viernes, 2 de agosto de 2019

Los Annunaki y los secretos del lago Titicaca

En el altiplano boliviano, a 4.000 metros de altura y casi a orillas del lago Titicaca yacen los restos pétreos de lo que continúa siendo uno de los más grandes enigmas de la historia universal, la cultura Tiahuanaco

Para algunos, la más antigua civilización del planeta; para otros, la Atlántida de Platón; para la historia oficial, la cultura que dio origen a la civilización Inca y, para Los Divulgadores, la prueba más contundente de la presencia de los Anunnaki de Zecharia Sitchin en América Latina.

En los últimos días, nuevos indicios confirman indirectamente varias de las hipótesis que hemos venido desarrollando sobre la relación entre los dioses extraterrestres conocidos como los Anunnaki y la cultura Tiahuanaco.
Hace dos semanas, el 8 de Octubre, los arqueólogos belgas del proyecto Huiñaimarka que cuenta con el apoyo del Centro de Arqueología Subacuática Andina (CASA), presentaron el resultado de los primeros dos meses de exploración subacuática: alrededor de dos mil piezas arqueológicas rescatadas de las profundidades del lago Titicaca. Entre los
objetos rescatados por la misión belga se encuentran huesos, piedras preciosas, cerámicas con representaciones de felinos, piezas de plata, más de 31 fragmentos de oro laminado, y un timón y un ancla pertenecientes a una embarcación prehispánica. Dos de las piezas de cerámica encontradas por la expedición Huiñaimarka. Si bien han existido varias misiones de exploración subacuática en el lago Titicaca, el proyecto Huiñaimarka es la primera misión de excavación subacuática. Este proyecto durará hasta el año 2016 y su objetivo principal es investigar una serie de emplazamientos costeros precolombinos, principalmente de la cultura Tiahuanaco.

