Una creación indígena
Los pobladores más antiguos recuerdan que esta danza fue creada por el indígena Remigio Guanuba. Desde entonces, se ha transmitido de generación en generación como símbolo de identidad local.
La rueda festiva
La coreografía se desarrolla en ruedas de 18 a 20 participantes, principalmente mujeres del pueblo, vestidas con el típico tipoy, el cabello adornado con simbas y jarichis, sombreros decorados y perfumes naturales. Bailan descalzas, con entusiasmo y fervor religioso.
Música y acompañamiento
Dentro de la rueda, los músicos interpretan melodías con pequeñas zampoñas elaboradas con tacuarilla, acompañadas por la caja y la chucuca. El ritmo contagia a todos los presentes y refuerza el carácter festivo de la danza.
La danzarina principal
Destaca la presencia de una bailarina que porta los nichoros o “uñas” (palabra itonama), una falda tejida con hilos resistentes de la que cuelgan uñas de ciervo, duras y templadas. Al mover las caderas, produce un sonido característico que acompaña la música, mientras sopla la calucha de una chonta, semilla de palmera espinuda típica de la región.
