Los Itonamas, uno de los pueblos indígenas más antiguos del Beni, mantienen viva su espiritualidad y organización comunitaria pese a los cambios sociales y económicos. En 2026, su población se estima en alrededor de 2.940 personas, distribuidas principalmente en los municipios de Magdalena, Baures, San Ramón y San Joaquín, donde avanzan en la construcción de su Plan de Vida para fortalecer su autonomía y preservar su cultura.
Identidad y creencias
A pesar de la asimilación a distintas sociedades, los Itonamas conservan su fe en lo sobrenatural. Su deidad principal, Dijnamu, representa el principio del mal y se manifiesta en los espíritus de los muertos, capaces —según su cosmovisión— de causar enfermedad o muerte. Esta creencia, profundamente arraigada, convive hoy con prácticas cristianas introducidas durante la colonización, sin que ello haya desplazado su espiritualidad ancestral.
Ubicación y población
Región: Departamento del Beni, provincias Itenez y Mamoré.
Comunidades principales: Magdalena, Chumano, San Ramón, Huaracajes, Nueva Calama, Versalles, La Selva y San Borja.
Población actual: Aproximadamente 2.940 habitantes según estimaciones de 2026.
En el censo de 2012, se registraron 16.158 personas autoidentificadas como itonamas, aunque la cifra ha disminuido por migración y pérdida de identidad lingüística.
Organización social
La estructura comunitaria se basa en familias extensas y parientes cercanos, unidos por relaciones de reciprocidad e intercambio. Cada comunidad cuenta con un cabildo, una capilla y una escuela, reflejo de su equilibrio entre tradición y modernidad. En 2024, el pueblo inició la elaboración de su Plan de Vida, un instrumento participativo para definir su desarrollo según sus valores culturales y normas propias.
Economía y actividades
Base económica: Cría de ganado bovino, producción de leche, queso y mantequilla.
Complementarias: Agricultura, caza y pesca, tanto para el autoconsumo como para la venta local.
Productos agrícolas: Maíz, arroz, yuca y plátano.
En los últimos años, ha crecido la manufactura de madera, goma y artesanías elaboradas con fibras vegetales, fortaleciendo la economía familiar y la identidad cultural.
Cultura y desafíos
Los Itonamas enfrentan el reto de preservar su lengua, hoy casi extinta, y de mantener sus tradiciones frente al avance urbano y la pérdida de territorio. Sin embargo, su resiliencia espiritual y comunitaria sigue siendo un ejemplo de resistencia amazónica. Las ceremonias dedicadas a Dijnamu, los cantos rituales y las danzas tradicionales continúan siendo expresiones vivas de su conexión con la naturaleza.
El pueblo Itonama, entre la modernidad y la tradición, reafirma su papel como custodio de la Amazonía boliviana. Su lucha por la autonomía territorial y cultural demuestra que la identidad indígena no desaparece: se transforma, se adapta y persiste en cada generación que honra a sus ancestros y a la tierra que los vio nacer.
