Nosotros seguimos.

Entre los pirahã no existen jerarquías permanentes ni líderes autoritarios. Las decisiones se toman hablando, observando, esperando. Si alguien se enfada, se enfada. Si alguien se calma, se calma. El resentimiento no se almacena. No hay relatos internos que mantengan viva la herida.

Un antropólogo presenció una fuerte discusión entre dos hombres por una red de pesca. Hubo gritos. Hubo tensión. Al rato, uno se fue a nadar. El otro se puso a cantar. Minutos después, estaban riendo juntos.

—¿Ya está resuelto? —preguntó el antropólogo.

—Ya pasó —respondieron.

Esa forma de vivir tiene un precio. Los pirahã no acumulan. No ahorran. No construyen para el futuro. Y eso los vuelve vulnerables en un mundo que exige previsión, documentos y promesas.

Pero también les da algo que muchos hemos perdido: descanso mental.

Los investigadores observaron que los pirahã duermen poco, en fragmentos cortos, pero casi nunca sufren ansiedad. No anticipan catástrofes que no están ocurriendo. No rumian errores antiguos. No se castigan por decisiones pasadas.

Cuando alguien les explicó el concepto de “preocupación”, uno de ellos preguntó:

—¿Eso sirve para algo?

Nadie supo qué responder.

Hoy, los pirahã siguen viviendo a orillas de su río, presionados por madereros, enfermedades externas y leyes que no comprenden. Muchos dicen que deberían cambiar para sobrevivir. Tal vez sea cierto.

Pero mientras existan, su sola presencia plantea una pregunta incómoda:

¿Y si gran parte de nuestro sufrimiento no proviene de lo que vivimos, sino de lo que no dejamos de recordar o imaginar?

Los pirahã no filosofan sobre eso. Simplemente viven.

Y quizá, sin saberlo, custodian una de las lecciones más radicales de todas: que estar aquí, a veces, puede ser suficiente.

Texto y foto: Richard Ilimuri-Internet

lunes, 15 de diciembre de 2025

El pico del tucán: un “radiador natural” que desafía las apariencias

Aunque a simple vista parece desproporcionado y pesado, el pico del tucán es una de las adaptaciones más eficientes del reino animal, diseñado para regular la temperatura corporal y facilitar la vida del ave en las selvas tropicales.

El llamativo pico del tucán, símbolo inconfundible de las
aves tropicales, esconde un sofisticado mecanismo biológico. Lejos de ser una carga, su estructura es liviana y está formada por un entramado de cavidades internas que reducen su peso y lo convierten en una herramienta clave para la supervivencia.

Investigaciones científicas han demostrado que este pico funciona como un verdadero “radiador natural”. Gracias a una compleja red de vasos sanguíneos, el tucán puede regular la cantidad de sangre que fluye hacia el pico, liberando el exceso de calor corporal y manteniendo estable su temperatura, incluso en los climas más calurosos de la selva.

Pero su utilidad no se limita al control térmico. El pico también cumple un papel fundamental en la alimentación, permitiéndole alcanzar frutos lejanos sin necesidad de moverse entre las ramas. Además, es un instrumento de defensa y un medio de comunicación visual con otros miembros de su especie.

Así, el tucán ofrece un claro ejemplo de cómo la evolución logra unir estética y funcionalidad. Su colorido pico no es solo un rasgo ornamental, sino una sofisticada adaptación que le permite mantenerse fresco, ágil y plenamente adaptado a la vida en los bosques tropicales.

Texto y foto: Richard Ilimuri - Internet

miércoles, 10 de diciembre de 2025

Bolivia registra el mayor yacimiento de huellas de dinosaurios del mundo en Toro Toro

Parque Nacional Torotoro, Potosí — Un equipo internacional de paleontólogos certificó el hallazgo de más de 16.600 huellas fosilizadas de dinosaurios en el sitio paleontológico de Carreras Pampa, dentro del Parque Nacional Torotoro,
consolidándolo como el registro de huellas más abundante del mundo registrado hasta ahora.

Un tesoro paleontológico bajo los Andes bolivianos

Durante varias campañas de investigación que abarcaron años de trabajo de campo, científicos de Bolivia y del extranjero, liderados por el paleontólogo Raúl Esperante del Instituto de Investigación en Geociencias de la Universidad de Loma Linda (EE. UU.), documentaron 16.600 huellas tridáctilas pertenecientes principalmente a dinosaurios terópodos —bípedos de tres dedos— que caminaron por una antigua costa hace más de 66 millones de años, en el Cretácico Superior.

El yacimiento no solo exhibe huellas de paso, sino también hasta 1.378 rastros de nado, marcas de arrastre de cola y otras impresiones que apuntan a interacciones de estos animales con zonas de agua somera y sedimentos blandos.

Más que pisadas: ventanas a comportamientos prehistóricos

Las impresiones se hallan en una superficie de alrededor de 7.400 metros cuadrados, con huellas que varían en tamaño, reflejando individuos de distintas edades y tamaños. La presencia de patrones paralelos de trazos sugiere que algunos dinosaurios se desplazaban en grupos y en zonas cercanas a cuerpos de agua.