Algunas de las piezas han sido datadas hacia el periodo incaico, otras hacia el periodo preincaico y unas pocas hacia el año 500 de nuestra era. Según el director del proyecto, el arqueólogo belga Christophe Delaere, estas son las primeras piezas de oro encontradas en el lago Titicaca: “Encontramos importante material arqueológico formativo, propio de culturas del Tiahuanaco, Inca, y además material del siglo XIX y del siglo XX. Es decir que tenemos aquí 2.000 a 2.500 años de historia. Estas son las primeras piezas de oro que hemos encontrado. También un timón y un ancla que serían de un bote prehispánico.” La versión oficial es que varias de las piezas encontradas son ofrendas que los antiguos pobladores de la cultura Tiahuanaco lanzaron al lago Titicaca, el cual consideraban sagrado. Siguiendo con la versión oficial, estas piezas muestran que antes de la llegada de los españoles, existía un gran intercambio cultural y comercial entre las civilizaciones de la región. Estas ideas han sido invocadas por historiadores y arqueólogos, apenas se tuvo noticias del hallazgo. Lo interesante es que en este descubrimiento existen varios detalles que apoyan indirectamente las teorías alternativas sobre el contacto entre los Anunnaki y los habitantes de la cultura Tiahuanaco. Una de las piezas de oro laminado presentadas por los arqueólogos del proyecto Huiñaiwasi. El personaje representado es el señor de los báculos que aparece como motivo central del monumento denominado como la “Puerta del Sol”. Las piezas de oro laminado Para los Divulgadores, las 31 piezas de oro laminado encontradas por los arqueólogos subacuáticos del proyecto Huiñaimarka, confirman indirectamente las teorías de Zecharia Sitchin. Según Sitchin, alrededor del año 4,000 AC, Enki, uno de los lideres de las operaciones mineras de los Anunnaki en el planeta Tierra , decidió invitar a su padre el rey Anu a visitar la planta metalúrgica Anunnaki más importante del planeta: Tiahuanaco. Como parte de los preparativos para la llegada del rey Anunnaki, se decidió recubrir la mayoría de estructuras arquitectónicas de la ciudad de Tiahuanaco con láminas de oro que reflejasen la grandeza de las operaciones metalúrgicas Anunnaki. Zecharia Sitchin avanzó esta teoría basándose en los hallazgos del arqueólogo austriaco Arthur Posnasky quien encontró y fotografió pequeños agujeros redondos en varios bloques de piedra pulidos de Tiahuanaco. Según Posnansky, en algún momento de su historia, la ciudad de Tiahuanaco había estado recubierta por láminas de oro que eran sujetadas por pequeños clavos de oro que encajaban en estos orificios de la piedra. En 1943, Posnansky presentó ante la Sociedad Geográfica de La Paz un bloque de piedra extraído de Tiahuanaco que tenía cinco clavos de oro en incrustados en pequeños agujeros redondos. A pesar de que Posnasky pasó más de cuarenta años estudiando los restos arqueológicos de la cultura Tiahuanaco, hizo sorprendentes hallazgos e invirtió gran parte de su fortuna en el estudio de estas ruinas, la arqueología tradicional siempre lo ha considerado como un arqueólogo amateur. Arthur Posnasky junto a la estatua tiahuanaquense conocida como el “Monolito Bennett”. Esto, sin contar con que Posnasky fundó la Sociedad Arqueológica de Bolivia en 1930 y que su plano topográfico realizado en 1904 es aún una referencia hasta para la mismísima arqueología tradicional. El paso del tiempo parece ofrecer una revancha a Posnansky, cuyas hipótesis se van confirmando día a día, en silencio, a través de los nuevos hallazgos en el complejo arqueológico de Tiahuanaco. Si bien Posnansky logró encontrar estos pequeños clavos de oro, Tiahuanaco no es un lugar donde se haya encontrado demasiado oro y, menos aún, en forma de láminas. Uno de los primeros arqueólogos en realizar excavaciones oficiales en Tiahuanaco fue el norteamericano Wendell Bennet (1905-1953) quien obtuvo permiso del gobierno boliviano para realizar 10 fosas de excavación alrededor del año 1930. Desde ese entonces, solo se han encontrado unas pocas piezas de oro en la zona durante los años 70. Estas han sido altamente valoradas por el gobierno y los arqueólogos bolivianos. Por esta razón, las 31 piezas de oro laminado recuperadas de las profundidades del lago Titicaca abren nuevos horizontes en nuestra percepción del Perú antiguo ya que confirmarían que la cultura Tiahuanaco había desarrollado técnicas para trabajar el oro. Por otro lado, como bien afirma el director del proyecto de excavación subacuática, Christophe Delaere, esta es la primera vez que se recuperan piezas de oro de las profundidades del lago Titicaca. Una de la piezas de oro laminado encontradas por el proyecto “Huiñaimarka”. Para el arqueólogo boliviano Marcial Medina Huanca, quien dirige el proyecto Huiñaiwasi en el lado boliviano, los adornos e iconografías que presentan las láminas de oro pertenecen definitivamente a la cultura Tiahuanaco. No podemos descartar la posibilidad de que algunas de estas piezas de oro laminado hayan sido realizadas por otras culturas de la región pero si este fuera el caso aún seguirían siendo un indicio importante del conocimiento de la técnicas necesarias para laminar el oro. Es decir, la teoría de Zecharia Sitchin sobre los Anunnaki que instalaron una planta metalúrgica en Tiahuanaco y que, alguna vez, recubrieron la ciudad con láminas de oro, tiene una nueva evidencia que aunque no es directa y definitiva se une a otras evidencias que muestran que la historia del Perú antiguo necesita una revisión. ¿Embarcaciones Anunnaki? Para Arthur Posnansky, la ciudad de Tiahuanaco fue la cuna de la cultura americana ya que fue construida en plena era glacial antediluviana, alrededor del año 15,000 AC. Posnasky basó sus hipótesis en una serie de hallazgos y cálculos arqueo-astronómicos que explicaremos en un artículo dedicado exclusivamente a la polémica aún existente sobre la antigüedad de la cultura Tiahuanaco. Una de las hipótesis más importantes de Posnansky es que cuando Tiahuanaco fue construida, alrededor del 15,000 AC, el lago Titicaca llegaba hasta los límites de la ciudad. Es decir, Tiahuanaco habría sido construida en las orillas de lago Titicaca y las extrañas estructuras que se encuentran hoy desperdigadas en el complejo arqueológico de Puma Punku formaban parte del muelle de la ciudad. La estructura catalogada como la “Puerta del Sol” con el motivo central del Sr. de los Báculos. Posnansky elaboró esta teoría basándose en hallazgos de esqueletos humanos muy cerca a restos de peces y especialmente cerca a fósiles de plantas acuáticas que solamente crecen en las profundidades del lago. A simple vista, la teoría de Posnansky no tiene sentido puesto que, hoy en día, los restos de la cultura Tiahuanaco están a 22 kilómetros de distancia del lago Titicaca. Sin embargo, Posnansky sostenía que los habitantes de Tiahuanaco enfrentaron varios cataclismos que, inicialmente, elevaron el nivel de las aguas del lago pero que luego produjeron una lenta disminución del nivel del mismo. Este fenómeno sería el que provocó que las ruinas de Tiahuanaco se encuentren actualmente a una distancia considerable del lago Titicaca. El hallazgo de un timón y un ancla que, en un primer análisis de los arqueólogos del proyecto Huiñawasi, pertenecen a una embarcación prehispánica, podría otorgar nuevas luces sobre las teorías de Posnasky. Si estas dos piezas son identificadas como pertenecientes a la cultura Tiahuanaco se podrían abrir nuevas perspectivas y visiones sobre la verdadera historia del origen de la civilización en el Perú. Si el lago Titicaca estuvo conectado con el océano Pacifico a través de un río navegable o algún estrecho de agua, como sostiene Posnansky, esto podría ayudar a responder a una de las interrogantes más importantes que enfrenta la teoría de los Anunnaki. Hace más de quince mil años, el lago Titicaca podría haber estado conectado, a través de ríos navegables, con el océano Pacífico e incluso con el Atlántico. Los Anunnaki llegaron a nuestro planeta en naves espaciales, aprovechando las oportunidades en las que la órbita de su planeta Nibiru se acercaba a la Tierra. Es decir, no tenían la tecnología o el combustible necesario para realizar viajes demasiado largos en nuestra galaxia o para desperdiciar combustible en desplazamientos de un lado a otro del planeta. Es lógico imaginar entonces que las naves Anunnaki solo se utilizaban para viajes de exploración espacial y, probablemente, para transportar la maquinaria y el personal necesarios para la etapa inicial de colonización planetaria. Una vez establecido el nuevo asentamiento Anunnaki en un planeta determinado, el desplazamiento al interior del mismo se realizaba empleando los medios que ofrecía el planeta, en nuestro caso mares, ríos y lagos. El lugar dónde se erigió Tiahuanaco podría haber sido descubierto durante por pequeños grupos de exploradores Anunnakis que habrían cruzado el planeta por vía marítima en busca de los lugares más indicados para establecer sus operaciones mineras. La gran migración de los Anunnaki y sus seguidores africanos y sumerios desde el mediterráneo hacia las costas mexicanas, dónde probablemente habrían tenido contacto con los olmecas y mayas, y luego hacia costas peruanas se podría haber realizado en embarcaciones construidas con materiales terrestres. Arriba, el presidente boliviano Evo Morales apreciando las piezas presentadas por los arqueólogos del proyecto Huiñaiwasi. Abajo, el jefe del proyecto, el arqueólogo belga Christophe Delaere. El transporte marítimo les podría haber ofrecido valiosas ventajas como: la posibilidad de explorar el fondo marino en busca de minerales durante las largas travesías y la facilidad de transportar una gran cantidad de mano de obra, Anunnaki y humana. Secretos sumergidos en el lago El proyecto Huiñaimarca es el primer esfuerzo por realizar excavaciones subacuáticas en el lago Titicaca pero no es el primero en realizar exploraciones subacuáticas. En 1966, un grupo de buzos argentinos liderados por Ramón Avellaneda encontró un camino empedrado de unos 30 metros de longitud, siete edificaciones de unos cinco metros de ancho y diez de largo en forma de U con la parte abierta señalando hacia el centro del lago y veintidós muros paralelos . El descubrimiento fue realizado a siete metros de profundidad cerca a Puerto Acosta, un pueblo boliviano a orillas del lago, ubicado cerca a la frontera con el Perú. Pocos años después, inspirado por la historia de los buzos argentinos, el explorador francés Jacques Cousteau aprovechó uno de los viajes de su famoso navío “Calypso” para atracar en el puerto de Mollendo y transportarse en tren hasta las alturas bolivianas con el fin de realizar una serie de exploraciones subacuáticas. El resultado de estas exploraciones quedó plasmado en el documental “La leyenda del lago Titicaca” en el que el equipo de Cousteau fracasa en su intento de filmar las estructuras sumergidas y decide dedicarse a recoger peces muertos. Collage de imágenes del documental “La leyenda del lago Titicaca” del famoso explorador francés Jacques Costeau. Hugo Boero Rojo, el reconocido académico boliviano estudioso de las culturas precolombinas, anunció en 1980 que había encontrado restos arqueológicos de estructuras arquitectónicas sumergidos a quince metros de profundidad en el lago Titicaca. El hallazgo fue realizado en el mismo lugar en el que los buzos argentinos encontraron las construcciones en forma de U, cerca de Puerto Acosta. Meses después, Boero Rojo declaró sobre el tema en una conferencia de prensa: “Ahora podemos afirmar que la existencia de construcciones precolombinas debajo de las aguas del lago Titicaca no es una mera suposición o ciencia ficción sino un hecho real…los restos hallados muestran la existencia de antiguas civilizaciones que anteceden grandemente a la colonización española. Hemos encontrado templos construidos de inmensos bloques de piedra con caminos de piedra que llevan a lugares desconocidos y peldaños de escaleras cuyas bases se pierden en las profundidades del lago entre una tupida vegetación de algas.” Años después, en el 2004, el grupo italiano de exploración científica Akakor realizó tres expediciones de exploración subacuática en el lago Titicaca (Atahuallpa 