lunes, 31 de marzo de 2014

La leyenda de EL jichi de Isirere

Era un extenso yomomo (pantano en lengua nativa) en el departamento de Pando, lugar húmedo y fangoso donde el transeúnte puede hundirse si camina desprevenido.

Los vecinos habían cavado allí un pauro, nombre que se da al pozo de agua o vertiente, de  donde se aprovisionaban del líquido elemento para el consumo diario. Una tarde, una mujer pandina acompañada de su hijo fue al pauro a recoger agua. Llenó su cántaro con agua y luego lo coloco sobre su cabeza y cuando se disponía a regresar su camino, su hijo extrañamente ya no iba a su lado, había desaparecido misteriosamente.

Lo busco por todos lados, la madre creyéndose víctima de una jugarreta del pequeño y al no encontrarlo, desesperada comenzó a gritarle por su nombre:

¡Isirereee! ¡Isirereee!

En principio no tuvo respuesta pero luego de un determinado tiempo, escucho que el niño contestaba aterrado, desde el fondo del yomomo.

¡Mamá! ¡Mamáaaa!

Y mientras, la madre más desesperada gritaba, la voz más se alejaba como si la persona fuera sumergiéndose más, hasta que llegó el momento en que se perdió la voz y cundió solo el silencio. Un terrible silencio…


De ese modo se formó la laguna, que es “un encanto”. Tiene por Jichi al niño que se llamaba Isirere. (leyendas de pando)

Texto y foto: Richard Ilimuri