A diferencia de sitios con fósiles óseos, en Carreras Pampa predominan los icnofósiles (huellas), mientras que restos esqueléticos son extremadamente raros debido a las condiciones sedimentarias que favorecieron la preservación de las huellas pero no de los huesos.

Un récord mundial y un llamado a la conservación

Especialistas han destacado que este sitio supera en número de escenas icnológicas a otros puntos conocidos, incluso por encima de Cal Orck’o en Sucre, otro afamado yacimiento boliviano, que tiene miles de huellas pero en menor cantidad registrada científicamente.

El estudio fue publicado en la revista PLOS One, donde los investigadores describen la diversidad de morfologías y trazos, así como la importancia de este “superconjunto” para reconstruir movimientos y comportamientos de estos dinosaurios en su ambiente.

Texto y foto: Richard Ilimuri-Internet

sábado, 6 de diciembre de 2025

Apolo: historia de resistencia, misiones y tres fundaciones

Apolo

Apolo, norte de La Paz.

La historia de Apolo se remonta a la época colonial y a las misiones religiosas, en un territorio marcado por la resistencia indígena y los constantes intentos de dominio externo. Aguachiles, Lecos y Apolistas protagonizaron una férrea defensa de su independencia, resistiendo tanto la expansión incaica como la posterior invasión de los colonizadores españoles.

Este proceso histórico estuvo atravesado por enfrentamientos, alianzas y luchas armadas, entre las que destaca la figura del guerrillero indígena leco Santos Pariamo, símbolo de la resistencia local frente al dominio colonial. Apolo no solo fue un escenario de evangelización, sino también de rebeldía y reafirmación cultural.

En la época colonial, el territorio formaba parte de la extensa provincia de Caupolicán, hoy provincia Franz Tamayo, cuyo dominio se extendía incluso hasta regiones del actual departamento del Beni, lo que demuestra la importancia estratégica y geográfica de la zona.

La danza de los lecos
Las tres fundaciones de Apolo

La actual población de Apolo es el resultado de tres fundaciones históricas, cada una reflejo de un momento distinto del proceso colonizador y misional.

Primera fundación (1587)

El 29 de septiembre de 1587, el gobernador Juan Álvarez Maldonado fundó el asentamiento bajo el nombre de San Miguel de Apolobamba. Durante este periodo se reconoce la valentía de los indígenas Aguachiles, quienes protagonizaron una fuerte resistencia. Según los registros, el pueblo fue edificado en apenas tres meses.

Segunda fundación (1615)

El 10 de agosto de 1615, el asentamiento fue refundado como el pueblo de Nuestra Señora de Guadalupe, también conocido como Nuestra Señora de la Concepción de Apolobamba, en el marco del avance misional y administrativo de la colonia.

Tercera y definitiva fundación (1690)

La fundación definitiva ocurrió el 8 de diciembre de 1690, cuando el misionero franciscano Pedro Sáenz de Mendoza estableció el pueblo de Nuestra Señora de la Limpia y Purísima Concepción de Apolobamba. Esta nueva etapa se consolidó sobre una base social conformada principalmente por indígenas Lecos, Apolistas y Aguachiles, dando origen a la población que hoy se conoce como Apolo.

Un legado vivo

Aten
Apolo es hoy un territorio donde la historia colonial, la resistencia indígena y la herencia misional conviven en la memoria colectiva. Su pasado, marcado por la lucha, las refundaciones y la diversidad cultural, sigue siendo un pilar fundamental de la identidad del norte paceño.

Texto y foto: Richard Ilimuri

martes, 2 de diciembre de 2025

Papaya Salvietti: la gaseosa centenaria que mezcla historia, leyenda y sabor boliviano

Innovación industrial y una leyenda

Con más de 104 años de historia, Papaya Salvietti no es solo una gaseosa: es un símbolo cultural boliviano. Su origen combina emprendimiento, innovación industrial y una leyenda popular protagonizada por un duende que, según el relato, guarda el secreto de su inconfundible sabor.

Un inmigrante, una fruta y una visión

La historia de Papaya Salvietti comienza en 1918,
cuando Dante Salvietti, un inmigrante italiano, llegó a Bolivia en busca de nuevas oportunidades. Durante sus recorridos por las fértiles tierras de los Yungas, descubrió la papaya, una fruta exótica que despertó su curiosidad y se convertiría en la base de una bebida innovadora para la época.

Con una mentalidad emprendedora y un enfoque casi científico, Salvietti comenzó a experimentar con frutas locales, agua natural y una combinación de ingredientes que permanecen en secreto hasta hoy.

Innovación embotellada

En 1920, lanzó al mercado una gaseosa pionera conocida inicialmente como “Champan Cola”, embotellada en vidrio importado desde Inglaterra, un avance tecnológico poco común en aquellos años. Con el tiempo, la fórmula evolucionó y la bebida fue rebautizada como Papaya Salvietti, logrando una rápida aceptación y posicionándose como una de las marcas más reconocidas del país.