2000, Titicaca 2002 y Tiwanaku 2004) con el fin de sustentar su teoría, la cual sostiene que hacia miles de años el lago tenía una altura menor a la actual. Una de las piezas arqueológicas encontradas por la expedición “Tiwanaku 2004″. (Imagen cortesía de la Sociedad de Exploración Científica Akakor.) En la primera expedición de la sociedad Akakor, “Atahuallpa 2000”, se encontró a trece metros de profundidad restos de una construcción preincaica, terrazas de cultivo, ruinas de lo que habría sido un muro de contención, un camino de piedra, restos de un centro ceremonial y varias piedras talladas. Durante la segunda expedición, “Titicaca 2002”, se encontraron más restos de estructuras preincaicas. Los hallazgos más significativos sucedieron durante la tercera misión denominada “Tiwanaku 2004”. El resultado de la tercera expedición de Akakor a las profundidades del lago dio como resultado 30 horas de filmación, 2,000 fotografías digitales subacuáticas y hallazgos interesantes como varias piezas de cerámica, un ídolo de oro de sesenta centímetros , un muro de contención y otras estructuras arquitectónicas. Imagen del ídolo de oro de más de treinta kilos de peso filmada por las cámaras de los robots de exploración submarina de la expedición “Tiwanaku 2004″. (Imagen cortesía de la Sociedad de Exploración Científica Akakor) Los buzos de la expedición “Tiwanaku 2004” lograron sumergirse hasta setenta metros de profundidad sin equipos fotográficos o de filmación. Los buzos solo fueron capaces de transportar los equipos de filmación y fotografía hasta 50 metros de profundidad. Sin embargo, la misión contaba con robots subacuáticos que lograron tomar fotografías y registrar imágenes en movimiento a 120 metros de profundidad. Los arqueólogos de la sociedad Akakor fotografiaron el ídolo de oro a setenta metros de profundidad y no lo pudieron extraer debido a su peso calculado en más de treinta kilos. Un detalle que ha pasado casi desapercibido pero que cabe destacar es que no se conoce el destino final de varios de los objetos rescatados por la expedición, como la cabeza de piedra que se aprecia en la foto de abajo. Una cabeza de piedra, casi del mismo tamaño que la cabeza del monolito Bennet, siendo extraída de las profundidades del lago Titicaca por un buzo de la sociedad Akakor. (Imagen cortesía de la Sociedad de Exploración Científica Akakor) La teoría que las tres expediciones subacuáticas de la sociedad Akakor trataron de probar es que hace cinco mil años, alrededor del 3,000 AC, la isla del Sol era una península unida a tierra firme y no una isla como lo es ahora. Ahora, en el 2013, la expedición Huiñaimarca no solo ha encontrado las piezas arqueológicas mencionadas sino que según Christophe Delaere, director del proyecto, se han encontrado muros domésticos. Como vemos, uno de los factores comunes desde la expedición de Jacques Costeau hasta la expedición Huiñaimarca es el hallazgo de estructuras arquitectónicas Pero, ¿Cómo es que estas estructuras han quedado sumergidas? El problema es que la existencia de estas estructuras subacuáticas presenta una contradicción evidente. Si como dicen Posnasky y otros investigadores, el lago era originalmente más grande y se ha reducido de tamaño progresivamente en los últimos miles de años, entonces ¿Cómo es que existen estructuras sumergidas bajo sus aguas?. El lago, al reducir su tamaño, debería dejar al descubierto las bases de los muelles de la ciudad o restos de embarcaciones pero no deberíamos encontrar construcciones como caminos o templos bajo sus aguas. Una de las construcciones sumergidas encontradas por la expedición “Tiwanaku 2004″. (Imagen cortesía de la Sociedad de Exploración Científica Akakor) Rasgando la superficie del misterio Anunnaki en Tiahuanaco Si bien Posnasky sostenía que la región de Tiahuanaco sufrió varios cataclismos que, en un principio, elevaron el nivel de las aguas del lago y que luego produjeron una lenta disminución del nivel del mismo, esto no termina de encajar puesto que si realmente Tiahuanaco hubiera sido construido a las orillas del lago Titicaca deberíamos haber encontrado algunos restos de construcciones entre los límites de lo que actualmente se conoce como el complejo arqueológico de Tiahuanaco y las orillas actuales del lago. Hasta el momento no se ha encontrado nada significativo que apunte en esta dirección. El mismo director de la expedición “Huiñaimarca”, Christophe Delaere, declaró hace unos días que sus investigaciones indican que “hay casi 600 kilómetros cuadrados del territorio de la cultura Tiahuanaco dentro del agua”. Es más, el ídolo de 30 kilos de peso fotografiado por la sociedad Akakor a setenta metros de profundidad cerca de la isla de Sol no tendría que ser necesariamente una ofrenda sino que podría haber sido parte de un templo que ahora se encuentra sumergido. Una de las explicaciones para estos muros, templos, y caminos de piedra encontrados por la diferentes expediciones subacuáticas realizadas en el lago es que estas estructuras fueron construidas antes que el lago se formara o cuando el lago era más pequeño. Varios bloques de piedra de Tiahuanaco a inicios del siglo XX. Los bloques de piedra fueron encontrados desperdigados por la meseta. Lo disposición de las piedras que vemos ahora en Tiahuanaco no refleja el ordenamiento original de las mismas y parece ser, en muchos casos, un simple arreglo ornamental. (Imagen cortesía Museo Brooklyn) La arqueología oficial sostiene que Tiahuanaco fue construida alrededor del año 1,500 AC. Este cálculo se basa en análisis de carbono catorce realizados a la materia orgánica encontrada cerca a las construcciones de piedra. Lo cierto es que el carbono catorce no puede datar la antigüedad de la piedra y menos aún determinar cuando es que esta fue tallada o modificada. Esta fecha para el desarrollo de la cultura Tiahuanaco falla al tratar de explicar los continuos descubrimientos de ruinas sumergidas bajo el agua del lago. Los Divulgadores proponemos, como Arthur Posnansky, Graham Hancock y otros investigadores, que las estructuras de Tiahuanaco fueron erigidas alrededor del 15,000 AC., esto será motivo de una próxima entrega. La teoría que sostiene que Tiahuanaco tiene, al menos, 17,000 años de antigüedad puede explicar de manera más consistente la existencia de estructuras sumergidas en las aguas del lago. Revisemos esta teoría. Si las estructuras sumergidas pertenecían a la cultura Tiahuanaco y fueron construidas, al igual que los monumentos que vemos hoy en día en la meseta, antes de lo que conocemos como el diluvio universal, alrededor del 15,000 AC entonces la explicación es muy simple. La expedición científica francesa a Tiahuanaco de 1903 en plena excavación. Se puede apreciar como los restos se encuentran a casi dos metros bajo tierra. (Imagen cortesía Museo Brooklyn) Este gran diluvio amplió el lago Titicaca e inundó totalmente la ciudad de Tiahuanaco. Algunas partes de la ciudad, aquellas más sólidas como la llamada “Puerta del Sol” sobrevivieron al diluvio y otras más endebles se desplomaron y quedaron sumergidas bajo el agua. Estas estructuras que quedaron sumergidas podrían ser las construcciones que han sido observadas por las expediciones subacuáticas. Hay que recordar que cuando se descubrió la “Puerta del Sol”, esta yacía quebrada en el piso de la meseta. Necesariamente, la región tuvo que haber sufrido el azote de un fenómeno natural con la fuerza necesaria para lograr quebrar y tumbar al pesado bloque de piedra. El diluvio podría haber provocado desplazamientos violentos de grandes cantidades de agua con la fuerza necesaria para arrasar con la ciudad. Cabe destacar que uno de los detalles más intrigantes que encierran los restos de la cultura Tiahuanaco es que la mayoría de objetos y estructuras encontrados en esta región estaban originalmente cubiertos por casi dos metros de tierra o lodo. La pregunta es simple, ¿Cómo es que los restos de una civilización que se desarrolló a casi 4,000 metros de altura quedan cubiertos por casi dos metros de tierra o lodo? La respuesta podría ser la misma: porque una gran masa de agua inundó el lugar y creó una gran capa de lodo alrededor de las estructuras que no se desplomaron. Finalmente, dos metros de elevación no son demasiados para la cantidad de agua que podría generar un fuerte diluvio de semanas o meses. Las costas de Puerto Acosta y los alrededores de la Isla del Sol son los lugares donde la mayoría de expediciones subacuáticas han reportado la existencia de estructuras sumergidas. Ambos lugares están ubicados a más de setenta kilómetros de Tiahuanaco. En el mapa de arriba podemos apreciar los dos lugares dónde la mayoría de expediciones han reportado la existencia de ruinas sumergidas: uno es la costa cercana a Puerto Acosta y el otro es los alrededores de la isla del Sol. Ambos lugares están a más de setenta kilómetros de distancia de Tiahuanaco. Esta distancia indicaría que las estructuras subacuáticas que se encuentran en estos dos lugares eran una parte de la ciudad de Tiahuanaco que no estaba necesariamente unida a las estructuras que conocemos ya que, probablemente, tenía otras funciones. Esto significaría que estructuras como el llamado, quizás erróneamente pues para Sitchin es un observatorio astronómico, palacio de Kalasasaya; el bloque de piedra bautizado casi arbitrariamente como “la Puerta del Sol”, el templete semi subterráneo, la pirámide de Akapana y el complejo de Puma Punku habrían sido erigidas previamente a este diluvio que terminó cubriéndolas con casi dos metros de lodo y sumergió en las profundidades del lago las construcciones tiahuanaquenses que se encontraban cerca a Puerto Acosta y a la isla del Sol. El diluvio podría haber sumergido los rastros más significativos de la presencia Anunnaki y podría haber dejado en pie solamente los monumentos y estatuas más grandes que son los que han llegado hasta nuestros tiempos. Luego del diluvio el agua del lago habría quedado casi estancada gracias a la geografía de la región y se habría reducido progresivamente a lo largo de miles de años. Según el investigador boliviano Hugo Boero Rojo, alrededor del 12, 000 AC, los lagos Titicaca y Poopó estaban unidos por un estrecho de agua. Si realmente las estructuras de Tiahuanaco y Puma Punku fueron construidas hace miles de años, antes del diluvio universal, esto ayudaría a responder una de los enigmas relacionados a la cultura Tiahuanaco: ¿por qué alguien decidiría construir una ciudad en un lugar con un clima tan difícil como el de la meseta de Tiahuanaco? Una primera respuesta podría ser que los Anunnaki escogieron el lugar por su estratégica ubicación y por su potencial metalúrgico. Pero un clima como el que actualmente tiene el lago Titicaca podría obstaculizar seriamente cualquier tipo de actividad de explotación minera. Las investigaciones de Boero Rojo aportan un dato importante para entender porque los Anunnaki podrían haber escogido este lugar. Según el investigador boliviano, alrededor del 12,000 AC antes del diluvio universal, el lago Titicaca habría estaba unido al lago que ahora se conoce como Poopó (ver mapa de arriba). En ese entonces, la región del lago Titicaca habría tenido un microclima privilegiado, muy diferente al actual, que podría haber favorecido el desarrollo de culturas durante cientos de años. Un buen ejemplo de lo que fue este microclima es el que se puede experimentar actualmente en la isla del Sol cuyo clima es templado y agradable a diferencia del que presenta la mayoría de la meseta de Tiahuanaco. Viracocha y el mito de origen inca en el lago Titicaca podrían ser la particular interpretación de los habitantes de Tiahuanaco sobre su intercambio cultural con los extraterrestres Anunnaki. Para finalizar hay que aclarar que los objetos presentados en la primera semana de Octubre por la expedición belga fueron encontrados a escasos siete metros de profundidad. Imaginémonos lo que podría encontrarse a veinte o treinta metros de profundidad bajo las aguas del lago Titicaca. En este caso, no diríamos que paso a paso sino que “metro a metro” se viene rescatando el pasado sumergido de la verdadera civilización Tiahuanaco y las esquivas huellas de la presencia Anunnaki en el altiplano peruano boliviano.



