domingo, 17 de julio de 2016

Descubren restos de una civilización en los valles de Santa Cruz


Descubren en Postrervalle vestigios de civilización
Arqueólogo los relaciona con hallazgos ubicados anteriormente en Roboré, San Carlos, Mairana, Comarapa y Samaipata. Refuerzan hipótesis de existencia de civilización desconocida.

El descubrimiento de un yacimiento arqueológico de grandes dimensiones en Postrervalle (Vallegrande) ha reforzado la hipótesis de que en la región oriental de Bolivia existió una civilización con amplios conocimientos de la astronomía y que producía grandes cantidades de alimentos que eran comercializados en pueblos que conformaban una gran red que vinculaba a Roboré (este), San Carlos (norte) y Mairana, Comarapa y Samaipata, además de Postrervalle, en los valles.

La apreciación fue formulada por Danilo Drakic, arqueólogo de la Dirección de Cultura y Turismo de la Gobernación cruceña, que tuvo a su cargo la confirmación del hallazgo del sitio en Postrervalle y que consiste en 65 enormes silos en un cerro. Se estima que cada uno de estos silos tenía capacidad para almacenar 50 toneladas de granos y que, en total, hacían un silaje de unas 3.000 toneladas. Aclaró que esta cantidad solo tiene que ver con los depósitos encontrados en un solo cerro porque hay muchos otros dispersos en la zona.
Para Drakic, esta megaproducción no podía ser solo para alimentar a los habitantes antiguos de la zona (hace unos 1.000 años), sino para comercializarla en la red de pueblos mencionados y desde donde incluso llegaron a Brasil (desde Roboré) y a Chile (desde San Carlos, Comarapa y Vallegrande). También surtían -casi con seguridad- a los pueblos del incario.

Recordó que en Comarapa, Mairana y Samaipata también se han descubierto silos con características similares.

Características

Por lo que se ha podido descubrir hasta ahora, se trata de un ‘nido’ de silos para almacenar granos en gran cantidad. Estos depósitos tienen un diámetro de tres metros y se presume que su profundidad es de tres y hasta cuatro metros.

“Lo admirable es que 65 de estos silos están en un mismo cerro, lo que implica que los constructores tenían conocimientos avanzados de sistemas métricos, porque ejecutar dichas construcciones es como construir un edificio de unos 12 pisos en la actualidad, dadas las medidas de capacidad y ubicación que deben aplicarse para evitar derrumbes u otros daños estructurales”, dijo Danilo Drakic al destacar también la utilización del sistema de medidas o numerales impares al contrario de culturas, como la incaica, que usaban numerales pares.

Astrónomos

De igual manera, los integrantes de la presunta civilización contaban con vastos conocimientos de astronomía, pues de acuerdo con muestras recogidas, tenían sitios de observación del universo, pero con la diferencia de que lo hacían por la noche y sus experiencias o enseñanzas las recogían de las estrellas que se ubican en la zona sur. Los incas basaban sus conocimientos en las observaciones al Sol, sostuvo Drakic.

Aparte de la ‘sabiduría’ aplicada en fines religiosos, culturales y sociales, la ‘civilización’ aplicaba sus conocimientos en la producción, pues sus observaciones a las estrellas les permitían pronosticar el clima, las lluvias o la sequía, por lo que tenían una excelente producción. Prueba de ello es la gran cantidad de silos que utilizaban, explicó el arqueólogo de la Gobernación.

Arte rupestre

Así como en Mairana, San Carlos y Roboré, en Postrervalle se hallaron pinturas rupestres en cuevas de las cercanías de los cerros donde se encuentran los silos sobre las cuales se deben realizar estudios más minuciosos, a fin de establecer su antigüedad y también identificar plenamente el motivo y sentido de las muestras encontradas en las cuevas. Pero, adelantó, casi todas tienen las mismas características y destacan las garras de un felino.

Preservación

Drakic destacó el trabajo que se realiza desde la Gobernación para confirmar la existencia de sitios arqueológicos en el departamento (muchos son descubiertos por pobladores de las provincias), para posteriormente excavar y realizar las investigaciones pertinentes, además de recuperar piezas que son catalogadas para establecer procedencia, antigüedad y valor arqueológico.


Explicó que varios de estos descubrimientos quedan sin excavar y la intervención oficial se realiza con el fin específico de que el lugar sea preservado y se evite la destrucción de las ruinas que, en la mayoría de los casos, están en zonas de pastoreo de animales y por donde hay tránsito de personas. 

Texto y foto: El Deber - Richard Ilimuri

jueves, 26 de mayo de 2016

Obras con coca del artista boliviano Gastón Ugalde fueron quemadas en Holanda


Ugalde junto a dos de sus obras. A la derecha
“One dollar”, una de las que fue destruida en Holanda
Las piezas, que debían exponerse en una muestra internacional, fueron inicialmente retenidas por las autoridades en la Aduana y cuando se realizaron los trámites para recogerlas se encontraron con la noticia que habían sido destruidas.

Medios europeos denunciaron en las últimas horas que dos obras del artista boliviano Gastón Ugalde, elaboradas con hojas de coca, fueron retenidas por la Aduana y luego quemadas en Holanda, informa hoy La Razón en su edición impresa.