El duende y el mito que marcó la marca

Junto a los datos históricos, la marca está rodeada de una leyenda que ha pasado de generación en generación. Se dice que, durante un paseo por el Bosquecillo de Pura Pura, en La Paz, Dante Salvietti encontró a un duende atrapado entre los matorrales. Al liberarlo, el pequeño ser le ofreció una receta secreta que garantizaría el éxito de la gaseosa, a cambio de que su imagen apareciera en cada botella.

Así nació el icónico duende barbado, con sombrero puntiagudo y traje de gnomo, ordeñando una papaya como si fuera una vaca. Esta imagen se convirtió en el sello visual de Papaya Salvietti y acompañó a la marca hasta 1995, cuando la empresa enfrentó una crisis financiera.

Caída y resurgimiento de una tradición

El cierre de la empresa en 1995 marcó un momento difícil, pero no el final de la historia. Años después, Papaya Salvietti regresó al mercado, recuperando su sabor original y el entrañable duende, reafirmando su lugar en la memoria colectiva y en el paladar de los bolivianos.

Presente industrial y proyección futura

Actualmente, la fábrica principal de Salvietti, ubicada en Sucre, opera con tecnología moderna que incluye sistemas de tratamiento de agua, maquinaria de embotellado y etiquetado. La planta genera empleo para más de 70 personas, entre trabajadores directos y choferes, y proyecta ampliar su oferta con nuevos tamaños y presentaciones para responder a un mercado en constante evolución.

Un legado que sigue vivo

Más de un siglo después de su creación, Papaya Salvietti continúa siendo un símbolo de identidad, tradición e ingenio boliviano. Una gaseosa que no solo se bebe, sino que se recuerda; una historia que mezcla realidad y leyenda, y que sigue viva en cada botella.

Texto y foto: Richard Ilimuri INTERNET

viernes, 22 de agosto de 2025

Chochís, joya natural y espiritual del oriente boliviano

Entre imponentes formaciones rocosas y una naturaleza que parece esculpida por el tiempo, Chochís se consolida como uno de los paisajes más espectaculares de Santa Cruz, combinando patrimonio, fe y belleza natural en el corazón del municipio de Roboré.

Ubicada a 360 kilómetros al este de la ciudad de Santa Cruz de la Sierra, la localidad de Chochís es uno de los destinos más singulares del oriente boliviano. Se puede acceder por vía terrestre a través de la carretera bioceánica en aproximadamente cinco horas, o por vía férrea en un recorrido de nueve horas, atravesando escenarios naturales de gran riqueza paisajística.

Entre sus principales atractivos destacan el majestuoso cerro de Chochís, una imponente formación rocosa que domina el horizonte, y el Santuario Mariano de la Torre, símbolo de devoción y punto de peregrinación que se integra armónicamente con el entorno natural.

Declarada Patrimonio Cultural, Natural e Histórico del Departamento de Santa Cruz, Chochís resguarda no solo un legado arquitectónico y espiritual, sino también un paisaje único. La región está rodeada de altas mesetas cubiertas de verde vegetación, asentadas sobre cerros abruptos y acompañadas por solitarios torreones de roca árida, creando un contraste visual que cautiva a visitantes nacionales y extranjeros.

Este destino, aún poco explorado, se proyecta como un espacio ideal para el turismo cultural, religioso y de naturaleza, reafirmando a Chochís como una joya viva del patrimonio cruceño.

Puntos Clave de Chochís:

Chochís es un pintoresco pueblo en la región de la Chiquitanía boliviana (Santa Cruz), famoso por su impresionante Torre de David, un monolito rojizo que domina el paisaje, y su Santuario Mariano en la base, construido tras un milagro de inundaciones en 1979. Ofrece una rica experiencia natural y cultural, con senderos ecoturísticos, cascadas como el Velo de la Novia, y expresiones del arte chiquitano en sus tallados de madera, siendo un destino de aventura y naturaleza.

Torre de David: Un gigantesco monolito de arenisca roja, icónico de la zona, que atrae a visitantes por su forma y altura.

Santuario de Chochís: Dedicado a la Virgen de la Asunta, es una obra de arte chiquitano con hermosos tallados en madera, erigido en gratitud por un suceso milagroso.

Naturaleza y Aventura: Senderos como el "Gorila Chiquitano", pozas naturales, cañones y vistas espectaculares son parte de la experiencia.

Cultura Chiquitana: El pueblo celebra su herencia con celebraciones patronales y un arte local distintivo.

¿Qué hacer en Chochís?

Visitar el Santuario Mariano y la base de la Torre de David.

Recorrer senderos ecológicos y disfrutar de las pozas de agua.

Explorar la cascada "El Velo de la Novia".

Conocer la cultura local y su gastronomía.

Chochís es un destino que combina belleza natural, fe y tradición en el corazón de la Chiquitanía boliviana, considerado uno de sus mayores tesoros.