Texto y foto: Internet - Richard Ilimuri

lunes, 15 de julio de 2019

Churubamba: El Barrio donde nació La Paz

Plaza Alonso de Mendosa y Evaristo Vale
Históricamente, el primer registro que se vincula con Chuquiago aparece con nitidez, al poco tiempo de haberse consumado el acontecimiento pavoroso de Cajamarca conocido como el “retorno de los dioses de los ojos azules”; en efecto, a la muerte del inca, el nuevo amo del Perú – Francisco Pizarro destacó al Kollasuyo el año 1534, a dos de los capitanes más audaces de su escolta: eran los capitanes Diego de Agüero y Pedro Martínez de Moguer. Ambos comisionados tenían encargo de conocer “de visu” la Isla del Sol y al mismo tiempo el mentado cañón de Chuquiago (1).

La provincia del Marqués - pergamino rubricado en el Cusco era precisa: los emisarios debían establecer, tanto en las islas como en el case-río de Chuquiago, la verdad concerniente a los tesoros sobre los cuales, con entusiasmo le habían hablado a Pizarro el mismo Atahuallpa, poco antes de su inmolación. Una vez cumplido su objetivo, la pareja de soldados retornó a la Gobernación, llevando cada uno, en la grupa de su caballo talegos de arena proveniente de una yacimiento que otrora, había sido explotado por orden de Wayna Kapac. Los talegos en manos de Pizarro, decantaron muchas onzas de oro (2).

Posteriormente aparecieron en la barranca unos venerables burgaleses. El prior de ellos era Francisco de los Ángeles Morales. “Había llegado al reino del Perú el año 1532, recorriendo el altiplano hacia 1536, en compañía de Francisco de la Cruz Alcócer y Francisco Laroca, organizando misiones y levantando toscas capillas de barro”. Curiosamente estos tres misioneros tenían por nombre:
“Francisco”.

Y dado que los tres “Franciscos” se hallaban empeñados en formar un centro de adoctrinamiento en el Pueblo Nuevo, se esmeraron en levantar en provecho del burgo en gestación un “plano” que fue puesto a disposición de don Pedro de la Gasca, a comienzos de 1548. Lo que no se sabe es qué suerte pudo correr semejante “carta” de ingeniería. una vez que estuvo entre los papeles del pacificador del Perú.

En agosto de 1540, asentados como estaba algunos peninsulares lavadores de oro, se hizo presente en Chuquiago Francisco Pizarro en persona. Francisco por la gracia del valle y sus bondades –abundante oro, agua cristalina, buen maíz y mejor forraje para los caballos. Pizarro llegó con su ordenanza, un tal Picado que era su escribiente. Lo acompañaban algunos capitanes, como Pedro de Valdivia y Rodrigo Zamudio. Durante su estadía el conquistador del Perú firmó un par de despachos privilegiados, la adjudicación a perpetuidad de los placeres de Chuquiaguillo y La Merced, en beneficio de su hermano Gonzalo, por una parte y por otra, la conquista de Chile por don Pedro de Valdivia, el fundador de la ciudad de Santiago el Mapuche (3). Ocioso resultaría pensar que tan eminentes personajes no se hubiesen alojado en uno de los tambos de Churubamba.

“El pueblo español – sugiere José María Arguedas – llegó para fecundar el Nuevo Mundo, no sólo para conquistador” (4). El pensamiento del ilustre peruano se complementa con el criterio del mexicano Octavio Paz, cuando dice: “la diferencia con las colonias sajonas es radical. Nueva España conoció muchos horrores, pero por lo menos ignoró el más grave de todos: negarle un sitio, así fuere el último en la escala social, a los hombres que la componían” (5). Lo dicho se aplica con exactitud a la Nueva castilla o sea, al Perú. Y, además, nos hace ver como España encontró en el Descubrimiento de América no únicamente la expansión del “mercantilismo” a secas, sino que implementó, en aquel acontecimiento estelar de la Humanidad, un esquema que fue capaz de concretar un objetivo: la cristianización de las tierras descubiertas y conquistadas del Nuevo Mundo.

Bajo este presupuesto tan español de la época, al promediar el mismo siglo XVI en Churubamba -casas de barro y paja brava, recostadas en las vertientes de un río cargado de oro, en medio de huertos de maíz y patatas, otro castellano, el capitán Alonso de Mendoza paseando la bandera de la Corona, asistido de un clérigo con el breviario de Santo Toribio, en la mano y escoltado por soldados de a caballo y lanzas en ristre, e inclusive, con la benévola asistencia de los caciques del lugar fundó la ciudad Nuestra Señora de La Paz, “tres días después del 20 de octubre de 1548, en que se firmó el acta oficial en el altiplano, dentro de la iglesia de Laja”(6).

Hay historiadores que no ven en el suceso anterior sino un acto informal una solemnidad provisional, en el entendido de que Alonso de Mendoza y la treintena de españoles que formaban su comitiva “se la tenían guardada a la ciudad en ciernes en el lomo de sus cabalgaduras”. Es que el fundador ibérico confiaba, hasta el último, en el hallazgo de otro “paisaje” más acorde con su leal saber y entender para, de esa manera, cumplir con su cometido, ajustándose, además, a los puntos que contenía el pliego expedido por el gran pacificador del Perú, el licenciado don Pedro de la Gasca.

La fundación de las ciudades del Alto Perú, lo mismo que la de otras similares en las Indias, ha obedecido a ciertos modelos estratégicos ya establecido por la vieja experiencia de Occidente: se ha inspirado en fundaciones que los conquistadores romanos hicieron en tiempos del Imperio. “Los españoles -hace notar Gustavo Adolfo Otero- al igual que los conquistadores romanos edificaban sus urbes donde existían fundados caseríos indígenas” (7). Lo cual explica por qué La Paz –una villa de molde castellano- se ha instituido en base a un Chuquiago aymara, una milenaria ciudad enraizada en los Andes, en un tinglado donde comienza el sistema amazónico del Altiplano.

La Paz, como el Cusco, sigue en el sitio donde el hombre americano primitivo la fundó. ¿Por qué no la cambiaron de lugar los conquistadores?, se pregunta el investigador (8). En su búsqueda los peninsulares se detuvieron en los contornos del lago Sagrado, descendieron a los valles y a las orillas de los ríos, y ninguno de esos parajes pudo colmar su expectativa. Viacha, Guaqui, Tiahuanaco y Yunguyo, fueron descartados. Unos por muy desolados y otros, en la arisca meseta, por demasiado frío, sin embargo, a la pretérita e importante Chuquiago la eligieron entre múltiples torrentes, sobre el terreno más difícil, “teniendo hacia el sur esas formaciones de greda tan estériles, que en los tiempos de la conquista debieron ser contempladas con supersticioso terror” (9). Y de este modo, se quedaron en la benigna barranca en aquella aldea de oro que le pintara el inca en Cajamarca, era una joya encofrada dentro de un paisaje que hierve montañas a la vista del Illimani.

Con referencia a las “capitulares” de la fundación, Julio Díaz Arguedas nos hace una advertencia: “este último documento –expresa el historiador al ocuparse del acta labrada en la hoya de Chuquiago puede ser considerado (sic) como la verdadera fundación de la ciudad de La Paz, porque fue redactada sobre un terreno elegido. . . ya que fue en esta fecha (23 de octubre) en que los fundadores recorrieron la quebrada y no hallando otro sitio mejor que la planicie de Churupampa y campo de caracoles, iniciaron aquí el acto solemne de la fundación, con la concurrencia de los caciques indios de la localidad” (10).

El mentado pliego era fruto de los poderes que la Gasca recibió de manos de Carlos V, en la Villa de Venelo, dos años antes de la fundación. Y en virtud de ellos, el mandatario de S.M. le otorgaba a Alonso de Mendoza las facultades más amplias y discrecionales, en una gama de asuntos a cual más variados. Entre tales asuntos se contaba, por ejemplo, el de “dictar ordenanzas que os pareciere necesarias al servicios de Dios Nuestro Padres y Señor y al servicio de nuestro bien y para el sosiego de las dichas provincias y de los dichos habitantes”. Además el pacificador insistía, de “motuproprio”, en su irrenunciable afán de amparar a los indígenas de la zona y evitarles por lo tanto, los penosos viajes que éstos hacían,  a Arequipa, ora a la Plata, centro donde residían sus amos o “encomenderos”.

Y tal propósito del buen clérigo fue, no cabe la menor duda, uno de los factores principales que determinaron para la creación española de la Villa de La Paz.

Otro motivo celosamente puntualizado por el Pacificador, era el de implementar en Chuquiago un sólido bastión que protegiera al mineral de Potosí, esto, es creando un poblado de categoría, más o menos cercano al Cerro, previendo los casos de riesgo que, eventualmente, pudiera confrontar el enorme emporio de plata.

