jueves, 7 de abril de 2011

UN TOUR: Por el Castillo de la Glorieta (Sucre-Bolivia)

La torre de la princesa
tiene 80 gradas.
Adornos con dragones y pan de oro. 
Empezamos el tour por la capilla del espíritu santo, Cristo de la agonía y virgen de los milagros, los colores verdes que se funde con el de los vitrales, y dan una atmósfera especial al lugar  ya que este, fue el primer ambiente construido.


Sin apuro, Juan Pablo Ríos guía del Castillo de la Glorieta se toma su tiempo para explicar a los visitantes. Mostrando uno de los ambientes “aquí es donde los sacerdotes se cambiaban la sotana, el diseño es de estilo árabe”.
Un retrato pintado de los príncipes,
 con sus 108 hijos adoptivos. 
La escalera de la torre de la Princesa,
hecha con maderas traídas desde Europa. 
También se encarga de abrir las puertas del salón principal, “este salón era de la princesa con adornos de pan de oro, ángeles, la reina Artemis y chimenea hecha de mármol blanco traídos de Europa, también si se fijan (los vidrios de) las ventanas tienen  grabadas  con sus iníciales de sus nombres” de los príncipes.
El pulido de la madera Quina Quina está intacto, la escalera que conduce a las habitaciones está hecha con madera traída de Francia y armada en Sucre. En la parte posterior del cuarto de baño esta forrado de azulejos cafés, azules y blancos, la tina donde la princesa gozaba de baños con  agua caliente, cuenta con calefón a carbón también llegado desde Europa. El cuarto principal color  azul oscuro, tiene  puertas que conducen a los balcones y a unas escaleras para bajar al jardín. Las cerraduras, chapas, y aldabas son de plata, algunas han sido robadas  y serán repuestas en el futuro. Otros cuartos más pequeños servían como armarios para los vestidos de la princesa, algunos cuartos servían para alojar a sus invitados.
Carrosa, en el Liceo Militar.
 Mientras el príncipe, mando a construir la torre con un diseño baustico, ruso-bizantino, en forma de caracol con piedra pura con 108 gradas. También amaba  los caballos de sangre pura  construyo caballerizas amplias para los animales de paseo y las mulas que tiraban los coches que se guardaban en las cocheras. Uno de estos carruajes es conservado hasta hoy por los militares del Liceo. Y no podía faltar la bodega de los vinos y licores pero nos advierte que  “el ambiente es pesado por que vieron en una ocasión a la princesa inclusive hay foto” pero lo que es cierto es él ambiente húmedo, dice que en este lugar se almacenaba los vinos más finos y botellas de licores importados que eran disfrutados por don Francisco y doña Clotilde.
La reina Artemisa, con adornos
de pan de oro. 
La bodega, donde el príncipe almacenaba
 los vinos y licores más finos.
Desde el dormitorio de los príncipes “solo son replicas” se puede acceder a la torre de la princesa “tiene 80 gradas de madera importadas, con diseño de caracol acabado en covacha china oriental”, de donde se ven los jardines  espléndidos y  una vista privilegiada del Liceo Militar, que colinda con la propiedad “gracias al Tte. Edmundo Andrade por que era escudero del príncipe”. solo se sube de uno en uno indica el guía “a ella le gustaban las muñecas” así que del palacio pasamos a los jardines, construidos por expertos jardineros de ese tiempo, en base al diseño de los jardines de Versalles con pequeños lagos artificiales, fuentes, vivero, un pequeño criadero de aves, un templo dedicado a la diosa Vesta (hoy bastante deteriorados), otro especial para la meditación en más de dos hectáreas de terreno, es sorprendente la casa de muñecas donde la princesa pasaba largas horas.

Hoy es un gran monumento nacional  donde llegan miles de turistas nacionales  y extranjeros. Vale la pena visitarlo. (Ver fotos de apoyo).
El frontis del Castillo
 La Glorieta.

 

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