Richard Ilimuri

martes, 1 de julio de 2025

La Thayacha: el helado ancestral del Altiplano que resiste al olvido

Elaborado únicamente con isaño, un tubérculo andino poco valorado, la thayacha —conocida como el helado andino— es una tradición culinaria del Altiplano boliviano que combina saberes ancestrales, clima extremo y alto valor nutritivo. Su producción, ligada al invierno y a la agricultura familiar, enfrenta hoy el riesgo de desaparecer.

La thayacha es uno de los alimentos más singulares de la gastronomía andina. A simple vista parece un helado rústico, pero en realidad es el resultado de un proceso ancestral que aprovecha las heladas nocturnas del Altiplano. Su único ingrediente es el isaño, un tubérculo similar a la oca, cultivado en zonas altas y frías.

Su elaboración es sencilla, pero requiere paciencia y conocimiento del clima. Primero, el isaño se solea durante varios días para reducir su sabor picante y lograr que se vuelva dulce. Luego se cuece en agua y, una vez cocido, se deja congelar a la intemperie durante las madrugadas invernales, cubierto con paja. Las bajas temperaturas hacen el resto del trabajo.

Este proceso se realiza principalmente en invierno, cuando las heladas son más intensas. La topografía plana del Altiplano favorece una congelación más uniforme, razón por la cual esta práctica es común en comunidades rurales cercanas a ciudades como El Alto, donde la thayacha tiene buena demanda. Allí, según productores, los compradores no suelen regatear el precio, aunque casi siempre piden la tradicional yapa.

Alto valor nutritivo y medicinal

Más allá de su sabor particular, el isaño destaca por su alto valor nutricional. Contiene aproximadamente 15% de proteínas, 20% de carbohidratos y 80% de agua, además de vitamina C, vitaminas del complejo B, fibra, calcio, fósforo, hierro y ácido ascórbico.

De acuerdo con la medicina tradicional andina, el isaño es considerado un antibiótico natural y se le atribuyen propiedades calmantes para afecciones renales, anemia, inflamación de la próstata, entre otros males.

El cultivo del isaño se realiza una vez al año y generalmente en asociación con otros productos como maíz, oca y papalisa. Se identifican al menos cinco variedades locales: chi’yar (negro), killu (amarillo), jach’ir (con líneas rojas), qhini (amarillo morado) y asut’i (con líneas moradas).

En las comunidades del Altiplano, el isaño se consume hervido, en huatia (cocción bajo tierra) y en forma de thayacha, aunque su consumo es cada vez menos frecuente.

Una tradición en riesgo
Un informe de la Revista de Investigación e Innovación Agropecuaria y Recursos Naturales de la Universidad Mayor de San Andrés (UMSA) advierte que las propiedades nutricionales y medicinales del isaño aún no son plenamente conocidas ni valoradas por la población, siendo las personas mayores quienes más lo consumen.

La migración rural, sumada a la falta de revalorización de los cultivos nativos, ha provocado una reducción progresiva en la producción del isaño, poniendo en riesgo no solo un alimento, sino un conocimiento ancestral que depende del clima, la tierra y la memoria colectiva del Altiplano.

Texto y foto: Richard Ilimuri Internet

lunes, 2 de junio de 2025

Esse Eja: muere Agustin Mishaja Shajaó

Fallece Agustín Mishaja Shajaó, defensor del pueblo Ese Eja y protagonista del documental Candamo: La última selva sin hombres

Con profundo pesar, informan el fallecimiento de Agustín Mishaja Shajaó, destacado líder del pueblo Ese Eja, defensor de la Amazonía peruana y figura central del documental Candamo: La última selva sin hombres (1996). Su deceso ocurrió la mañana del lunes 2 de junio, a los 78 años de edad, en la comunidad nativa Infierno, ubicada en el departamento de Madre de Dios, tras enfrentar una grave infección.

Agustín Mishaja fue uno de los tres protagonistas del reconocido documental dirigido por Daniel Winitzky, que mostró por primera vez al mundo la majestuosidad de la zona del Candamo, una de las últimas selvas vírgenes del planeta.

La obra, filmada con el consentimiento y participación activa de la comunidad Ese Eja, se convirtió en un testimonio invaluable sobre la relación profunda entre los pueblos indígenas y su territorio ancestral.

Más allá de su aparición en el cine, Mishaja fue un sabio tradicional, guía espiritual y referente cultural, conocido por su conocimiento del bosque, sus habilidades como cazador y narrador, y su compromiso inquebrantable con la defensa de su territorio. Su legado perdura como un símbolo de la resistencia y sabiduría indígena en el corazón de la Amazonía.

El velorio se llevará a cabo en la comunidad nativa Infierno, donde familiares, amigos y miembros de su pueblo rendirán homenaje a su vida y trayectoria.

Desde diversos sectores de la sociedad civil, el mundo cultural y ambientalista, se ha expresado un profundo reconocimiento a su labor y una renovada llamada a proteger la Amazonía, causa por la que Agustín Mishaja dedicó su vida.