Texto y foto: Internet Richard Ilimuri

martes, 8 de enero de 2019

Tuira Kayapo: Cuando las mujeres toman las riendas de su destino

Tuira Kayapo, madre guerrera
Tuira Kayapo, una madre y guerrera indígena que se mostró al mundo en 1989 en Altamira Brasil; declarando a las empresas  y sus construcciones de las represas de río, como un acto ´terrorista y de guerra´ para la amazonía.

El mundo la conoció en 1989 en el encuentro Altamira de Brasil contra la construcción de represas en el río Xingu (amazonas brasilero). Apareció en la sala con sus pinturas de guerra, desnuda con un gran y filoso machete. Se acercó al presidente de la compañía eléctrica de Brasil, Petrobras, y puso el filo del machete en su mejilla, proclamando que su pueblo y toda la Amazonía lo considerarían como un acto terrorista y de guerra.

A continuación indicó: - "Usted es un mentiroso. Nosotros no necesitamos la electricidad. La electricidad no nos va a proporcionar nuestra comida. Necesitamos que nuestros ríos fluyan libremente, pues nuestro futuro y el de toda la humanidad depende de ello. Necesitamos nuestras selvas intactas para poder recolectar nuestro alimento. No necesitamos su represa!".

Se despidió diciendo:

Mi apellido: ofendida
Mi nombre: humillada
Mi estado: rebelde
Mi edad: la edad de piedra


Texto y foto: Internet - Richard Ilimuri

lunes, 7 de enero de 2019

Alvaro Garcia Linera

Álvaro García Linera
Álvaro García Linera, en su condición de élite predominante omnipotente, se mantuvo muy arraigado con las costumbres de sus ancestros coloniales. De manera que nunca jamás le gustó el idioma indio. Esta posición es notoria y está presente en todas sus actividades políticas. Desde el bastión estatal piensa diferente y escribe con tintas de oropeles y falsos brillos sobre el proceso de cambio.

Recuerdo, que los primeros años lo llevé al lugar inhóspito y yermo para que presencie los solemnes cabildos clandestinos y conspirativos. En esos actos de vital importancia para el Movimiento Indio, Álvaro García Linera era el único lunar en medio de la indiada, que no hablaba nuestro idioma Aymara. Pues, me sentía como estuviera cargando en mis hombros un pedante papagayo de hermosos plumajes haciendo sus gestos: escuchaba, miraba a la gente, movía los ojos, la cabeza y abría la boca, etc. Era triste ver a un foráneo que se incrustó en medio de los indianistas.

Esta situación me ha conmovido y sorprendido, tuve que designar al hermano Secundino Mamani (Tutukuchi) para que enseñe nuestro idioma Aymara. Resulta que García Linera se hacía recio de aprender idioma nativa. Más bien se asqueaba y se mofaba en su cara al escuchar su rudimentario español aymarizado. En aquellos tiempos el último Jacobino vivía cargado del complejo de superioridad y racialidad. No se dejaba enseñar ni entendía una orden ideal y de consciencia. Al contrario, le gustaba mandar, ordenar y dirigir a la indiada amorfa. Sí, ese era su meta y objetivo.

Álvaro García Linera nunca fue ideólogo ni pensador del brazo armado del Ejército Guerrillero Túpak Katari (EGTK-indianista), porque no hablaba ni ladraba mínimamente un idioma nativo.1 En nuestra propia concepción Aymara, es bien claro y tácito: “el idioma es pensamiento y el pensamiento es ideología”. Desde esta perspectiva, su castellano no pudo penetrar por los huesos y llegar a la médula de los Aymara, Qhiswa, Guaraníes, Chipayas, Ayoreos, Yukis, Yuracarés, Lecos, Canichanas, Chamas, Mojeños, Sirionos, Movimas, Chimanes, Chiquitanos y otras naciones originarias del antiguo Qullasuyu-Tawantinsuyu.

Por eso, el antagonismo estaba en el orden del día: tanto el indio del campo como el blanco de la ciudad. Por ejemplo, en una de esas visitas a la comunidad de Qurpaputu, Provincia Uma-Suyus, concretamente a la casa del comunario Andrés Condori Aruquipa, militante activo del EGTK, el famoso qhananchiri armó una polémica indeseable, por el solo hecho de que Andrés cuestionó sobre el “poncho” con los siguientes términos: “A vos q’ara no te corresponde ese ‘poncho rojo’, sácate rápido. 

Porque tú no hablas nuestro idioma Aymara, eres un gringo extranjero”. (Palabra textual). Al escuchar el término q’ara-gringo se enojó, saltó con su voz de un perro enfurecido y su semblante brutal contra Andrés. En mi condición de Mallku tuve que calmar a los dos protagonistas, el “indio” y el “blanco”. Si no hubiera estado presente en esa instancia, estoy seguro, que Andrés Condori lo hubiera botado a punta de patatas de su casa al Álvaro, por haber usurpado el vestido indio. 

Caminaba de un aspecto grotesco y estrafalario 2 y de verdad verdadera parecía un gringo turista sin respeto. Sin embargo, y muy suelto de cuerpo, García Linera declara por los medios de comunicación que él, habría llegado a las comunidades leyendo libros; es una soberana mentira. ¿Quién llega al campo leyendo libros? Sin conocer a nadie, sin saber hablar idioma nativo. ¡Nadie! Ningún extraño ¿No cierto? Es una salida genial que ha utilizado en su vida de tránsfuga y pasa-pasa.

El Vicepresidente Álvaro García Linera, en 20 años no había aprendido hablar ningún idioma originario. Estuvo desde 1985 hasta 2005 en los Ayllus Rojos. Luego, se pasó al Partido MAS-corrupto; en 13 años con el gobierno de cambio, tampoco había aprendido algún idioma nativa. El supuesto inteligente nunca pudo probar su capacidad de aprendizaje. La compañera periodista Yola Mamani Cayo, pidió que le dé “un saludo en algún idioma nativa”. El inteligente se desplomó bruscamente y no pudo responder ni siquiera un “Jallalla”. Como cualquier q’ara-blanco está disfrazado sutilmente en su politiquería barata y baja.

En conclusión, el contenido es una narración verídica sobre la participación muda y sorda de Álvaro García Linera en las filas de los Ayllus Rojos-EGTK. No es una versión cruda y lapidaria. Tampoco se trata de una ingrata calumnia infundada de un Mallku Mayor, porque no mentimos ni inventamos historias contra nuestros enemigos políticos e ideológicos.

 Por la sagrada memoria de Tupak Katari.

El actual Vicepresidente Marcelo Álvaro García Linera violó a la Carta Magna del Estado Plurinacional Articulo 5. En el parágrafo II. reza, lo siguiente: “El Gobierno plurinacional… deben utilizar al menos dos idiomas oficiales. Uno de ellos debe ser el castellano, y el otro idioma nativa”. García Linera no habla ningún idioma originaria. Es un alarde, mentiroso, sin título académico y sin libreta del servicio militar, mostrenco hasta su última consecuencia de siempre.

Este mi amigo y ex compañero Álvaro García caminaba muy alarde con un “poncho rojo” que habíamos comprado en la Calle Linares de la Ciudad de La Paz. En nuestra cultura Aymara el poncho tiene su propio significado, por eso, los comunarios saben cuándo usar el poncho. Sin embargo, era un pobre ignorante, con su sutil disfrace de poncho y ch’ullu, quería ganar militantes para su causa, igual que sus abuelos españoles.

Felipe Quispe 

viernes, 26 de enero de 2018

Los Nahuas se mueren por envenenamiento de mercurio

Fue una etnia no contactada hasta mediados de la década
de los ochenta. Luego del primer contacto, la mitad de 
su población murió a causa de enfermedades. 
Quedaron, al menos, 500 habitantes.
El diario inglés, The Guardián, informó que los Nahua, comunidad indígena de la amazonía ubicada en una de las zonas más alejadas de la selva peruana, viene sufriendo una epidemia de envenenamiento por mercurio.



El ministerio de Salud (Minsa), sabía de la epidemia desde el 2014. En esa fecha, una madre y su bebé de seis meses, que padecía una neumonía severa, llegaron a una clínica de Lima.  Ambos fueron diagnosticados con contaminación por mercurio.

Además, en setiembre del 2015, autoridades nacionales y regionales de salud, tomaron más de 150 pruebas de orina al 41% de la población de Nahua. De ellos, el 78% tenía altos niveles de contaminación. El más alto lo padecía una adolescente de 14 años y el segundo más alto un joven de 27 años. Además, se supo que la contaminación también se daba a través de la lactancia de las madres y sus hijos.