El artista contó que las obras, que debían ser expuestas en una muestra conjunta de ocho artistas internacionales, fueron retenidas debido a que estaban elaboradas con coca y que cuando estaban a punto de ser recogidas, una vez que se realizaron los trámites para su liberación ante las autoridades holandesas, les informaron que habían sido quemadas.

“Recién me enteré de que las piezas habían sido retenidas en Aduana por contener la hoja. Hicimos entonces un trámite ante la Justicia holandesa, que falló a nuestro favor. Pero cuando fueron a recoger las obras, habían sido quemadas”, dijo Ugalde a La Razón.
Ante este hecho, el reconocido artista nacional envío hasta Holanda otras dos piezas porque debe presentarlas en una muestra conjunta internacional, que abre el 9 de junio, en la que participarán varios artistas.

Gastón Ugalde, artista visual, es reconocido a nivel mundial por sus trabajos realizados con la hoja milenaria.


La Razón 
Richard Ilimuri

jueves, 31 de marzo de 2016

El Bala, el alto costo socioambiental de la energía electrica

El Bala, el gobierno pretende instalar una
 represa hidroeléctrica
Un proyecto considerado prioritario por el gobierno amenaza a la Amazonía boliviana.

La mayor riqueza biológica de Bolivia se anida en las áreas protegidas Madidi y Pilón Lajas, ubicadas en la Amazonía paceña. El riesgo de un impacto negativo, como la desaparición de parte de fauna, flora y del patrimonio cultural de los indígenas chimanes, tacanas y mosetenes, habitantes de esa zona, parece inminente a causa de la inundación que producirá la construcción de una megarepresa.

La obra de inmensas proporciones pertenece al Proyecto Hidroeléctrico Angosto de El Bala, ideado en los años 50 del siglo XX y repuesto en 2007 por el actual gobierno que lo ha declarado de prioridad nacional. El objetivo es generar energía y exportarla.
Esta aspiración, basada en el potencial energético que representa situarse en la cuenca del río Beni, ha motivado, en cinco décadas,  a distintos gobiernos que intentaron realizarla. El biólogo Marco Octavio Ribera y el hidrólogo Jorge Molina recuerdan, cada quien por su lado, que la gestión de Hugo Banzer (1998) fue la última que lo intentó.

Con la venia del primer mandatario Evo Morales, el pasado 6 de julio, el presidente
ejecutivo de la Empresa Nacional de Electricidad (Ende), Eduardo Paz (iz), y el gerente general para Latinoamérica de la empresa italiana Geodoata, Nicola Ruga (der), firmaron el contrato para iniciar el estudio de identificación del proyecto hidroeléctrico El Bala, cuyo potencial oscila entre 1.600 y 4.000 megavatios de electricidad.
Ese trabajo costará 22 millones de dólares y comprenderá una serie de estudios socioambientales y técnicos, además de la propuesta de dos alternativas: la construcción de una megarepresa en el Angosto de El Bala y la edificación de más de dos represas en forma de “cascada” en la cuenca del río Beni. El Bala está ubicado sobre el río Beni, a 16 kilómetros del municipio de San Buenaventura,  en el norte del departamento de La Paz.
En esa década, el debate se instaló en una serie de eventos (seminarios, encuentros binacionales, foros, simposios y otros) con la participación de expertos, científicos, población potencialmente afectada y ambientalistas. Las conclusiones fueron que la construcción de la hidroeléctrica era inviable técnica, ambiental y económicamente. Establecieron que el costo socioambiental iba a ser inevitable en el Parque Nacional Madidi y la Reserva Biológica (RB) y Tierra Comunitaria de origen (TCO) Pilón Lajas.

Tras seis décadas de su idea inicial, el gobierno de Evo Morales ha puesto en marcha el proyecto con la contratación de la empresa italiana Geodata Engineering SpA, la cual realizará el estudio de factibilidad.
El 14 de julio de 2007, se promulga el Decreto Supremo N° 29191, en su Artículo 1°, declara de interés y prioridad nacional el aprovechamiento de la cuenca del río Beni y definir los mecanismos a través de los cuales se realizarán los estudios que se requieran hasta el diseño final, para impulsar el proyecto hidroeléctrico El Bala.
Este proyecto tiene gran importancia para el actual gobierno, sobre todo para cumplir su meta de generar alrededor de 13.000 megavatios (MW) de energía eléctrica hasta el año 2025, 10.000 de los cuales serán para la exportación, según el Ministerio de Hidrocarburos y Energía.

A través Ende, se busca cubrir el objetivo con tres megaproyectos: al menos 11.000 MW con El Bala, Rositas y la binacional Riberao (río Madera). Una cuarta, Cachuela Esperanza, también de larga data y cuyo estudio de prefactibilidad costó más 8 millones de dólares, ya debía ser ejecutada según el cronograma de Ende. Hasta la fecha no se inició la megaobra y se continúan realizando estudios. Expertos como Wálter Justiniano, Molina y Ribera han señalado en reiteradas oportunidades que no sería competitivo el costo de la energía que pueda generar Cachuela Esperanza. Se estima un costo de 65 dólares el megavatio, cuando el que producen las hidroeléctricas de Brasil no pasa de los 43 dólares (2012).
Texto; Mirian Jemio
Foto: Richard Ilimuri