Texto y foto: Richard Ilimuri - Internet

domingo, 9 de marzo de 2025

Víctor Agustín Ugarte, el Maestro del fútbol boliviano

Víctor Agustín Ugarte, conocido como “El Tupiceño”, es considerado por especialistas, historiadores y aficionados
como el mejor futbolista boliviano de todos los tiempos. Su talento excepcional y su influencia en el desarrollo del fútbol nacional le valieron el apodo de “El Maestro”, una denominación que refleja la dimensión de su legado deportivo.

Nacido en Tupiza, Ugarte dio sus primeros pasos en el fútbol jugando con pelotas de trapo o de nailon. Realizó sus estudios en la escuelita 7 de Noviembre y comenzó su carrera deportiva en el club Huracán, combinando la práctica del fútbol con el trabajo en el taller de su tío. Su destacada evolución lo llevó, en 1947, a incorporarse al club Bolívar de La Paz, donde debutó oficialmente a los 21 años vistiendo la camiseta número 8.

Desde sus primeros partidos, Ugarte demostró condiciones técnicas sobresalientes: potente remate, notable dominio del balón y un efectivo juego aéreo. Estas cualidades motivaron su inmediata convocatoria a la Selección Boliviana ese mismo año. Su debut internacional se produjo en el Campeonato Sudamericano frente a Ecuador, selección anfitriona del torneo. El encuentro finalizó empatado 3 a 3, y el gol del empate fue convertido por Ugarte, marcando el inicio de una extensa y destacada trayectoria con el combinado nacional.

A partir de entonces, Ugarte se convirtió en una pieza fundamental de la selección, asumiendo la capitanía en múltiples ocasiones. Participó en los Campeonatos Sudamericanos de 1949, 1953, 1959 y 1963, consolidándose como la principal figura del equipo boliviano durante más de una década.

El punto culminante de su carrera llegó en 1963, cuando, a los 37 años, lideró a Bolivia en la conquista de su único título continental. En ese torneo, la selección obtuvo un empate y ganó todos los demás encuentros. En la final ante Brasil, Bolivia se impuso por 5 a 4, con dos goles de Ugarte, actuación que lo consagró definitivamente como una de las máximas leyendas del fútbol sudamericano.

Con 16 goles, Víctor Agustín Ugarte fue durante décadas el máximo goleador histórico de la Selección Boliviana, marca que recién fue superada por Joaquín Botero muchos años después.

Sus restos descansan actualmente en la ciudad de La Paz, mientras persiste el anhelo de que, en el futuro, sean trasladados a su natal Tupiza, como homenaje permanente a quien marcó una época en la historia del deporte boliviano.

Texto y foto: Richard Ilimuri - Internet

jueves, 6 de febrero de 2025

La Leyenda del Toro Fantasma de Sorata

Ilustracion
Hace muchos, muchos años, cuando las montañas hablaban con el viento y la tierra guardaba secretos antiguos, en las alturas de Sorata, al pie del majestuoso nevado Illampu, nació una leyenda que aún hoy se escucha entre los valles.

Los pobladores cuentan que, en las noches más silenciosas, cuando la luna llena ilumina los cerros o cuando el cielo se enciende con rayos y truenos, aparece un toro misterioso. No es un toro común: su cuerpo brilla como el oro y sus ojos parecen encenderse en la oscuridad. Por eso lo llaman el Toro Fantasma o el Toro de Oro.

Dicen que este toro no está hecho de carne y hueso, sino de luz y espíritu, y que fue enviado para cuidar los tesoros antiguos que los incas escondieron para protegerlos de los conquistadores. Estos tesoros no eran solo de oro, sino también de sabiduría y respeto por la naturaleza.

Cuando el toro camina, la tierra tiembla suavemente y su bramido profundo resuena como un eco en las montañas. Muchos curiosos, al ver su brillo, sienten el deseo de seguirlo, soñando con riquezas fáciles.

Pero la leyenda advierte algo muy importante:

quienes siguen al toro movidos por la avaricia, sin respeto ni humildad, se pierden en cuevas profundas, barrancos o caminos sin salida. El toro los guía hasta lugares peligrosos y, de pronto, desaparece, dejando solo el silencio y la oscuridad.

En otras versiones, se dice que el toro emerge de lagunas sagradas, cuidando el agua y la tierra, y que solo se deja ver para recordar a las personas que la naturaleza no debe ser explotada, sino respetada.

Por eso, los abuelos de Sorata enseñan a los niños que el Toro Fantasma no es un enemigo, sino un guardián. Su mensaje es claro:

la riqueza verdadera no está en el oro, sino en el respeto por los ancestros, la naturaleza y la comunidad.

Y así, cuando escuches un eco extraño en las montañas o veas un brillo dorado entre la neblina, recuerda esta leyenda…

porque quizá el Toro Fantasma de Sorata aún sigue cuidando los secretos de la tierra.

Texto y foto: Richard Ilimuri

domingo, 15 de diciembre de 2024

Los Cayubabas; su maestría en la producción del chivé fuerte

EL chivé fuerte, viene con sus origenes de el pueblo Cayubaba, la región que bordea Los Grandes Lagos, con sus comunidades del Coquinal, Cascajales y el mismo Exaltación, pertenecientes a la nación Cayubabas, son el origen y centro de la producción del "Chivé Fuerte".