Minsa sí lo sabía
El ministerio de Salud asegura, en un comunicado, que ni bien se enteraron de la epidemia en  2015, se declaró la emergencia sanitaria en Santa Rosa de Serjali en la región Ucayali. Además la Dirección General de Intervenciones Estratégicas en Salud Pública (DGIESP) ha venido desarrollando acciones vinculadas a la buena alimentación, prácticas saludables y vacación.

También se “desarrollaron campañas de asistencia integral en salud a la población Nahua en contacto inicial de la Comunidad Nativa de Santa Rosa de Serjali, ubicado dentro de la Reserva Territorial Kugapakori, Nahua, Nanti y otros”.

The Guardián también reporta que ni la ingesta de pescado o la extracción de oro son causas de la epidemia por mercurio y que no se consiguió información sobre el gas de Camisea. Además, ni el Ministerio de Energía y Minas, ni Pluspetrol dieron detalles sobre el volumen de mercurio permitido

Los Nahua se mueren

Dos jóvenes de la comunidad de Nahua han muerto durante las últimas semanas. Daniel Dixpopidiba Shocoroa y Rubén Yuradahua Shure tenían poco más de 20 años. De los dos, Yuradahua falleció por tuberculosis pulmonar a causa de la contaminación por mercurio. Según la Organización Nacional de la Salud (OMS), las altas dosis de mercurio pueden afectar al corazón, los pulmones y los riñones.

Texto y foto: Internet - Richard Ilimuri

sábado, 17 de junio de 2017

La reunión del General Manuel Belgrano y el cacique Cumbay

Indios Chiriguanos de Cuevo
Cumbay (Siglo XVIII - Siglo XIX), fue un líder indígena Avá guaraní (Chiriguanos) del valle del Ingre, actualmente parte de Bolivia. Tuvo un papel importante como negociador durante la sublevación guaraní de 1799 y fue uno de los principales líderes guaraní (Chiriguanos) de las sublevaciones de 1804 a 1809 frente al poder colonial Español en el Alto Perú. También colaboró con los ejércitos y guerrillas de la Independencia de Bolivia, llegando a entrevistarse con el general Manuel Belgrano.

Fue inmensa la popularidad que Belgrano adquirió entre los indígenas del Alto Perú y de algunas otras regiones donde llegó su fama. En general, los indios, ya definitivamente conquistados para la causa de la Revolución, se mantuvieron fieles a su recuerdo. En proximidades del Chaco paraguayo, existía un célebre cacique llamado Cumbay, quien usaba título de general y vivía rodeado de la pompa de un rey primitivo. Todos le respetaban como tal y admiraban la multitud de guerreros que obedecían sus órdenes. Era ardiente partidario de la Revolución, por la que combatió en Santa Cruz de la Sierra, siendo herido de un balazo, pero jamás había querido entrar en las ciudades ni tener contacto alguno con la civilización.

Sin embargo, cuando oyó hablar de Belgrano deseó conocerlo y le pidió una entrevista. Belgrano se la concedió y pasado algún tiempo llegó Cumbay a Potosí, donde se hallaba entonces el cuartel general patriota, acompañado por su intérprete, dos hijos menores y una escolta compuesta por 20 flecheros con carcaj a la espalda, el arco en la mano izquierda y una flecha envenenada en la derecha.

Al enfrentar a Belgrano, desmontó y, después de mirarlo un rato con profunda atención, le dijo, por medio de su intérprete: "Que no lo habían engañado, que era muy lindo, y que, según su rostro, así debía ser su corazón". Belgrano le ofreció un caballo ricamente enjaezado y con herraduras de plata, desfilando después ambos en medio del ejército formado. Al pasar frente a la artillería, que era de calibre 18, le previnieron que tuviese cuidado con el caballo, porque iban a disparar en su honor, a lo que replicó que "nunca había tenido miedo a los cañones". Se lo alojó con toda magnificencia, habiéndosele preparado una cama digna de un rey, pero él, dando a sus huéspedes una lección de humildad, o de orgullo, echó a un rincón los ricos adornos que la cubrían y se acostó en el apero.

Se lo invitó a varias fiestas preparadas en su honor, y, finalmente, Belgrano quiso brindarle el espectáculo de un simulacro militar. Dispuso entonces que la tropa formara en el campo de San Roque, donde se ejercitó en maniobras de tiro y formación, mostrando lo mucho que había avanzado en su instrucción y disciplina. Cumbay contemplaba todos aquellos movimientos con un dejo de asombro hasta que, al ser interrogado por Belgrano acerca de la impresión que le había causado el ejercicio, contestó con arrogancia: "Con mis indios, desbarataría todo eso en un momento". Belgrano no pudo menos que mirarle sorprendido.

Al despedirse, lo colmó de atenciones y regalos, obsequiándole entre otras cosas un gran uniforme y una hermosa esmeralda incrustada en oro, para que reemplazara con ella el adorno (tembaté) que tenía entre la barba y el labio inferior, distintivo de la tribu que los indígenas ostentaban con piedras ordinarias o discos de otros materiales. Cumbay, ganado por tanta gentileza, decidió ofrecerle 2.000 indios para pelear contra los españoles.

Este original episodio dio una idea de los medios empleados por el general Belgrano para conquistarse el afecto de los indios; de ahí que, a pesar de sus derrotas, estos aliados continuaron combatiendo solos contra los españoles y prestaron eficaces auxilios a los jefes independientes que sostuvieron la guerra en el Alto Perú.

Por: Vicente J. Paladino / publicado en el diario La Nueva de Argentina el 4 de julio de 2009.

Foto: Postal Chiriguanos de Cuevo, Bolivia 1904.

Texto y foto: Internet RRSS
Richard Ilimuri

sábado, 25 de marzo de 2017

Ascención de Guarayos

Ascensión de Guarayos





Ascensión de Guarayos es una ciudad y municipio de Bolivia en el departamento de Santa Cruz. Es capital de la provincia de Guarayos y está situada al noreste del departamento. La cabecera municipal está ubicada a 300 kilómetros, fue creada en 1826 y tiene una población de 16.984 habitantes.

Este municipio se encuentra en el limite entre Beni y Santa Cruz, la economía esta en constante crecimiento esto gracias a las empresas madereras que existe en la zona, además de la cría de ganado vacuno y las ferias ganaderas que se realizan en este municipio.

El Municipio de Guarayos es Capital de la provincia más joven del departamento de Santa Cruz, cuya actividad de manera intensiva y extensiva es la ganadería, ya que cuenta con extensos territorios que sirven para el pastoreo del ganado. También cuenta con tierras aptas para el desarrollo de la agricultura; los principales cultivos son el arroz, maíz, maní, yuca, piña y plátano.  Sus recursos forestales carecen de infraestructura industrial para su explotación. Se dispone de abundantes recursos hídricos, y constituye una zona de tránsito al departamento del Beni.

Datos generales:

Fundación: Fue fundada por el padre Gregorio Salvatierra el día de la Ascensión del Señor en el año 1826. Sus fundadores fueron originariamente pobladores de estirpe Itatín traídos por el conquistador Ñuflo de Chaves.

Creación: Creación de la primera sección municipal según Ley de Fecha 30 de septiembre de 1991.

Origen del nombre: Lleva este nombre por el origen étnico de la mayoría de sus pobladores. El vocablo "Guarayos", según los  etnólogos, significa "Guerreros", pero según el catequizador de la orden franciscana, padre Francisco La cueva, que vivió en la zona en 1823, cree que la palabra "Guarayos" proviene de dos vocablos, "Guara" que significa "nación" y "Yu" que significa "amarillo", lo que significa "nación amarilla" porque, según los mismos guarayos, ellos tienen la piel más amarilla que las demás tribus de la zona. Sin embargo, una tercera versión dice que de acuerdo a la tradición oral de los Chiquitanos, Guarayo significaría "Cuervo", y que era llamados así por los Chiquitanos "Guarayos" por el color más oscuro de su piel.

División Política: Tres cantones: Ascensión de Guarayos, Santa María (Nueva Esperanza) y San Pablo.

Ubicación geográfica:

Vías de acceso: Se llega a través de la carretera asfaltada que une con el departamento del Beni.

Distancia: Se encuentra a 340 km. al norte de Santa Cruz de la Sierra.

Clima: Húmedo, Seco.

Extensión:

Población: 16.984 habitantes (INE 2001)


Texto y foto: Gobernación de Santa Cruz - Richard Ilimuri - Internet


domingo, 5 de marzo de 2017

CHOLAS: las indígenas bolivianas que pelean en traje típico

La lucha profesional es conocida tanto por sus trajes característicos y trucos de pelea, como por el propio combate. Pero en La Paz, Bolivia, las famosas peleas de "cholitas" lleva esta práctica a un nuevo nivel de teatro y sorpresa en el ring.

