sábado, 18 de abril de 2026

Los Tacanas: guardianes amazónicos entre tradición y resistencia

Los Tacanas, pueblo indígena amazónico de Bolivia, habitan principalmente en los departamentos de La Paz y Beni, con presencia en municipios como Ixiamas, San Buenaventura y Riberalta. Según datos recientes, su población ronda los 7.000 habitantes , aunque el censo de 2012 registró 18.535 personas autoidentificadas como tacanas . En 2025, el pueblo Tacana II logró la titulación de su territorio ancestral, consolidando más de 272.000 hectáreas en la Amazonía boliviana .

Ubicación y organización social

Región: Norte de La Paz y Beni, cerca del río Beni y el Parque Nacional Madidi.
Comunidades principales: Ixiamas, Tumupasa, San Buenaventura, Tahua, Napashe y Capaina.

Estructura social: Basada en comunidades con enlaces familiares endogámicos, aunque los matrimonios con otros pueblos son posibles.

Lengua: Tacana, perteneciente a la familia sociolingüística tacana.

Historia y cultura

Los Tacanas son descendientes de culturas precolombinas amazónicas que resistieron la colonización inca y española.
La influencia quechua se refleja en términos como Panakuna y Pachamama, adoptados para referirse a la tierra.
Durante el siglo XVIII, las misiones jesuitas introdujeron el cristianismo, coexistiendo hoy con las creencias tradicionales.
Los chamanes siguen siendo figuras centrales: celebran ritos agrícolas, practican medicina natural y son guardianes del equilibrio espiritual.

Economía y modo de vida

Actividades principales: agricultura (arroz, yuca, plátano, cítricos), caza, pesca, recolección y artesanía.
Caza tradicional: prefieren animales grandes como la anta (tapir) y el venado, complementando su dieta con miel, huevos de tortuga, palmito y frutas silvestres como el tembe y el majo.
Artesanía: elaboran bolsos, cestas, collares y utensilios con materiales naturales como palma, semillas y arcilla.

Actualidad y desafíos

En 2025, el Pueblo Tacana II obtuvo el título de Tierra Comunitaria de Origen (TCO), asegurando su derecho sobre 272.379 hectáreas.
Enfrentan amenazas por minería ilegal, tala y expansión agrícola, pero mantienen una fuerte organización comunitaria y alianzas con entidades como Fundación TIERRA y el BID.
Su lucha simboliza la resistencia indígena amazónica y la defensa de la autonomía cultural y territorial.

Los Tacanas representan un ejemplo vivo de resiliencia y conexión con la naturaleza. Su cultura, marcada por el chamanismo, la agricultura sostenible y la defensa del territorio, continúa siendo un pilar de la identidad amazónica boliviana.

Texto y foto: Richard Ilimuri

viernes, 17 de abril de 2026

Picaduras de rayas en ríos bolivianos: un peligro oculto bajo la arena

En las aguas dulces de Bolivia, especialmente en los ríos y lagunas del Beni y el Pando, las rayas de río representan uno de los accidentes más dolorosos y frecuentes para quienes se aventuran a vadear o bañarse en zonas arenosas. Su aguijón venenoso puede causar heridas graves y una
recuperación que se extiende por semanas.

La mayoría de los casos de picaduras de rayas de río en Bolivia ocurre en personas que estaban vadeando un río o una laguna. Estos animales, parientes cercanos de los tiburones, suelen descansar sobre fondos arenosos poco profundos, lo que los hace habituales en playas fluviales. Al caminar por estos lugares, es posible pisar accidentalmente una raya, que responde con un golpe de su cola armada con un aguijón dentado.

Casi el 100% de las heridas se producen en el tercio inferior de las piernas o en los pies. Las rayas pertenecen a la familia Potamotrygonidae y poseen dos púas cerca del extremo de la cola, recubiertas por un tegumento gelatinoso altamente tóxico que se desprende y queda adherido a la herida.
El síntoma predominante es un dolor inmediato, agudo y pulsante, que aumenta en la hora y media siguiente y puede irradiarse a toda la pierna. La herida, además, se caracteriza por desgarros profundos y sangrantes debido a la forma dentada de la púa.

¡Cuidado con las rayas de río!

Las rayas de agua dulce habitan en ríos y lagunas de Bolivia, especialmente en el Beni y el Pando. Suelen esconderse bajo la arena, y al ser pisadas, atacan con su cola armada de un aguijón venenoso.

Primeros auxilios recomendados

-Lavar la herida de inmediato con agua limpia y fría para reducir la absorción del veneno.
-Retirar con pinzas cualquier espina o restos del tegumento gelatinoso.
-Sumergir el miembro afectado en agua caliente (tan caliente como se pueda soportar) durante al menos -30 minutos, ya que el veneno es termolábil y pierde toxicidad con el calor.
-Mantener la pierna elevada y acudir de forma urgente a un centro médico.

El período de recuperación mínimo es de tres semanas, aunque en algunos casos puede extenderse hasta tres meses.

Texto y foto: Richard Ilimuri

jueves, 16 de abril de 2026

La mirada: Crónica de los llanos de Mojos

Una pareja de itonamas, retratada con serenidad en medio de un paisaje que parecía infinito. La fotografía, más que un registro, es una ventana a un mundo donde la vida se tejía al ritmo de la naturaleza.

Los llanos de Mojos, con sus ríos serpenteantes y su vegetación exuberante, eran el escenario cotidiano de los itonamas. Allí, la agricultura se practicaba con paciencia y conocimiento ancestral, aprovechando los ciclos de inundación y sequía. La caza y la pesca completaban la dieta y reforzaban la relación íntima con el entorno. Cada jornada estaba marcada por el trabajo colectivo y por la certeza de que la tierra y el agua eran más que recursos: eran parte de la identidad.

En este universo, el arte del tejido ocupaba un lugar central. Los itonamas elaboraban miel de caña, cestos de múltiples formas y usos: el canasto, resistente y práctico para transportar alimentos; el abanico, ligero y delicado, que aliviaba el calor de la llanura; y el yusehue, pieza que combinaba utilidad y belleza. Cada fibra trenzada era también un relato, una forma de transmitir saberes de generación en generación.

La imagen congelada en blanco y negro, nos recuerda que detrás de cada rostro indígena hay una historia de resistencia y continuidad. Los itonamas no solo sobrevivieron en un entorno desafiante, sino que construyeron una cultura rica en símbolos, prácticas y significados. Su vida cotidiana, marcada por la armonía con la naturaleza, contrasta con la modernidad que poco a poco fue transformando los llanos.

Hoy, más de un siglo después, la fotografía sigue siendo testimonio de un tiempo en que los pueblos amazónicos vivían en estrecha comunión con su territorio. Es también un recordatorio de que esas tradiciones —la agricultura, la pesca, el tejido— no han desaparecido, sino que persisten como raíces que sostienen la identidad de los itonamas en el Beni contemporáneo.

Texto y foto: Richard Ilimuri