En el mercado se lo conoce como el "Chivé movima", pero en realidad es la etiqueta ya ganada por el pueblo movima que también aprendió del proceso de producción y con la cercanía y relación del mercado, quedó estampado su nombre para el chivé fuerte.

El Chivé, es una harina bien cocida, que sale de la yuca; ésta se produce en cantidades en la zona de Coquinal y Cascajales, precisamente para la producción de la apetecida harina fuerte, cocida, que es parte de la gastronomía regional como acompañante de la comida o simplemente como refresco.

Pero no solamente hacen el Chivé fuerte en los lugares tradicionales, también ahora hay una fuerte producción en la poblacion de Guayaramerín, donde migraron cientos de cayubabas y movimas, llevando su maestría en la producción del chivé fuerte, que ahora sale envasado y etiquetado listo para la introducción a los mercados del interior del país. El centro de producción en el norte, es la comunidad Rosario del Yata.

Hay una importante producción de Chivé fuerte en La Embocada, cerca de San Borja sobre la carretera a Yucumo, con lo que cubre todo el mercado borjano.

En el otro extremo, Puente San Pablo, es otro centro productor, no olvidemos que el pueblo originalmente fue poblado por indígenas movimas y mojeños.

En realidad, la producción del Chivé fuerte es universal en el Beni, propio de su gastronomía y con algunas variantes como el chivé simple que hacen en Iténez, para la elaboración de la pasoka.

GRAN BENI - Richard Ilimuri


Texto y foto: Richard Ilimuri

miércoles, 30 de octubre de 2024

Descubren una Antigua Ciudad de Piedra Oculta en la Amazonía de Pando

Restos de una antigua ciudad de piedra, Imagen IA

Un hallazgo ocurrido en el norte de Bolivia podría cambiar lo que se conoce sobre las civilizaciones precolombinas del Amazonas. En el municipio de Nueva Esperanza, departamento de Pando, vestigios
de una antigua ciudad de piedra emergen entre la selva, revelando una sociedad avanzada que permaneció oculta durante siglos.

Nueva Esperanza, Pando.– En medio de la densa vegetación amazónica, trabajadores dedicados a la recolección de palmito realizaron hace aproximadamente 20 años un descubrimiento que hoy cobra relevancia histórica: los restos de una antigua ciudad de piedra, hasta ahora desconocida para la arqueología oficial.

El hallazgo, respaldado por investigaciones preliminares, confirma relatos transmitidos por generaciones a través de leyendas locales. Las primeras excavaciones permitieron identificar estructuras de piedra de gran tamaño, cuidadosamente trabajadas, que evidencian un notable dominio de técnicas de construcción y una organización urbana compleja.

Entre los restos se distinguen lo que podrían haber sido templos, viviendas y espacios comunitarios, así como fragmentos de cerámica y herramientas de piedra. Estos elementos sugieren que el sitio habría funcionado como un importante centro cultural y comercial, conectado con otros pueblos de la región amazónica.

Una ciudad de piedra silenciosa durante siglos, vuelve a salir a la luz
Uno de los aspectos más llamativos es la presencia de inscripciones y arte rupestre en algunas edificaciones. Estas manifestaciones ofrecen pistas clave sobre las creencias, rituales y formas de vida de sus antiguos habitantes, reforzando la hipótesis de que se trató de una civilización con una identidad cultural definida y relaciones de intercambio con culturas vecinas.

Especialistas señalan que la importancia del hallazgo va más allá del ámbito académico. El descubrimiento abre la posibilidad de impulsar la investigación científica, el turismo cultural y el desarrollo local, siempre que se garantice la protección del sitio y el respeto a las comunidades indígenas de la zona.

Autoridades y expertos coinciden en que la conservación de este patrimonio será fundamental para evitar su deterioro y saqueo. La antigua ciudad de piedra de Nueva Esperanza se perfila así como uno de los descubrimientos arqueológicos más relevantes del norte amazónico boliviano en las últimas décadas.

Mientras continúan los estudios, la selva comienza a revelar una historia olvidada. Una ciudad de piedra, silenciosa durante siglos, vuelve a salir a la luz para contar parte de los orígenes y la riqueza cultural de Bolivia.

Texto y foto: Richard Ilimuri- Inernet

lunes, 21 de octubre de 2024

Chiriguanos

Chriguanos a orillas del rio Bermejo
colección: Wissensbank

El nombre CHIRIGUANO pudo haberse originado como una deformación del idioma quechua o aimara, o inclusive del mismo guaraní, donde algunas interpretaciones lo vinculan con términos como guerrero salvaje. El uso de "chiriguano" generalmente llevaba una carga negativa, ya que los españoles y los pueblos vecinos veían a este grupo como agresivo y belicoso.

El término Chiriguano se utilizó para referirse a un grupo de guaraníes que habitaban una región del actual sureste de Bolivia y partes del norte de Argentina y Paraguay.

La palabra chiriguano tiene una connotación despectiva y fue aplicada por los conquistadores españoles como también a otros grupos indígenas para describir a los guaraníes que se habían desplazado hacia la región andina.