Mezclando las prácticas de la WWE y la lucha libre mexicana, estas mujeres indígenas actúan semanalmente con vestimenta tradicional del pueblo Aymara y Quechua,
saltando y golpeando con grandes faldas de capas, sombreros tradicionales y chales coloridos.
En una muestra de poder y orgullo, las mujeres hacen una declaración contra la devaluación histórica y opresión de sus comunidades en América del Sur (el término ‘chola’ fue alguna vez un insulto contra las mujeres indígenas), y ganan notoriedad (y un poco de dinero) al mismo tiempo.
El fotógrafo italiano Daniele Tamagni, mejor conocido por sus ensayos de fotografía y su colaboración con Solange Knowles, las vio en acción en 2010, cuando las fotografió para su serie “Las cholitas voladoras”, una referencia al movimiento de sus faldas ondulantes y dramáticos saltos.
Durante varias semanas, Tamagni capturó a su líder, la formidable Carmen Rosa, y a sus amigas, en el ring y fuera de él, mientras luchaban o se preparaban para la pelea, y mientras compartían con sus familias.
Tamagni habló con CNN Estilo sobre lo que aprendió de esas famosas peleas.
¿Cómo llegó a fotografiar a las cholitas?
Estaba en Bolivia en 2010 en una asignación en una pequeña ciudad, muy aislada en las montañas. Cuando terminé ese trabajo
decidí quedarme un poco más para hacer mi propio proyecto. Antes de ir a Bolivia hice un poco de investigación sobre las luchadoras en La Paz, pero no conocía a nadie.

¿Fue fácil infiltrarse en el grupo?
Al principio fue un poco difícil. A veces encontraba otro grupo de cholitas que decían ser las famosas, pero no eran. Jugaban, hacían lucha libre para los turistas, lo hacían de una manera que no era auténtica. Ellas decían “si quieres que organicemos una pelea para ti, debes pagarnos y nosotras actuamos”. Eso no era lo que estaba buscando.
Pero luego, unos días después, me encontré con un manager que dijo que conocía a la real Carmen Rosa, y me la presentó. Ella es una mujer muy amable, muy grande y un poco mayor para practicar algo de deporte, y fue la fundadora de las cholitas.
Las semanas siguientes hice el reportaje. Estaba interesado en seguirlas en su vida diaria. Por ejemplo, Carmen Rosa es una cocinera y tiene un restaurante de comida de calle.
¿Recuerdas la primera vez que las viste luchando?
La primera vez que las vi luchando fue en un colegio. El dinero que ganaron en la pelea fue destinado para restaurar los baños de la escuela, así que fue un evento comunitario.

Es algo diferente a las luchas tradicionales, algo más real, en las que cada cholita tiene un papel. Carmen Rosa es la líder, la mejor, y su mejor amiga es Julia la Paceña, que es más teatral, salta más.
Es como un teatro. Los luchadores son más artistas. Su sueño es volverse superestrellas, ganar dinero y la posibilidad de ganar cada vez más. Ellas son gente realmente humilde, pero muy apasionadas de lo que hacen.
¿Qué admiras de la lucha de las cholitas fuera del ring?
En ese momento, creí que era interesante que lo que hacía no era solamente tomar imágenes del deporte. La personalidad de esas mujeres es muy fuerte.
Lo fascinante fue su atención con la elegancia, la atención que le daban a su estilo de vestir y a sus raíces indígenas. Como fotógrafo, me enfoco mucho en las subculturas, en la manera de vestir como una manera de sobresalir y actuar, y eso es lo que ellas hacen.

Las cholitas son mujeres indígenas que antes eran despreciadas, pero ahora, a través de la lucha, han ganado más poder.

Texto: CNN foto: Internet, Richard Ilimuri

miércoles, 1 de marzo de 2017

La protección de los pueblos indígenas es clave para salvar al mundo

Grupo de hombres de la etnia Waorani Ecuador,
navegando en canoa 
Las comunidades indígenas del mundo necesitan tener un rol más importante en la estabilización del clima, de acuerdo con un nuevo estudio que muestra que al menos un cuarto del carbono de los bosques se almacena en tierras de estas comunidades, particularmente en Brasil.


La investigación, de un grupo de instituciones académicas y ONG medioambientales, es el esfuerzo más completo que se ha hecho hasta el momento en cuantificar la contribución de los guardianes tradicionales de la selva para reducir las emisiones de gases de efecto invernadero.
Los autores explican que, en términos de costo-beneficio, la expansión de los derechos de las tierras tribales es la mejor manera de proteger las selvas y secuestrar el carbono –un tema que se espera que obtenga gran importancia en la próxima conferencia sobre el clima de las Naciones Unidas, que tendrá lugar en Marrakech (Marruecos).

El informe, de las instituciones Rights and Resources Initiative, Woods Hole Research Centre y World Resources Institute, pretende animar a los gobiernos a que reconozcan los derechos de las tierras indígenas e incluyan una participación tribal en los planes nacionales de acción. Actualmente este no es el caso de 167 naciones de las 188 que participan del acuerdo de París, incluyendo a Indonesia y la República Democrática del Congo, que son el hogar de algunas de las selvas más grandes del mundo.

También es probable entrar en un creciente debate en Brasil, que ha ganado prestigio por reconocer más tierras indígenas que cualquier otro país en las décadas pasadas, pero que actualmente está bajo un nuevo gobierno que, en términos climáticos, aún está siendo observado en el contexto del diálogo internacional.

El estudio, basado en sondeos satelitales de 37 países tropicales, estima que las tierras pertenecientes a los indígenas secuestran al menos 54,54 toneladas de carbono –aproximadamente cuatro veces la cantidad emitida globalmente al año.

Un décimo de ese territorio es de dominio público, no reconocido o en pugna. Esto aumenta el riesgo de que las tierras caigan en manos de constructoras, agricultores u otras entidades que podrían querer devastar la selva con el fin de obtener ganancias a corto plazo, con costos ambientales de largo plazo.

Los autores están de acuerdo en que hay un beneficio económico mayor al dejar que la propiedad esté en manos de sus habitantes tradicionales, y en que al fortalecer sus derechos de posesión, se protegerá la tierra.

Alain Frechette, investigador de Rights and Resources y uno de los autores del informe, urge a los gobiernos nacionales y a los negociadores para que hagan de las comunidades indígenas una parte más central de sus políticas sobre el clima.

“Cuando las comunidades que viven en su ambiente tradicional tienen asegurados sus derechos, no sólo las selvas están mejor protegidas, sino también las comunidades. Es lo que los economistas llaman un solución óptima. Todos ganan”, dice Frechette. “En contraste, el desarrollo a gran escala produce ganancias, pero los costos medioambientales, económicos y políticos de largo plazo no son tomados en cuenta, sino que sólo son postergados [y entregados] a las generaciones futuras”.
Mujer de la amazonia del Perú
Las selvas reducen el carbono del planeta en un 20 a 30 por ciento, además de ofrecer beneficios como agua fresca, polinización, biodiversidad, control de inundaciones y atracciones turísticas. Se estima que estas últimas significarán ganancias de 523 a 1.165 mil millones de dólares en Brasil, 54 a 119 mil millones en Bolivia y 123 a 277 mil millones en Colombia durante los próximos 20 años.


Los datos muestran que la región más importante es América Latina, donde el 58% de las emisiones se originan en la deforestación. Esta cifra es más del doble de la tasa mundial de 24% (por la misma causa). Sin protección, el carbono que se libere podría ser mucho más.

Desde que empezaron a expandir considerablemente sus tierras indígenas en 2003, Brasil –y más tarde Bolivia y Colombia– han iniciado un camino de reducción de la deforestación. World Research Institute estima que sin esta protección, las selvas tropicales eran dos o tres veces más propensas a ser arrasadas.

Pero en los años recientes, la deforestación en Brasil volvió a aumentar gradualmente, y muchos medioambientalistas están preocupados de que la administración del nuevo gobierno de centro derecha de Michel Temer, acelere esta tendencia. Desde que la derecha sacó a la presidenta Dilma Rousseff de su cargo en septiembre, el nuevo gobierno ha cortado el presupuesto para la Fundación Nacional del Indio (Funai) y ha removido a gran parte del personal de la institución.

“Aún hay tiempo para hacer algo importante”, dice a The Guardian Paulo Moutinho, director del Instituto de Pesquisa Ambiental da Amazonía (IPAM). “El mundo espera una acción fuerte de parte de Brasil. Sería lindo consolidar y expandir las áreas protegidas, de otro modo será imposible lograr lo que le prometimos al mundo”, concluye Moutinho.
Artículo original en The Guardian

Traducción, El Ciudadano
Texto y foto: Internet - Richard Ilimuri

viernes, 20 de enero de 2017

El documental de Discovery que retrata los 500 años de guerra mapuche en Chile

Del rol de las forestales, la violencia policial y la ley antiterrorista. Reporteros del canal estadounidense llegaron hasta Collipulli para intentar entender un conflicto que tiene más de 500 años de historia y para el que todavía no hay solución.


“The world is unaware of a violent turf war happening in Chile” (“El mundo no está al tanto de una violenta guerra de territorio en Chile). Así presenta la compañía mediática estadounidense Discovery su nuevo documental sobre el conflicto mapuche en Chile.


Se trata de Seeker Stories, una plataforma de Discovery en la que realizan pequeños reportajes audiovisuales sobre distintos temas alrededor del mundo. Conducido por Kyle Thiermann, fueron hasta Collipulli para tratar de entender el conflicto.

Y se encontraron con el rol de las grandes empresas forestales, la violencia policial, la ley antiterrorista y la responsabilidad del Estado en una guerra que todavía no tiene solución.

Texto y foto: Richard Ilimuri - Internet

miércoles, 30 de noviembre de 2016

EL ENIGMA DE LOS TOROMONAS: La desaparición del noruego Lars Hafskjold

La lista de quienes se introdujeron en lo profundo de la selva amazónica en busca del Paititi o de otras legendarias ciudades perdidas, sin haber jamás regresado, es numerosa.
El explorador más célebre del siglo pasado, el inglés Percy Harrison Fawcett, desapareció en su expedición de 1925, en pleno Mato Grosso, mientras que se dirigía hacia la Sierra del Roncador.

En 1970, el estadounidense Robert Nichols y los franceses Serge Debru y George Puel organizaron un viaje en busca de la ciudad perdida del Paititi.
Su cuartel general era Shintuya, pueblito situado en las orillas del Alto Madre de Dios. Con la ayuda de algunos guías Matsiguenkas, remontaron el río Palotoa hasta llegar al lugar donde están los bellísimos petroglifos de Pusharo. En ese momento, aunque los guías no quisieron continuar, ya que consideraban sagrado el territorio de las fuentes del Palotoa, los tres extranjeros decidieron proseguir solos, cegados por la ilusión de encontrar el Paititi. Fue un gravísimo error, pues cuando se exploran territorios de selva virgen, siempre es aconsejable ir en compañía de nativos. Los tres aventureros no regresaron nunca más y, según testimonios posteriores, murieron en manos de los temibles indígenas Kuga-Pacoris, de etnia Matsiguenka.
En 1972, el explorador japonés Yoshiharu Sekino tuvo contacto con indígenas Matsiguenkas que admitieron haber matado a los forasteros que se habían adentrado sin autorización en el territorio de las fuentes del Palotoa. Al japonés le entregaron incluso algunos objetos personales de los tres extranjeros desaparecidos dos años antes.
Veinticinco años más tarde, en octubre de 1997, el biólogo Lars Hafskjold (nacido en Noruega en 1960), emprendió un atrevido viaje a través de las montañas andinas, partiendo de la ciudad de Juliaca.
El noruego estaba interesado en la zona del Parque Nacional Madidi, una inmensa área protegida (18.957 kilómetros cuadrados) de selva pluvial tropical que se encuentra en el departamento de La Paz, en Bolivia.
La zona del Madidi fue explorada en el siglo XX, específicamente en 1911, por el coronel inglés Percy Harrison Fawcett cuando emprendió una arriesgada expedición iniciada en La Paz.
Fawcett, quien estaba en busca de las ruinas de una antiquísima civilización, atravesó los Andes y se detuvo en los pueblitos de Queara, Mojos, Pata y Santa Cruz del Valle Ameno, de donde se adentró en la selva pluvial tropical; y después de haber pasado Playa Paujil, arribó finalmente a San Fermín. Fawcett continuó a lo largo del Río Heath hasta encontrar una tribu de autóctonos llamados Echocas, casi en la confluencia del Río Heath con el Madre de Dios, en territorio boliviano.

El noruego Hafskjold, quien quería explorar a fondo el Parque Nacional Madidi, quizá tenía intenciones de comunicarse con la etnia de los Toromonas, indígenas no contactados.

Con este objetivo, Hafskjold había partido de Juliaca y había llegado a Sandia, para arribar después al pueblo de San Juan de Oro, zona explorada por primera vez por Pedro de Candía en 1538.
Hafskjold continuó su osado viaje, atravesando los pueblos de Putina Punco, Chocal, Punto Arc, San Ignacio y Curva Alegre, llegando finalmente a las orillas del Tambopata, el cual, en aquella área, señala la frontera entre Perú y Bolivia. Después de haber atravesado el río, Hafskjold se detuvo por algunos días en la comunidad boliviana de Linen.
Desde aquel lugar, acompañado por un joven de nombre René Ortiz, navegó a lo largo del Río Tambopata y, después de haber pasado por la aldea de San Fermín, llegó a la confluencia con el Río Colorado, punto llamado Encounter.
Luego de algunos días de pesca y exploración de la selva adyacente junto a René Ortiz, Lars Hafskjold decidió regresar a San Fermín y adentrarse en la selva del Madidi solo, sin la ayuda de René Ortiz. Fue una decisión muy extraña, ya que entrar en una zona prácticamente inexplorada y selvática, donde hay autóctonos no contactados como los Toromonas, puede resultar en extremo peligroso.
A partir de la información obtenida por el periodista argentino Pablo Cingolani durante varias de sus expediciones en el Río Colorado, se deduce que Lars Hafskjold llegó a la comunidad de San José de Uchupiamonas, en el Río Tuichi, lugar donde residió por algún tiempo años atrás. De aquella aldea, Hafskjold se adentró en lo profundo de la selva y nadie supo nunca más nada de él.
Se ha conjeturado demasiado sobre el destino del noruego, pero hasta hoy no se ha comprobado su muerte.
En la zona donde desapareció el biólogo noruego se dice que aún están presentes los legendarios Toromonas, indígenas de lengua Tacana, los cuales le dieron ardua guerra a los conquistadores españoles en los siglos XVI y XVII.
Los Toromonas eran fieles aleados de los Incas y, según algunas tradiciones, ayudaron a los sacerdotes Incas en su huida de los Españoles, la cual tenía el objetivo de salvar antiquísimos conocimientos esotéricos y enormes tesoros para esconderlos en Paititi, la legendaria ciudad perdida. ¿Es posible que Paititi se encuentre en la zona casi inexplorada de la selva pluvial boliviana?
Los Toromonas fueron diezmados sin escrúpulos durante la explotación del caucho en el siglo XIX, y oficialmente se extinguieron en el siglo XX.
Según otras versiones, en cambio, algunos sobrevivientes se retiraron a lo profundo de la selva, a las fuentes del Río Colorado y del Río Madidi, donde hasta la fecha viven y preservan sus tradiciones ancestrales.
¿Cuál pudo haber sido la suerte de Lars Hafskjold?
Según algunas opiniones, pudo haber sido secuestrado por la guerrilla revolucionaria Tupac Amaru, pero la policía local excluye esta posibilidad, ya que la zona del Madidi fue pacificada a partir de 1992.
Según otros rumores, pudo haber muerto al caer al río, y pudo haber sido sepultado por los indígenas.
En todo caso, resta la posibilidad de que los Toromonas lo hayan matado al ver en el forastero un invasor que se adentraba sin permiso en su territorio, sin la compañía de algún nativo.
Sin embargo, otras versiones de lo sucedido, las cuales tienden a la leyenda, narran que Hafskjold fue aceptado por los Toromonas como “sacerdote blanco” y que vive actualmente en una localidad secreta.
Hubo varias expediciones ulteriores en la zona del Madidi, como la dirigida por Pablo Cingolani y Álvaro Diez Astete en el 2000/2001, pero no se logró revelar el misterio de la desaparición del noruego.
¿Es posible que los Toromonas sean, quizá junto con los Kuga Pacoris del Madre de Dios, los ancestrales guardianes de varias pequeñas fortalezas perdidas en la selva, las cuales fueron usadas por los Incas para esconder sus antiguos conocimientos esotéricos y sus tesoros?
Sólo sucesivas expediciones podrán revelar el arcano misterio de estas enigmáticas desapariciones (no se encontraron jamás los cuerpos de ningún explorador extraviado en la selva amazónica).
No obstante, se espera que quien viaje con el fin de aclarar la verdad no esté motivado por la ciega codicia de apropiarse de los tesoros del Paititi, sino por un sentimiento de absoluto respeto hacia las comunidades nativas, los animales de la selva y el ambiente natural.

La selva amazónica no es un “infierno verde”, tal como algunos aventureros la han definido, sino un paraíso maravilloso que día a día está cada vez más en riesgo de desaparecer a causa de la siniestra carrera del hombre por apropiarse de sus riquezas escondidas.

Texto y foto: Richard Ilimuri - Word Press