LOS GUARANIS. Habiéndose mantenido como un pueblo famoso por su resistencia a la conquista por los incas, llamados los españoles “Chiriguanos”. Establecían guerras para absorber esclavos como los Chané y los únicos que les doblegaron, fueron el ejército boliviano a finales del siglo XIX, actualmente se recuperan de la catástrofe racista.

Hoy en día, el término ha caído en desuso debido a su tono despectivo y ha sido reemplazado por denominaciones más respetuosas, como guaraníes o guaraníes occidentales.

Texto y foto: Richard Ilimuri - Internet

martes, 1 de octubre de 2024

Potosi del pasado

Conocer a Potosí en su pasado porque tiene mucha historia desde antes de la conquista, en la colonia, y luego en la república naciente que formo parte de Bolivia.

Esta ciudad no solo era de historia, sino también de cultura, arte, música.

Y todo lo que sea referente  Potosi del pasado y del presente.

En razón de que la Villa de Potosí, nació en un espacio libre de cualquier asentamiento humano, donde no existía más que ciénagas, paja brava, quéñua y alguna que otra planta silvestre, fue a partir del 1ro de abril de 1545 cuando se dio paso al nacimiento de este poblado que, en principio no era más que un simple asiento minero, como consecuencia de la explotación de las primeras vetas de plata descubiertas en el Cerro Hermoso.

El agua provenía de dos fuentes con una la denominada pileta Pichincha que alimentaba a los pilones de la calle Hoyos hasta la plaza principal y la segunda pileta alimentaba la red de la Caja de agua de plaza Sucre, San Juan.

Potosí fué una de las primeras ciudades virreynales que contó con provisión de agua potable por red de tuberías a piletas públicos. Y la acumulación de agua fué en 36 lagunas del Karikari. Para poner en movimiento el sistema industrial de ingenios.

Entonces las primeras casas levantadas en esta altitud andina eran del todo sencillas y arremolinadas en desorden. Casas levantadas sobre suelo húmedo.

 En estos sitios de tierra dura junto a lodazales, quedaron asentados piedras de formas diferentes, que sirvieron de cimientos para sostener las paredes de una y otra vivienda. Paredes que fueron levantadas con piedra, masa de tierra húmeda mezclada con paja brava, sin recibir revoque alguno. Viviendas con techos que eran cubiertos con ramas de quéñua trenzada, barro y paja sobre troncos mal formados procedentes de lugares cercanos al Cerro Rico.

 Aquellas primeras casas construidas en las faldas de la pirámide argentífera a partir de 1545, casi eran similares a las viviendas de los aborígenes kantumarkas; casas que apenas podían servir de una simple posada para descanso de españoles, al margen de otras viviendas destinadas a los indígenas.

De esta forma la Villa Imperial de Carlos V, creció vertiginosamente como ninguna otra ciudad americana. Y por la llegada a Potosí de cientos y cientos de forasteros europeos y originarios del antiguo imperio del Tahuantinsuyo, la construcción de casas era igualmente una fiebre, lo que motivó al trabajo de miles de ladrillos de arcilla y tejas de barro cocido, con destino a las arquerías, bóvedas, dinteles y techos.

Texto y foto: Richard Ilimuri-Internet

sábado, 15 de junio de 2024

Las migraciones de los Cavineños

Niñas cavineñas con su cántaro,
 cerca del río Beni

Antes de que llegaran las misiones evangelizadoras los cavineños sufrieron varias migraciones debido al conflicto con los Esse Ejjas; luego fueron reducidos por los jesuitas y los franciscanos.

En 1764, se fundó la Misión Franciscana de Esmeralda, aunque las primeras referencias sobre este grupo se encuentran en Eguiluz (1696). Los traslados de los Cavineño propiciados por los religiosos fueron varios y generalmente se debieron a los conflictos armados que los Cavineño tenían con los Esse Ejja, conocidos también como Chamas.

Sus formas de vida están familiarizadas con hábitos occidentales, la caza con escopetas, rifles y salón. Tampoco han abandonado del todo practicas como la pesca, en la que utilizan “sacha y barbasco” una planta para adormecer a los peces

La Misión cambió de nombre en el siglo XIX, denominándose Cavinas. En 1910 la Misión es nuevamente cambiada, llegándose a ella por Puerto Cavinas, que era el puerto Fluvial, a 3 Km. de la Misión; el mismo año el sacerdote franciscano Mariano Montero, tramitó, en la sede de gobierno, la dotación de tierras para los Cavineño, las que fueron otorgadas en el orden de las 72.000 has.

En 1942, con la secularización de los franciscanos, los religiosos Maryknoll toman la Misión, quienes tuvieron una penosa relación con los indígenas, ya que estos, los expulsaban monte adentro, por lo que, los que salían de la Misión, empezaron a formar distintos asentamientos dispersos.

Texto y foto: Richard Ilimuri - Internet

domingo, 7 de abril de 2024

Sirionos, cazadores por naturaleza

Siriono caragando un taytetu

Conocidos por ser los mejores cazadores y constructores de flechas, son conocidos como “indígenas de flecha largo”.

Hasta los principios del siglo pasado, su habilidad era utilizada sobre todo para armas de guerra, pero luego, lejos de dejar de lado la artesanía, empezaron a perfeccionar arcos y lanzas para la caza.

Este grupo étnico, cuya organización social esta basado en un consejo conformado por los ancianos, quienes son autoridades originarias y deciden para ejecutar los criterios, deliberaciones y la aprobación de la justicia comunitaria, políticos y sociales, en los últimos años se incrementaron con su apertura a la sociedad.

El siriono denominado mybia  que quiere decir cazador, tras jornadas de caza a finales de los años 40. Sirionos de las riveras del rios cocharcas, regresan trayento taytetu (chanchode monte). Como otros grupos étnicos de Bolivia, este no tiene rasgos que se hayan detenido con el tiempo, no se quedaron ahí, son dinámicos y evolutivos: Antes el hecho que una mujer participe en la caza y pesca era un verdadero tabú. Estos semi-nómadas abandonan al comenzar la época de sequía su vivienda habitual (casi inaccesible) en el Sudoeste de Moxos y divididos luego en pequeños grupos, van cazando, pescando y recolectando a través de las selva y el rio.

Sus recintos de vida se van reduciendo progresivamente ante el inexorable avance de la colonizacion.

Texto y foto: Richard Ilimuri-Internet

domingo, 24 de diciembre de 2023

Rubén Poma: Jenecherú, El Fuego que nunca se apaga

Antropólogo cruceño, abogado, exministro y acérrimo productor de televisión cuyo trabajo ha sido destacado en todo el territorio nacional con su programa televisivo Jenecherú. Nacido en su natal Yacuiba, Tarija, el 14 de junio de 1946.

Abogado y comunicador social, precisamente esta profesión es por la que Bolivia lo recuerda. Con su programa televisivo Jenecherú (palabra guaraní, que significa ‘el fuego que nunca se apaga’) mostró una Bolivia muy diversa, su cultura y sus paisajes. El programa se emitió desde 1979 hasta el 2000. 

Jenecherú dio mas importancia a la diversidad cultural existente en nuestro país, así como también del medio ambiente, el desarrollo sostenible y la interculturalidad, convirtiéndose con  los años, en un referente de conocimiento de las culturas bolivianas, difundiendo ininterrumpidamente desde 1979 hasta 2000 en programas abiertos. Posteriormente se emitió en forma discontinua. 

Actualmente, Jenecherú es difundido a través de las redes sociales.

“Hemos continuado trabajando en el país, recogiendo material de campo en forma casi continua, luego ingresamos en las redes sociales, para acompañar a nuestros connacionales que están en diferentes partes del mundo¨.

Según Poma, Jenecherú ingresó al área de la comunicación social, educativa, cultural y turística para ayudar a que la población conozca su país, su gente y sus fronteras; y generar un diálogo intercultural cada vez más amplio y así forjar un país sinérgico unido en la diversidad¨.

Para Poma "la importancia de la promoción y difusión de la cultura es vital para tener conocimiento de la diversidad cultural y el empoderamiento de las mismas".

Mencionó que los medios de comunicación juegan un papel importante en la difusión de la interculturalidad, aportando al sistema educativo, así como también a la afluencia turística. 

Poma mencionó que actualmente está preparando una película que se estrenará dentro de cinco años, así como otros proyectos. “Este año, tenemos tres ingresos al pantanal boliviano para seleccionar los escenarios de concentración faunística, donde nos acompañará Huascar Bustillo, biólogo nacional y Rodolfo Meyer, gémologo de reconocida trayectoria” mencionó.

El trabajo de Rubén Poma a partir del programa Jenecherú aportó a hacer visibles a las diferentes comunidades indígenas bolivianas de tierras bajas

VELORIO

Sus restos serán velados en los salones velatorios de Las Misiones, a partir de este domingo 24.

Rubén Poma estaba en proceso de recuperación tras sufrir un accidente cerebrovascular, a veces llamado ataque cerebral, ocurre cuando algo obstruye el suministro de sangre a una parte del cerebro o cuando un vaso sanguíneo del cerebro se rompe. Su entorno cercano dio a conocer que estaba más delicado en las últimas semanas.

CONDUCTOR DE PROGRAMA

Cada domingo desde Jenecherú, don Rubén Poma se encargaba de demostrar que Bolivia es un país diverso y multicultural. No hacía política ni ideología, su pasión era mostrar a la Bolivia Profunda, muchos años después pasó a ser parte de ofertas electorales, Este sábado, el antropólogo y destacado boliviano falleció y dejó un enorme legado para ser apreciado por las nuevas generaciones.

Poma hizo un periodismo diferente y transformador, Llevó las cámaras a lugares inhóspitos, donde los medios televisivos nunca ingresaron ni se interesaron por la producción agropecuaria, ganadera, y mucho menos por la vida de las comunidades indígenas originarias.

Bolivia Retrospectiva